Un Grano de Maíz

La crisis económica es crisis de conciencia

Se dice que estamos atravesando una crisis económica: el desabastecimiento, los problemas con el dólar y las dificultades de producción la conformarían.

Esta crisis ha servido de justificación para alianzas con el capitalismo. Se dice que sobre todo necesitamos elevar la producción, y con ese objetivo llamamos a los verdugos del Socialismo, a los causantes estructurales de las crisis.

La crisis económica tiene dos componentes, el propiamente económico, el material, y el componente espiritual, cultural, histórico, siendo el cultural el más importante. Veamos

No es lo mismo una escasez de papel en una zona campesina que en una zona urbana, no es lo mismo esta escasez en 1810 que en el 2013, ni es lo mismo aquí en Venezuela que en el asedio a Leningrado, en la Sierra Maestra, o en el sabotaje petrolero.

Entonces cabe la pregunta, ¿por qué lo que en un momento es una crisis capaz de arrinconar y hasta derrumbar a un gobierno, en otro momento y lugar no tiene esa importancia?, al contrario, afirma las convicciones, la voluntad de lucha de las masas. ¿Dónde reside esa fuerza? La respuesta está en la conciencia, en la pasión.

Podemos concluir: si un gobierno atiende sólo la parte económica de una crisis, si descuida la parte espiritual, cultural, está condenado a ser víctima de las necesidades materiales sin freno, insaciables. Nunca el humano del capitalismo estará satisfecho porque la verdadera satisfacción emana de lo espiritual, no de lo material. Así educará al pueblo como a un adolescente malcriado que a la menor dificultad arremete contra sus progenitores porque no le cumplen sus caprichos materiales.

Es necesario que la Revolución emprenda la elevación de la Conciencia del Deber Social, del sentido del momento histórico, devolver al humano su condición de animal social, encontrarlo consigo mismo en el reflejo de sus semejantes, derrotar el egoísmo capitalista y sustituirlo por la fraternidad socialista. Sólo con esa base espiritual construiremos un pueblo capaz de enfrentar las "crisis" propias del camino al Socialismo, del enfrentamiento con los enemigos.

Con un pueblo así las crisis tomarán su justa dimensión, los oligarcas no tendrán piso para sus maniobras, no conseguirán que los humildes se pongan del lado de sus verdugos, y la Revolución contará con la comprensión de la masa, le habrá dado lo que sólo ella puede dar: un sentido a su vida, la importancia de ser protagonista del mayor cambio que se ha planteado la humanidad, rescatar su unidad, superar la fragmentación y ser prócer de la nueva sociedad. Habrá entonces el hombre descubierto la riqueza inmensa, incomparable, de vivir como hermanos, todos valiosos, todos con algo que aportar.

El paisaje está claro: la solución a la crisis no es un asunto meramente económico. Es, ante todo, político, de conciencia, cultural. Hay fallas, si quieren las llaman crisis, en el área económica, pero también y más importantes en el área política, cultural y comunicacional.

¡Irreverencia y Lealtad!



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Antonio Aponte

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