El bono vacacional de la rectora UCV y salarios de trabajadores. Sólo por atender a una amiga

No es que me haya prendado de la Dra. García Arocha, como para volver a escribir sobre ella y su bono vacacional, sino porque una "amiga" de las redes, cuyo nombre no voy a mencionar, pues no me ha autorizado para eso, pese ha puesto empeño escriba aclarando lo relativo a lo que ella cree la verdadera cifra de aquella compensación, con lo que siento ser confundido con el rector administrativo de la UCV, me ha enviado dos correos electrónicos con esa sugerencia. Quizás, debo pensarlo así por respeto, ha creído generosamente que un trabajo nuestro produjo algún efecto y eso debo agradecerlo.

Apenas lo que tengo que ver con la Dra. García Arocha, que no es mucho, pues entre ella y quien esto escribe hay todo un mundo grande y frondoso de diferencias, se limita solamente a que en días pasados escribí un artículo donde usé una cifra tomada de alguien que se mostró contrario a lo que ella representa y hasta a ella misma, práctica que para nada me agrada ni forma parte de mi conducta, quien habló de un bono vacacional de 27 millones de bolívares que a ella le fue asignado o como rectora se asignó.

Como la Dra. García Arocha es rectora de la UCV y eso para mí es punto de referencia importante y tomando en cuenta que aquella cifra traducida en dólares es insignificante, dije en ese artículo "La rectora cobraría unos 130 dólares de bono vacacional o lo que es lo mismo, dado que eso significa dos meses de salario, 65 dólares mensuales. Lo que el técnico de marras se ganaría en tres horas de trabajo."

https://www.aporrea.org/educacion/a292331.html

Lo de "técnico de marras" lo escribí para referirme, como se prueba en el artículo, a quien le cobró ese mismo día a un amigo nuestro 40 $ por hacerle servicio a un aire acondicionado en lo que apenas invirtió dos horas de trabajo.

Visto así, pareciera como inapropiado que alguien se escandalizase que la Rectora de la UCV cobrase aquella cifra como salario bimensual. Pese que miles de docentes, como quien esto escribe, apenas cobraron, cada uno, por lo mismo, unos 20 dólares.

Escribí aquello no para defender a la Dra. García Arocha, lo que no tengo por qué hacer, sino a la figura del rector universitario y especialmente de los educadores de todos los niveles. Y hasta al sistema educativo mismo y el productivo en general porque con tales escalas de sueldos y salarios estaríamos llevando la sociedad toda más cerca del despeñadero.

Pascualina Curcio, desde mi óptica, una figura que quiere estar muy cerca del gobierno, tanto que pese sus discrepancias en materia monetaria y salarial con el mismo, al identificar culpables, opta por señalar hacia allá afuera, donde están los monetaristas y no el presidente Maduro, presentando a éste como un secuestrado por aquéllos, no sólo pone de bulto con sus cifras lo miserable del salario sino que asegura que eso no se justifica, en función de las cifras de ganancias de los productores, importadores, intermediarios y hasta de las relativas al ingreso del Estado. Según ella, la determinación del salario viene dada por la falsa idea según la cual el elevarlo es la única causa inflacionaria, pese como ella misma asegura, los precios crecen cada segundo mientras el trabajador percibe lo mismo.

Me alarmó que alguien, hablando al parecer desde la acera de los progresistas, bien intencionados y deseosos que los trabajadores sean mejor remunerados, difundiese la idea que aquel bono de 27 millones de bolívares por dos meses de bono vacacional, equivalente a 135 dólares, otorgado nada más y nada menos que al Rector de la UCV, sin importar su nombre, fuese valorado como demasiado alto. Y me alarmó, porque ese personaje y sobre todo el sector que pudiera representar, estarían convalidando que los trabajadores venezolanos sean sometidos a niveles tan crueles de explotación.

Decía pues que esa amiga desconocida o invisible, como dijese Arturo Uslar Pietri, a quien identificaré como F.R., me ha enviado dos correos en los cuales me solicita haga la corrección necesaria en cuanto a la cifra de lo percibido por la Dra. García Arocha, pues según ella sería de 280.000.000 de bolívares aproximadamente. Por lo visto, se trata de una cifra ostensiblemente superior a la que mencioné en el artículo anterior. Según mi calculadora serían unos 2.400.oo dólares, que dividida en dos, pues se me confirma que, como pensé, se refiere a dos meses de salario, llegaría a 1.200.oo dólares mensuales.

Visto de esta manera, como decían en pueblo, "sigo en mis quince". No creo que tampoco esa cifra o salario mensual para el rector de la UCV sea algo exagerado. Sería darle la razón a quienes pagan salarios de hambre a los trabajadores todos, mientras ellos, patronos, empresarios y hasta figuras importantes del gobierno viven dentro de otras expectativas y parámetros. Y es así si tomamos en cuenta el precio de la canasta básica y lo que uno debe pagar por medicinas y servicios fundamentales como los relativos a la salud.

Lo digno de resaltar aquí, como para cumplir con lo que es el propósito de mi "amiga", es que las autoridades universitarias, quienes manejan los presupuestos y tienen el control de la nave, al comportarse como patronos, al igual que el Estado y los empresarios, distribuyen el ingreso de modo por demás desigual e injusto, pues según la tabla que me envió, al parecer elaborada por FAVUP, los salarios correspondientes a profesores a dedicación exclusiva y titulares, son por demás miserables, tanto como apenas están entre 8 y 9 millones de bolívares o 44 dólares, lo que aparte no alcanza para vivir de conformidad al rol que se desempeña y ni siquiera disponer de lo necesario para cubrir las necesidades básicas, establece una distancia demasiado desproporcionada con respecto a lo que perciben las máximas autoridades.

Pero si se quiere, algo de eso mismo dije cuando comenté que mientras la rectora recibía 135 dólares de bono vacacional, un docente del montón, como quien esto escribe, por el equivalente a 48 horas de clases semanales y 35 años de servicio, apenas unos 20 de la misma moneda. Sólo que no me limité a los universitarios, sino que me extendí a los educadores todos. Y esa triste y desproporcionada realidad no puedo atribuírsela a la máxima autoridad de la UCV.

Es decir, dentro de la universidad se refleja el mismo cuadro de desigualdad que prevalece en la sociedad toda, sobre todo cuando se trata de la determinación del salario de los trabajadores.

Pero quiero dejar claramente establecido a mi "amiga", a quienes aquel trabajo nuestro leyeron y este lean, que por encima de todo, quise exaltar como a los docentes, universitarios y de los niveles inferiores, especialmente a quienes trabajan en el sector oficial, se les paga de manera miserable. Tanto que ahora mismo, como hice mención en otro trabajo, una docente con títulos de muy alto nivel, en Valencia, informó que debía trabajar como servicio doméstico, mientras dura la cuarentena, para poder darle de comer a su familia. Mientras que a quienes sirve, posiblemente no tienen título alguno pero sí dólares. Y esos son lujos de la clase alta, como antes los nobles tenían a su servicio a todo cuanto ilustrado hallaban en las calles viviendo entre la miseria y la mendicidad.

No es pues ni ha sido mi interés, bajo ninguna circunstancia, favorecer o servir a los intereses que representa la señora García Arocha, dado que la distancia es demasiado grande y las preferencias atienden a valores también distantes y hasta opuestos. Sólo quise destacar el valor de la figura del rector y de los educadores todos y exponer el drama que significa la descalificación del rol del docente. Pero tampoco puedo confundirme y orientar mis luchas y reclamos en el sentido no pertinente como para contribuir a confundir a los explotados y víctimas de las injusticias. Pues en medio de esta lucha por el salario de los trabajadores, empresarios y el Estado, más específicamente el gobierno de Nicolás Maduro, como hasta la misma Pascualina Curcio, pese sus evasivas y disimulos, bien lo señala, deben ser los destinatarios de nuestro reclamo.

Espero haber atendido la inquietud de mi amiga invisible y sobre todo dejar claro cuál es la esencia del asunto. Pero también quiero agradecerle haberle dado tanta importancia a mi intervención, sujeta exclusivamente a mis intereses de clase o de gremio y sobre todo del futuro de la educación, la escuela, niños y jóvenes.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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