Alquimia política

Hacia los 43 años de la UNELLEZ

En el próximo mes de octubre, la Universidad Nacional Experimental de Los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ), llega a sus cuarenta y tres años (43) de existencia institucional y ya se está preparando el festín y el jolgorio para mostrar con trombón y platillos una realidad que tiende a subsistir en el imaginario, porque sus problemas, sus grandes debilidades, siempre son ausentes en estas celebraciones. Hay mayor interés por mantener el burocratismo que por activar un plan de reconstitución de sus valores institucionales, donde se muestre un camino coherente con el deseo de buena parte de la comunidad unellecista, de crecer y consolidarse como Universidad de vanguardia y conocimiento, que comience a construir su espacio de autonomía y se vaya deslastrando de esa condición experimental que la ha mantenido inerte en el tiempo.

Si vamos a los detalles cotidianos, de esa realidad que nos muestra el estado actual de algunas instalaciones de la UNELLEZ, conformada por cuatro Vicerrectorados (distribuidos entre Barinas, Portuguesa, Cojedes y Apure), encontramos una Universidad con aulas de clases con falta el cielo raso, con aires acondicionados que no sirven, con paredes en un estado depreciativo alto, humedecidas por las filtraciones de los techos, los pisos estropeados, y la sensación de abandono y ausencia de pertenencia es uno de los aspectos que más resaltan en una infraestructura que fue construida para que recorriera una etapa de transición hacia ese modelo de Universidad Autónoma que se fue olvidando y que, como todo, como los "puentes de guerra que se construyen en tiempo de emergencia", ha quedado una infraestructura que no responde a las necesidades de una comunidad estudiantil que creció y que tiene nuevos intereses en investigación, extensión y docencia. Claro está ya no es la Universidad con 54 mil estudiantes, ni 8 mil estudiantes; es una Universidad con 5 mil y tantos estudiantes que han sobrevivido a la diásporas de emigración producto de la crisis económica, en carreras más tradicionales y prácticas (Derecho, Administración, Contaduría, Ingeniería), quedando sin matrícula carreras relacionadas con el área de Educación, producto de lo nada atractivo de esta carrera en el contexto profesional de la Venezuela contemporánea. Otros espacios comprometidos de la Universidad son los cafetines, o lugares de esparcimiento de la comunidad estudiantil, hay una devastación total, inservible en su mayoría o clausurados; sumando el grave problema de seguridad, no pudiendo seguir desarrollando los turno de noche, ante la epidemia de amigos de lo ajeno.

En un trabajo periodístico de Marinela Araque Rivero (publicado en https://iamvenezuela.com/2018/06/la-unellez-de-patrimonio-cultural-a-cartel-politico/, con imágenes bien crudas sobre la realidad de la Universidad, 10/6/2018), se dice: "En la UNELLEZ, no hay siquiera materiales ni equipos básicos de limpieza para que los aseadores hagan su trabajo de mantenimiento. Los continuos cortes de luz eléctrica y la falta de agua han trastocado la normalidad de la institución. Pero por encima de todo, la ha trastocado la crisis económica, vaciando a la universidad de su comunidad universitaria: la mayoría de los docentes y empleados se ha marchado. Y a ellos les siguen los estudiantes que abandonan las aulas para perseguir el futuro fuera de Venezuela…En un recorrido por la sede de la UNELLEZ (Barinas), tras el cual tendríamos que sortear la abierta hostilidad de ciertos funcionarios y autoridades que pretendieron quitarnos la cámara y detenernos, constatamos el deterioro. Lo decimos con la propiedad de haber sido estudiante y docente de esta casa de estudios: techos destrozados, cabañas sin mantenimiento, cables eléctricos estropeados, salones de clases sucios, pisos completamente rotos y las paredes enmohecidas por la humedad que golpean la vista, la conciencia y los recuerdos de quienes visitan la sede académica..."

Un argumento crítico que ha querido dar respuesta a la situación de la UNELLEZ, es que se ha convertido de Universidad en "cartel político", o espacio donde se ha priorizado lo ideológico en vez de lo institucional. Mirar el problema de la UNELLEZ, desde ese ángulo es ser muy simplistas. El problema es de valores, de factor humano; no precisamente un barrio o una Urbanización, se echa a perder porque habitantes de la misma se vuelvan malandros; el deterioro viene producto de los habitantes de ese barrio o de esa urbanización que no tienen una visión clara de la necesidad de preservar su seguridad y la de sus hijos en esos espacios. Que la Universidad hoy está siendo albergada por algunos ideólogos, sin vocación académica y con una mentalidad burocrática obstruccionista, no es motivo para que el resto de la comunidad universitaria permita que esas manzanas de discordia vengan a opacar años de prestigio y remembranza de una Universidad comprendida y entendida como un centro de formación de alta calidad en el ámbito de la asistencia técnica agro-industrial. No puede opacarse un pasado brillante, con sus acervos adeco-copeyanos que igual trajeron ideología a la Universidad, pero tenían ética, respeto a la academia. Ninguno de esos personajes adeco-copeyanos que entraron a la UNELLEZ, con sus carnet de militantes políticos, lo hicieron pidiendo cargos o colocándose primas (bonos de compensación por funciones) por encima de la media de la dieta del salario profesional; ninguno vino exigiendo ser Rector o Vicerector, no más por el hecho de haber desayunado con Carlos Andrés Pérez o con Luis Herrera Campins; no hubo euforia en sostener un eslogan político, todo lo contrario, se concentraron en elevar el eslogan fundador de la UNELLEZ: "La Universidad que siembra".

Hoy estamos a las puertas de una nueva celebración de Aniversario de la UNELLEZ, y los problemas siguen siendo los mismos del año pasado. Los recién egresados como docentes, con algunas excepciones, hacen fila en el lobby de los Vicerrectorados a ver si les dan un carguito, porque para lo que concursaron, para esa vocación de servicio docente, investigador y de extensión, pareciera que no guardan mucho interés en materializarla. La persecución y acoso laboral, hacia docentes con visión crítica, irreverente y rebelde, propia de un docente universitario que se respeta y tiene amor propio por su trabajo y sus estudiantes, se ha convertido en la política institucional de estos tiempos. No hay preocupación por estimular la investigación, todo lo contrario, se ha venido creando otra figura burocrática absurda, los llamados "bonos de producción", buscando seguir arañando en un presupuesto que siempre está deficitario, sin un plan estratégico que vaya más allá de los intereses de un pequeño grupo. No se cuenta con un concepto claro de qué es lo que le conviene a la UNELLEZ, no para sobrevivir, sino para crecer y convertirse en Universidad Nacional Autónoma.

En estos 43 años de Aniversario, saldrá un afiche, se invitará a unos actos, se maquillarán algunos pasillos de la Universidad; se colocaran globos rojos y se dirá que estamos contentos, que somos una gran familia. La realidad es que los verdaderos hijos e hijas de esa revolución educativa que constituyó uno de los proyectos más excelsos del siglo XX, en Venezuela que fue la UNELLEZ, como Universidad Rural, del pueblo y para servir al pueblo, hoy está secuestrada por un pequeño grupo de personas que no entienden qué es la academia, que no tienen idea qué significa servir y no ser servidos; que ocupan cargos por los cargos mismos, porque carecen de un nombre propio que les dé prestigio para ocuparlos. Estamos en un momento crucial de la historia de la UNELLEZ, en donde una "sola golondrina" no hace verano, pero si se lograra sacar del letargo a toda esa masa docente y estudiantil cuyo potencial es la mejor evidencia de que existe una Universidad en movimiento y que tiene ideas para ser creativa y transformar en bienestar todo cuanto le rodea, si esa masa humana despierta, estaremos verdaderamente en tiempos de celebración y sería el gran afluente de energía vital que necesita la UNELLEZ, para impulsarse al "infinito y más allá".

He expresado mi visión, no pesimista, en absoluto, al mostrar la verdad lo que invito es a la reflexión y a enaltecer la frase de Papa Juan Pablo II, "despierta y reacciona"; yo hago mi esfuerzo por despertar y reaccionar a través de mis escritos, eso es lo que sé hacer y esa es mi contribución; ojalá otros sigan el ejemplo, se motiven, dejen el miedo, por expresar abiertamente nuestra postura crítica no estamos infringiendo ninguna norma Constitucional, ni eso nos hace contra-revolucionarios; temerosos deben estar los que ocupando cargos, sin necesidad de escribir ni manifestar nada, salvo la sumisión a decisiones erradas, hoy piensan que tienen la autoridad para calificar a uno de "personajes incómodos" y buscar cerrarle a uno los espacios para que sirva de ejemplo a los otros que quieran elevar su voz. No coman "coba", nadie puede estar más allá de la verdad, y con la verdad ni se ofende ni se hiere, se contribuye. Ya vendrán tiempos mejores donde celebraremos el despertar de la UNELLEZ, y su reencuentro con sus senderos naturales que han sido alterados por la improvisación y la ignorancia.

Me queda desearle a mi Universidad que tenga la paciencia del "anciano ante la flor de loto", que espere el rocio del amanecer y cultive en su esencia la autenticidad de un tiempo que cada día se va haciendo más complejo e incierto, pero que si se es perseverante, si el amor por servicio alcanza su magnitud ideal, sigue candente la llama de la esperanza. Las pequeñas voces podrán ufanarse hoy de tenerlo todo y hacerlo todo para su conclave, pero son pequeñas, no llegaran al final del cauce. La mayoría recta, visionaria y con vocación, se impondrá y sin necesidad de castigar ni saldar facturas viejas, las pequeñas voces callaran y se irán difuminando sin dejar huella.



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Ramón Eduardo Azócar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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