¿Que enseñan los tecnológicos?

Durante diez años consecutivos me desempeñé como docente en un reconocido instituto universitario de San Cristóbal. Fueron años de esfuerzo, sacrificio, constancia, formación y crecimiento profesional, donde mi mayor preocupación fue siempre la calidad de la enseñanza. A ésta la asumí como un reto personal, un compromiso con la patria y con la sociedad. Estando en Oriente, en alguna oportunidad le dije a mi madre: “algún voy a ser docente como usted”. Aunque no estudie educación sino politología, de todas maneras en el perfil profesional del politólogo está definida esa posibilidad de desempeño docente.

La interrogante que titula este articulo viene porque he recibido graves denuncias sobre la manera como se está enseñando en algunos de los institutos tecnológicos que funcionan en el estado, particularmente en San Cristóbal. En un principio imaginé que todo era producto de la especulación y que no pasaban de ser meros comentarios juveniles. No obstante, esas voces de descontento fueron creciendo y con ello también el deseo que alguna autoridad tome decisiones firmes para revertir esa situación que se viene presentando en algunos de estos institutos privados, que en vez de impulsar una educación de pensamiento amplio, universal y pluricultural, se empeñan tercamente en activar los contravalores del odio, el rencor, la agresividad y el racismo.

Es decir se involuciona en el debate de las ideas, en la discusión constructiva y el análisis critico. En vez de casas para el estudio, son nidos de odios y resentimiento político y social. Todo esto refleja una situación muy delicada porque se está distorsionando un proceso de enseñanza, se está frustrando el derecho que tiene nuestra juventud, esos miles de muchachos y muchachas de lograr un titulo universitario a través del esfuerzo propio y sin que nadie los contamine con sus frustraciones personales, profesionales y/o políticas.

De acuerdo a informaciones manejadas, se sabe de profesores que descargan su odio “cuartorepublicano” y puntofijista, mezclado con contenidos programáticos, que distorsionan la esencia y la calidad de la enseñanza. Por ejemplo, docentes que hablan de identidad nacional, pero al revés, es decir, reniegan de los símbolos patrios, avalan la independencia del estado Zulia y discordinan en paseos alocados, supuestamente para mostrar la geografía tachirense. Otros ubican a mercal y al resto de los programas sociales del gobierno nacional, como propios del subdesarrollo, mientras las políticas propias del neoliberalismo la elevan a la categoría del modelo de desarrollo a seguir. Falsos maestros, hipócritas fariseos les diría Jesús de Nazareth.

*Politólogo.
Email: eduardojm51@Yahoo.es


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Eduardo J. Marapacuto*


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