Pedagogía de la Amargura

El compañero Reinaldo Silva, alias "El Acidito", tratando de expresar su inconformidad por supuestas zancadillas que se estarían llevando a cabo, ha terminado como se dice popularmente, mordiéndose la cola con los consecuentes sinsabores que eso acarrea, sobre todo si la persona es consciente de su PH.

Así como el desconocimiento de la ley no exime a una persona de su cumplimiento, el uso impensado de palabras ofensivas y racistas no exime a quien las profiere de sus consecuencias morales.

Después de las protestas mundiales por el asesinato del afroamericano George Floyd, precedidas de hechos simbólicos como la suspensión de partidos de futbol y la aplicación de multas a equipos cuyas fanaticadas arrojaron cascaras de cambur a jugadores afrodescendientes, es totalmente inaceptable que, desde la tierra del Negro Primero, se acuse a la mayoría de la población venezolana de "simios".

Tratando de buscar palabras para adornar la tesis que defiende, Silva trasladó de manera mecánica cierta pedagogía del ámbito familiar al campo de la política, mezclándola con una mala sociología: en lugar de correlacionar hechos más o menos consistentes para fundamentar su posición, se lanzó a hacer infelices afirmaciones basadas en preconceptos y lugares comunes. Así empieza el ácido artículo:

"Hay quienes se llenan la boca diciendo `soy el jefe´, además amenazan indicando que son guapos y apoyados, y lamentablemente la mayoría de la gente hace como los animales cuando entran en conflicto o pelea, agachan la cabeza o se acuestan, en señal de inferioridad o darse por vencido ante el contrincante; los simios se agachan, bajan la cabeza y estiran la mano con la palma hacia arriba en señal de sumisión; lamentablemente así actúa la mayoría de la gente en todos los sectores, por temor tomen represalias en contra de él, y su grupo familiar se quede sin trabajo; trátese de una institución pública, privada o simplemente un trabajador en cualquier hogar familiar".

Nuestro país está en Paz y resistiendo a las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos gracias al respaldo mayoritario de nuestro pueblo. Sin embargo, Silva se despacha sin problemas para afirmar que "la mayoría de la gente en todos los sectores" se comporta como "los animales cuando están en conflicto", agachando la cabeza como los "simios". Es como si en este partido por la vida que nos estamos jugando los venezolanos y venezolanas de todos los sectores, alguien nos lanzase desde las gradas una cáscara de cambur para provocarnos, descuidando nuestro ataque y nuestra defensa.

En su forzada metáfora pedagógica Reinaldo Silva reflexiona sobre "¿Cómo hacer que los niños entiendan las normas de casa, las cumplan y las consideren importantes?".

Una posible respuesta seria: cuando los padres patriotas de esos niños y niñas entiendan que el sectarismo es una violación de las normas de la unidad que todos deberíamos cumplir porque las consideramos importantes para poder enfrentar al imperialismo. Sin los principios morales de la unidad, nos quedamos sin Patria, es decir, sin niños, sin familia, sin nada.

A días del Bicentenario de Carabobo, ratificamos que somos los hijos de Bolívar y Chávez, más conscientes de nuestro rol cómo vanguardia. Los Bolivarianos somos unidad. Somos Venezuela. ¡La unidad de las fuerzas revolucionarias es Patria Grande!

 

(*) Sociólogo venezolano, (UFRGS/Brasil), profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). @AnisioVenezuela



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Anisio Pires


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