¿Se debe eliminar la propiedad privada en el socialismo?

Antes de desarrollar el tema que sugiere el título de este artículo, quiero expresar la preocupación que tenemos muchos militantes de nuestra revolución, acerca de la inexistencia del debate ideológico profundo que debe darse en las filas revolucionarias para la construcción de una teoría revolucionaria que guíe el pensamiento y el accionar del pueblo; y que además dibuje con claridad el tipo de sociedad que vamos a construir.

      Nuestra revolución parece signada por dos grandes peligros dentro de sus propias filas: una marcada por el dogmatismos, donde se pueden ver a compatriotas más marxistas que Karl Marx y más chavistas que el Presidente Chávez, y otro sellado por el empirismo, al parecer siguiendo la premisa: “como va viniendo, vamos viendo”.

      Este artículo se circunscribe en la línea de dar el debate en busca de aclarar cada vez más el modelo de sociedad que deseamos.

      Lo primero que debemos tener en cuenta cuando hablemos de “Propiedad Privada” es que no se debe generalizar, ya que la propiedad privada tiene muchos tipos y modalidades. Es peligrosísimo hablar y permitir que se hable de la propiedad privada en términos generales, ya que, al no especificar a qué tipo de propiedad privada se refieren, podríamos incluir entonces hasta la ropa interior de las personas.

      El capitalista ha sido muy hábil y eficaz en hacer creer que: “el Socialismo pretende abolir la propiedad privada”. Diciendo eso, intentan infundir temor en cualquier grupo humano y así evitar que se asomen a otro sistema distinto al Capitalismo.

      Han llegado a convencer a mucha gente de cosas relacionadas con la propiedad, que no han ocurrido en ninguna parte del mundo; como por ejemplo, eso de que en los países socialistas si alguien tiene dos casas, el Estado le quita una. A pesar que no existe ninguna referencia histórica de eso, todavía hay mucha gente que lo cree.

      Los socialistas han criticado duramente la utilización de la propiedad sobre los medios de producción, como instrumento de dominación y explotación  del hombre por el hombre, para establecer una neoesclavitud.

      El término: medios de producción, es construido por Karl Marx y lo podemos definir como, la conjunción de los medios de trabajo. Concretamente eso incluye máquinas, herramientas, la tierra, las materias primas, las unidades de producción de bienes (fábricas) y en general todo aquello que media entre el trabajo humano en el acto de transformación de la naturaleza y la naturaleza misma. Vale decir, son todos los medios que intervienen en la transformación de la materia prima en un bien de uso y consumo humano. De esta definición se excluye la enorme mayoría de los servicios, como carnicerías, panaderías, taxistas, etc.

      Es importante destacar que lo medular de la crítica de los socialistas, está centrada en la utilización de los medios de producción donde, por el afán de lucro del capitalista, se convierte al hombre y a la mujer en una simple herramienta más de trabajo y no son vistos, ni tratados como seres humanos. Por eso es denigrante seguir hablando de “recurso humano”.

      ¿Entonces para evitar  que se explote al ser humano, los medios de producción no deben ser propiedad privada?

      No necesariamente. De hecho, ni Marx, ni Engels lo concebían así; eso se evidencia en este fragmento del Manifiesto Comunista (1848), ya citado por mí en un artículo acerca del derecho de propiedad en la reforma constitucional del 2007: “Se nos reprocha que queremos destruir la propiedad personal bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano; esa propiedad que es para el hombre la base de toda libertad, el acicate de todas las actividades y la garantía de toda independencia. ¡La propiedad bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo humano!

      ¿Os referís acaso a la propiedad del humilde artesano, del pequeño labriego, precedente histórico de la propiedad burguesa? No, ésa no necesitamos destruirla; el desarrollo de la industria ya lo ha hecho y lo está haciendo a todas horas.”(fin de la cita)

      Vemos entonces que cuando Marx y Engels hablaban de una propiedad bien adquirida, fruto del trabajo y del esfuerzo, caracterizándola como base de toda libertad e independencia; y mencionan al artesano y al labriego; nos están diciendo con esto, que un productor particular puede ganar su sustento honradamente y sin dañar a otro ser humano. El asunto está en la democratización de los medios de producción y en la dignificación del  trabajo asalariado. Es crear una cultura de la producción, de tal modo que una porción importante de la población se incorpore al desarrollo de las fuerzas productivas, aunado al afianzamiento de valores de solidaridad y respeto a la condición humana de cada individuo.

      Algunos camaradas temen y creen que permitir medios de producción en manos privadas es sinónimo de Capitalismo. Nada más lejos de la realidad.

      Si bien en el Capitalismo, los medios de producción están fundamentalmente en manos privadas; eso no es lo que determina si un modo de producción es Capitalista o no. Eso es sólo un elemento que sirve al sistema económico capitalista. Además, ese elemento debe internamente comportarse de determinada forma para caracterizarlo como parte del Capitalismo.

      Cuando se habla de Capitalismo, se habla de un conjunto de elementos, que unidos forman lo que conocemos como Capitalismo. Por eso debemos tener mucho cuidado al calificar de Capitalismo a la utilización de algunas herramientas utilizadas en ese modo de producción.

      Tenemos dos meridianas referencias históricas, que nos ilustran como la utilización de herramientas empleadas en el Capitalismo, puede servir exitosamente al desarrollo de las fuerzas productivas en un sistema  socialista. Debemos recordar La Nuevas Política Económica (conocida como NEP), que implementó Lenin desde 1921 y continuada por Stalin hasta 1929, fecha en la que Stalin decide estatizar de nuevo la economía y dirigirla como en los primeros años de la Revolución Bolchevique.

      Lenin concibió la necesidad de realizar ese viraje debido a la crisis económica en que se encontraba Rusia para ese momento y que ponía en vilo la permanencia de la Revolución Rusa.

      Entre otras medidas, se autorizó el libre comercio interior, se contrataron técnicos extranjeros y se permitió la propiedad privada de pequeñas y medianas empresas. El Estado mantuvo bajo su control los transportes, el comercio exterior, la banca y las grandes empresas. También se accedió a la inversión de capitales extranjeros.

      Lo cierto es que durante el período que duró la NEP, la economía rusa, fundamentalmente en el campo agrícola, incrementó significativamente la producción, lo cual conllevó eliminar el hambre. Asimismo incrementó el nivel de vida de la población y permitió implementar un ambicioso plan de mejora de las infraestructuras y la industria.

      Otra experiencia palpable se da en China. Antes de las reformas económicas impulsadas por Deng Xiaoping a partir de 1978, China atravesaba fuertes y peligrosos problemas económicos, pero con el giro impulsado por Deng, ya hacia 1982 se percibían los efectos de los primeros cambios introducidos en los sistemas de producción y distribución agrícola, de los que se beneficiaron millones de campesinos. En ese año el Partido Comunista Chino proclamó el objetivo de las “cuatro modernizaciones socialistas”, que había que introducir en la agricultura, la industria, la ciencia y la técnica y las FF.AA. El calificativo de “socialistas” era esencial pues significaban según afirmó Deng “el rechazo al modo de vida burgués.

      Hoy vemos el insoslayable desarrollo de las fuerzas productivas chinas, y ellos mismos se ubican en la primera etapa del Socialismo.

      Muchos quieren esconder los éxitos de los chinos, diciendo que saltaron hacia el Capitalismo. Esa afirmación no es más que una trampa para evitar que los socialistas diseñemos un sistema económico eficiente, con nuestros valores, y construyamos así una superestructura que dé  al traste, definitivamente, con ese campo de guerra permanente que se llama Capitalismo. 

      La propiedad privada (en este caso, creo que vale la generalización) necesita son reglas de juego que evite los abusos y los castigue. No necesita ser eliminada. Estoy seguro, que quienes dirigen nuestra Revolución, están claros en eso.


valgo7@hotmail.com



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Juan Carlos Valdez G.


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