Caciques aborígenes, legado y creación de conocimiento

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada mediante la activación del novísimo procedimiento en el país de la figura del Referendo el 15 de diciembre de 1999; después del proceso nacional constituyente, donde participaron todos los sectores de la vida nacional con sus representantes respectivos y que, al final no todos firmaron y aprobaran, en consecuencia. Por estar en desacuerdo total o parcialmente con la orientación fundamental de su articulado, arquitectura y técnica jurídica, entre otros aspectos que vaya usted a saber; consagra al inicio, en su Preámbulo, y después en uno de sus títulos, unas letras en homenaje a la gesta heroica de los pueblos indígenas representados en sus caciques.

Cuestión que no es gratuita sino que es consecuencia de la participación de los descendientes de esos pueblos originarios en el ya nombrado proceso constituyente que exigieron reconocimiento por diversas vías y desde sus asentamientos en general ubicados en los márgenes del mapa de la patria, como decía el maestro historiador (Reinaldo Rojas, dixit) Dr. Federico Brito Figueroa, (La Victoria, Aragua, 1922-Caracas, 2000).

Así, tampoco existe unanimidad en torno a la historia y las fuentes documentales o la validez de ciertas tradiciones que reconoce las acciones de resistencia y heroísmo sin par de alguno de estos caciques aborígenes, ya que en general la memoria de sus gestos de autonomía y defensa de sus territorios y naciones frente al conquistador europeo, apenas aparece reseñada por algunos cronistas de indias o por misioneros de tradición cristiana católica; que acompañaron con su cruz la empuñaduras de las espadas y la proclamación de los misterios de la fe a la empresa expansionista española en disputa con las demás metrópolis imperiales como Inglaterra, Holanda y Francia.

Se tiene, además el expediente, azas precario y sesgado, de que no pocas de tales referencias a ciertos caciques aborígenes venezolanos fueron elaboradas con base a ciertos argumentos ad homini; es decir, con tono burlesco e intensión aviesa, descalificadora, mal poniendo y sumando agravios a quienes ya estaban sitiados.

De allí que la labor de los cronistas e historiadores que se aproximan a este asunto con sentido epistemológico e intención heurística, investigando la verdad con recursos teórico-metodológicos definidos para divulgar la dinámica de los procesos vivos de tal etnohistoria, se encuentra con una tarea ardua. Y es en eso donde destaca la labor de autores como don Arístides Rojas y don Antonio Reyes, entre otros, con sus Estudios Indígenas, uno y Caciques Aborígenes de Venezuela, el otro ilustre investigador.

Por eso difundir, con cierta aproximación rigurosa, las egregias figuras de aquellos primeros valientes y amantes de estas tierras, sirviéndose de la prosa ensayística de tales autores, no deja de ser como dice el lugar común una labor de patria. Porque es poner de relieve y en el justo lugar las cosas, como pide una vieja canción infantil de antaño. Más cuando se trata de quienes legaron, a su manera, lo que es parte del patrimonio raigal e identitario de lo hoy es Venezuela, como nación soberana; de tal manera que la invitación queda abierta para adentrarse en las páginas de los autores ante dichos y así poder conocer y valorar los protofundadores de la República Bolivariana de Venezuela, y que son, con todo derecho y legitimidad, parte de nuestro patrimonio heroico ancestral. Pues es de bien nacidos ser agradecidos, dice el viejo adagio.

Ahora tampoco es que nos vamos a poner exquisitos, como un amigo de exigir que le llevara las obras completas de Guaicaipuro y a quien no respondí nada por respeto o no ser de talante polémico, pero sí quise decirle que en Venezuela desde el IVIC hacen labor de investigación etnográfica en ese sentido y existe, además una asociación de historiadores orales, que preside por cierto o fue su fundador el Dr. Horacio Biord Castillo, actual presidente de la Academia Venezolana de la Lengua.

En este sentido, ahora cuando se retoman las actividades académicas y administrativas en nuestras universidades, convendría desarrollar acciones y/o fortalecer la identidad como conferencias, charla o lecturas con fines. Ello, además, viene a ser parte de lo que se dijo en la I Convención Colectiva Única de Trabajadores del Sector Universitario (2013-2014; Cap. II: De la Participación de las y los Trabajadores de la Educación Universitaria):

“… creación y apropiación social del conocimiento, en función de la soberanía nacional, la vida plena de los seres humanos, el desarrollo económico y social, la valoración de la diversidad cultural y natural, la valoración y conservación del patrimonio de la humanidad, la construcción de una sociedad caracterizada por la igualdad sustantiva, la libertad, la solidaridad, la paz y el equilibrio con la naturaleza…”, (p. 17-18).


luissaavedra2004@yahoo.es



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Luís Saavedra

Docente, Trabajador popular.

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