El precio de la gasolina y las “Latitas con ruedas “

Cuando hace muchos años y para el uso interno, el Gobierno Bolivariano del Comandante Chávez, decidió no aumentar el precio de la gasolina, me pareció genial, como método para acabar con los Rockefeller.

Me imagine a David, el último de los hermanos en actividad, muriendo de un infarto, al recibir la noticia, de que la Gasolina se entregaría gratis al pueblo venezolano.

Claro que ahora, tantos años después, no le encuentro ningún otro motivo, para seguir regalando la gasolina.

Se han vertido en Aporrea, en los últimos días, muchas opiniones a favor del aumento, con la mayoría de las cuales coincido plenamente, especialmente en la necesidad de establecerlos con urgencia.

No se debería perder tiempo, en dilaciones sin sentido, que solo enriquecen a los ladrones de siempre los oligarcas y empobrecen al país.

Solo me parece que se ha hablado poco, sobre un tema que hace a la justicia distributiva. Se trata de las diferencias que habría que establecer en los precios de la gasolina, entre los consumidores ricos y los pobres.

Pienso que automóviles y camionetas caros, de marcas de elites, motocicletas de alta cilindrada, yates de lujo, etc. deberían pagar la gasolina, obligatoriamente con altos precios, cargados con un gran impuesto.

En cambio, los automóviles de bajo costo y en especial los usados, los motociclos de baja cilindrada para el trabajo, los automotores destinados al transporte público, deberían tener precios accesibles de la gasolina.

Para evitar las trampas lógicas, a las que recurrirán los “vivillos” de las clases parasitarias, existe un sistema, que se empleaba en la Argentina años atrás. Diferente color y octanaje en la gasolina y diferentes estaciones de carga.

Y prohibición absoluta de vender gasolina barata a usuarios ricos.

Hasta aquí lo que propiamente a la gasolina se refiere.

Pero de lo que menos se habla y aún menos se escribe es sobre la responsabilidad que le cabe en el consumo de la gasolina, al automóvil privado, principal protagonista de tal consumo.

Y lo que nadie se atreve es a razonar sobre “hasta qué punto es realmente necesario el automóvil privado”.

El automóvil privado entra en la categoría de lo sagrado. Para la Clase Media es el equivalente al sexo, se le rinde culto, se lo desea instintivamente sin razonar, y es la más común representación del status. Status que constituye la cumbre, del sentido de la vida para esta clase.

Y lo peor es que la Clase Media traslada a grandes sectores de la Clase Trabajadora esa “fiebre del automóvil privado”, retrasando así el crecimiento de la conciencia de clase de los trabajadores.

Eufóricos, a diario desde los ministerios respectivos, pasan cifras del crecimiento, en la importación y venta de automóviles en Venezuela.

Te pregunto, compañero, que tiene de bueno, para el país el crecimiento de la Industria del automóvil? Quizás pueda ayudar leer lo que sigue

Hace unos años publique un artículo, que me atrevo a reproducir aquí y que considero un complemento imprescindible al tema de la gasolina.

Latitas Privadas con rueditas

(Una historia sobre automóviles)

Importante: Un consejo a los que lean esto y tengan automóvil: No escondan la cabeza como el avestruz, traten de leerlo hasta el final.

El automóvil puede ser para ellos  una novia, una droga, una mascota, los entiendo. Pero insisto, traten de ser valientes y enfrenten la realidad.

En el proceso del capitalismo, para degradar al ser humano, (que como sabemos dispone  de una  vida corta), para transformarlo en un ser consumista sin dignidad, y derrochador de ese, su escaso tiempo de vida, juega un papel importante, esa “latita con ruedas” llamada el automóvil privado.

Este juguete innecesario, supremo  contaminador del aire, dilapidador del petróleo (materia vital para otras necesidades más importantes de la vida) resultó ser como una muleta,   para suplementar los fracasos y envidias de la clase media,   en todas sus escalas.

Como nació la latita

La Lata Privada  sobre ruedas (aunque el plástico va reemplazando a la lata), el automóvil,  desde su aparición, acompaño al Capitalismo y  a su  ideología, como el perro al dueño.

Si bien la invención  del automóvil  fue en Europa, Francia y Alemania, el desarrollo industrial y comercial del mismo lo debemos a los norteamericanos.

Uno de los grandes impulsores del automóvil, alla por el 1900, el norteamericano Ford, tenía entre sus grandes” virtudes”  además de   Capitalista y Nazi ,  ser el  creador y propulsor,  de la cadena de producción sin fin en su fábrica. La más diabólica invención, para transformar al obrero en un robot, además de explotarlo pagando sueldos miserables,   como bien lo describe Chaplin en su “Tiempos Modernos”.

A la mayoría de los  norteamericanos, que se sabe son” bastante tontos” (Michael Moore dixit), los convenció Ford  y otros fabricantes de la época,  de que el automóvil, era la solución  más  económica  y  accesible para calmar sus ansiedades.

Las ansiedades, de la naciente clase media norteamericana, eran fundamentalmente, el no lograr la fortuna y las posibilidades que exhibían en aquellos años, los pocos ricos,  que el capitalismo usaba como  la zanahoria  del burro (la misma zanahoria, que se usa de nuestros días) para impulsarlos a consumir.

Aquellos fueron  años, de fuerte desarrollo industrial Capitalista, en un mundo, en el que todavía el Movimiento Obrero y la ideología Socialista eran incipientes.

Recordemos que en aquella época,  en EE.UU,  la mayoría de  la clase media, alquilaba sus viviendas, pues la renta era la forma prioritaria de la apropiación parasitaria de los ricos.  

La casa propia para las clases medias, era un sueño apenas iniciado,  frente a la visión de las mansiones, de los amos del   sistema.

En ese momento, el automóvil además, reemplazaba en la imaginación de la Clase Media, la falta de la casa propia.

Por unos pocos dólares, el pequeño burgués obtenía un juguete, que se parecía a algo que los ricos tenían. Claro que de inferior  calidad,  pero sentía que esa casita sobre ruedas, le daba una sensación de libertad y decisión personal.

Recién  decíamos,  que los norteamericanos no son demasiado sagaces, y esto último lo demuestra con claridad, imagínense, que ingenua estupidez,  creer que la latita privada sobre ruedas, le daba libertad  y decisión personal, en medio del régimen capitalista.

Ford esperaba también venderles a los obreros.

Claro que ese proyecto, le  tomó más tiempo llevarlo a la práctica.

En EE.UU en aquellos años,  los obreros trabajaban 14 y 16 horas por día y solo descansaban el día domingo.

En ese día, el domingo, los patrones  los presionaban  para que fueran  a una iglesia, sin importar de qué religión se tratara.

Lo importante era que no se les ocurriera, ir a un sindicato o un partido político anticapitalista.

Los obreros y obreras, que se atrevían a pedir menos horas y mejores condiciones  de trabajo, eran encarcelados, quemados en las fábricas como las 146 obreras de la fábrica Cotton (ese crimen se recuerda en todo el mundo con  el Día Internacional de la Mujer el 8 de Marzo), asesinados en la silla eléctrica como Saco y Vanzetti o fusilados en los portones de las fabricas por las bandas de asesinos puestas por los patrones.

Y todos estos crímenes, impunes hasta el día de hoy, eran  protegidos por las leyes del estado Capitalista.

Evidentemente, todavía no estaban en situación de comprar automóviles.

Por eso toda la propaganda, de que se disponía ya en aquella época, se volcó especialmente sobre la clase media, (como ahora).

El automóvil, les prometía transformarlos  en poderosos individuos, que aunque vivieran en asquerosos y  promiscuos   inquilinatos de las grandes ciudades, esa latita con ruedas era  mágica,  para evadirse de la angustia de no ser ricos   e intuir que nunca lo serian, (como ahora).

Bastante antes que el automotor, estaban en uso en el mundo para el transporte, el tranvía, el tren y el subterráneo.

Estos medios de transporte público, son todavía hoy prácticos, económicos y mucho menos contaminantes, que el automotor.

Pero no son tan buenos negocios, como el automóvil privado, para las multinacionales fabricantes.

Y los transportes públicos, tampoco  son ideológicamente convenientes,  para los ricos que detentan el poder, pues contribuyen a que la gente que va al trabajo, se reúna por lo menos dos veces al día, convivan solidariamente los problemas diarios e intercambien experiencias .Podrían, por ejemplo,  llegar a comprender como los patrones, les roban  por miserias,  su fuerza de trabajo.

El automóvil hoy en día

Además de colapsar las ciudades, envenenar el aire,  provocar millones de muertos y lisiados en accidentes, el automóvil se ha transformado en la pequeña e incómoda cárcel voluntaria, de sus conductores.

Se calcula,   en las últimas estadísticas serias que se conocen, que el promedio de tiempo,  que emplea un conductor de automóvil privado y sus acompañantes, que se transportan en una ciudad tipo capital y que alberga la principal cantidad de sus  habitantes,  en ciudades dormitorio   de la periferia,   muy cercanas al centro de la misma, es por año el equivalente a 52 días completos.

Es decir, 1248   horas anuales, por la ida y vuelta de su casa al trabajo y del trabajo a casa, incluyendo los avatares del   estacionamiento.

Y a esto hay que sumarle, el tiempo que se emplea para atender al juguete, limpieza, atención mecánica, etc.

Este voluntario encierro,   con todas sus consecuencias sobre la salud, los nervios, ocurre en la mayoría de los casos, en una soledad individual  enfermiza,  ajena a la solidaridad.

Con un regodeo constante,   de posesión de bienes realmente tonto por lo insignificante,   como reforzador de la confianza en sí mismo,   imprescindible en  las Clases Medias, hacen del automóvil privado,   un enemigo público a combatir.

El cuentito del desarrollo

Los historiadores comerciantes del “lobby” del automóvil, nos cuentan el cuentito del desarrollo.

Que gracias al automóvil se hicieron caminos, que permitieron crear ciudades nuevas, se crearon puestos de trabajo, en la industria de autopartes  y demás elementos que surten al automotor.

Se olvidan que en EEUU, que es el ejemplo que toman, las ciudades principales   las fue abriendo el Ferrocarril,  que siempre hasta ahora incluso, es el medio más económico e idóneo para transportar cargas.

Con el automóvil particular, sucede lo que con los cigarrillos, la OMS (Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas) venía advirtiendo 25 años, que el cigarrillo producía cáncer, los fabricantes lograron atrasar mediante sobornos, la prohibición, hasta que ya se hizo insostenible.

La OMS, ya anuncio que la contaminación que trae el automóvil privado y la cantidad impresionante de accidentes, con millones de muertes y lisiados, que produce por año, cada vez en aumento., junto con la paralización del transporte e inmovilización de  las ciudades, se encamina a un colapso.

Propone tomar conciencia y detener o  disminuir la producción y venta de automóviles  y buscar una solución a este caos.

Claro que yo pienso, que si las fábricas de cigarrillos, pudieron atrasar con  sus recursos 25 años,   la puesta en marcha de la prohibición de fumar, las multinacionales de los automóviles, con mucho más recursos , harán lo imposible para seguir  alegremente,   envenenando el aire ,matando y creando lisiados de por vida, a millones de seres humanos

Conclusión: El automóvil privado, es la demostración más patética de la estupidez  humana.

Ah ¡!  En EEUU los pocos  verdaderos ricos, viajan en jet  y helicópteros privados.

Y se ríen desde arriba, de los millones de pobres idiotas, que se tragan el veneno, que ellos mismos emiten y malgastan lastimosamente sus pocas horas de vida,  en el tapón de transito diario.

Ahora bien, que tal si se desarrollan con el mismo esfuerzo y apoyo los transportes públicos.

Trenes, subterráneos, tranvías en las ciudades y   si en vez de apoyar a la parte negativa de esa industria, se la reconvierte para fabricar, enseres domésticos, cocinas, lavarropas, hornos, elementos para la industria de la construcción de casas para los trabajadores, fabricación de vagones de ferrocarril y subterráneos, vías, aparatos de control de transporte público, y se mantiene la fabricación de ambulancias, pequeños camiones de carga para la ciudad. Coches de bomberos, trolebuses,   etc.

Con el objetivo razonable de crear puestos de trabajo y fabricar lo que realmente ayuda al ser humano a vivir mejor y más sano. Digo yo………

(Que tuvo   varios automóviles  y malgasto muchas horas de su vida, sin necesidad detrás de un volante, hasta que se dio cuenta)

 

 



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Hersh Zakheim

Lic. en organización de Empresas Industriales. Politólogo graduado en la ex URSS

 HZ.virtud@gmail.com

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