Docencia amena

Con mucha pena lo sostengo: Mediocridad en egresados universitarios tiene sus buenas razones

Hay una situación muy penosa en nuestros espacios más comunes. Ocurre todos los días y a cada instante. Lo que antes era para muchos quitar sin permiso lo ajeno una vergüenza, ahora es visto como recompensa. El colmo de toda esta desviada conducta de la que no escapan señoras y señores de fino vestir y oler es que de nuestras escuelas y universidades la práctica de espoliar al que se le vea un “dinerito pa´quitáselo” ya parece tiene sus malos y buenos ejecutores.

Los principales modelos de tal acontecer sabemos hallarlos. Para quienes están en las altas esferas del poder es fatal andar suelto, limpio, pelando. Solo coexistir entre ellos con el puro sueldo es denigrante. Ya es sabido por mares y tierras cuánto son los venezolanos que se han ido para luego someterse a estilos neo burgueses. En cuestión de tiempo se conoce todo aquel se fotografía con ropas como si nunca hubiese estrenado además de publicar  platos exageradamente llenos de comida, algo totalmente típico de los glotones. Por tales modismos nos hemos venido perjudicando unos con otros. Sin darnos cuenta queremos más y más.

No hay otra manera de decirlo: cada vez nos estamos robando más y más los unos a los otros. Esto parece legalizarse. Aunque pareciera absurdo lo notamos encaminarse así. ¿Acaso lo de la inteligencia artificial no es una prueba de robos de ideas y talentos entre humanos con niveles muy elevados de complicidad? Mientras tanto dentro de la cotidianidad tenemos ejemplo de cómo la educación en todos sus niveles y modalidades no se cumple a cabalidad el respeto pleno entre compañeros estudiantiles, profesorado, trabajadores. Acá ponemos en la mira cualquier sector. 

De nuestras universidades sean públicas o privadas egresan profesionales con ese flagelo de hacer trampas, engañar, comprar, malponer, desacreditar, sobornar, extorsionar para posteriormente quedar bien ante otros y así escalar posiciones aún reconociéndose como seres inmersos en la mediocridad.

Es vergonzoso saber y padecer un compañero de trabajo y/o estudio se lleve sin permiso lo que no le pertenece nada más porque se le presentó la oportunidad de tomarlo. Esta realidad traspasa las fronteras, “es una costumbre propia de los latinos”, se escucha decir en países de Europa y en la misma Estados Unidos, lugar éste donde se sigue, gracias a su dirigencia política y económica, ese gran patrón de saquear naciones pequeñas en los cinco continentes para de esta forma alimentar sus ínfulas de grandeza. De ahí los ejemplos que muchos vemos y pocos logran comprender. 



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Brígido Daniel Torrealba


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