Los trabajadores universitarios después de tres años sin aumento salarial

El aumento más esperado y peor recibido de la historia

Los trabajadores universitarios venezolanos (empleados, obreros y docentes), teníamos más de tres años sin aumento de salarios. Durante todo este período veíamos como la inflación se iba tragando sin misericordia nuestros ingresos, mientras el nivel de vida de nuestras familias se deterioraba vertiginosamente. Ver cada mes durante estos más de tres años, el mismo sueldo en el comprobante de pago, era una calamidad que sólo podía ser enfrentada mediante la lucha. Efectivamente, si algo debe quedar claro y transparente para los trabajadores universitarios es que el aumento otorgado por el gobierno, no es una concesión graciosa de este, si no un logro conquistado con la movilización llevada adelante por los trabajadores, a través de huelgas de hambre, marchas hasta el Ministerio, continuas asambleas y paros parciales. De esa forma se logró previamente que a los empleados primero, y a los profesores después, se nos paguen las cestas tickets, y ahora se obtuvo el tan ansiado aumento de salario.

La tozudez del gobierno para aumentar los salarios sigue estando determinada por el criterio de que las universidades autónomas son “escuálidas”, perdiendo de vista que en las mismas habemos muchos profesores, empleados y obreros que hemos luchado tenazmente en los momentos más difíciles de los últimos años, en defensa del proceso revolucionario. Tal como lo hicimos en los días del paro-sabotaje petrolero, defendiendo el derecho al estudio. Se pierde de vista que en nuestras universidades hay honestos trabajadores que no tienen nada que ver con las autoridades oligárquicas y golpistas que existen en muchas de ellas, así como tampoco están emparentados con las roscas profesorales burocráticas existentes en las mismas.

Decimos en el título de este artículo que este es el aumento más esperado por los trabajadores universitarios, y el peor recibido. Al día siguiente de hecho público el anuncio del aumento de 34 al 46% a todos los trabajadores de las universidades, en muchas instituciones de educación superior se dejaban oír las quejas y reclamos de muchos empleados y profesores. A pesar del aumento el malestar no había cesado. Indudablemente que un aumento de sueldos y salarios siempre es bienvenido, pero en este caso, el desagrado con el anuncio hecho tiene varias explicaciones. En tal sentido, es importante decir que el procedimiento empleado por el gobierno para otorgar el aumento dejó sentado precedentes sumamente graves para el futuro de las organizaciones sindicales y gremiales de los universitarios, así como para sus intereses socioeconómicos. Pasemos a detallarlos.

El gobierno decide unilateralmente sin contar con los gremios

En primer término, la forma unilateral como el gobierno decidió el aumento; sin negociar con los sindicatos y los gremios de empleados, obreros y docentes es un hecho sumamente grave. De esta forma se vulnera la libertad sindical, y se pone en tela de juicio la independencia de los trabajadores frente a los empleadores, en este caso, el gobierno; así como el derecho a organizarse de manera autónoma para negociar mejores condiciones laborales con patronos públicos y privados.

Por otra parte, el aumento que el gobierno finalmente otorgó, estuvo basado en la misma oferta que previamente los gremios habían rechazado por considerarla insuficiente. Es decir, arbitrariamente, y pasando por encima de la necesaria negociación con los gremios y sindicatos, el gobierno aprobó el aumento. Independientemente del carácter burocrático y “escuálido” de muchos de los representantes gremiales, así como de la poca representatividad de las organizaciones sindicales de los trabajadores universitarios, transformar dichas organizaciones en herramientas clasistas de lucha, así como sacar a los directivos que las integran es responsabilidad autónoma y soberana de los mismos trabajadores, y sólo a ellos corresponde juzgar a esa dirigencia y a sus organizaciones sindicales. Ni el Ministro ni el gobierno en su conjunto, son quiénes para pasar por encima de las organizaciones sindicales y gremiales, sea en el sector de los trabajadores universitarios, o en cualquier otro sector de la administración pública.

Normas de Homologación: una conquista de los trabajadores en peligro de desaparecer

Además, otro aspecto a considerar es el de la situación en que quedan las Normas de Homologación. Más allá de cómo se establecieron, esta es una conquista histórica de los trabajadores universitarios. Las Normas de Homologación son, en los hechos, un mecanismo de escala móvil de salarios. Pocos trabajadores en el mundo y en nuestro país, cuentan con una herramienta de este tipo, a través de la cual se puede indexar el salario cada dos años. La forma unilateral y arbitraria mediante la que el gobierno aprobó el aumento de salarios en el sector de la educación superior, dejó en el limbo a las Normas de Homologación. El aumento que los universitarios debían recibir, no podía ser menor a la inflación acumulada desde el último aumento, es decir, este debió ser de un 66%, sin embargo, lo otorgado por el gobierno está muy lejos de satisfacer las aspiraciones de los trabajadores universitarios. De hecho, no se tomaron en cuenta las Normas de Homologación, y no se dijo nada sobre la negociación de los próximos dos años, lo cual pone en peligro la existencia de este mecanismo de aumento salarial.

Igualmente, no quedó claro el pago del retroactivo. No se fijó ninguna fecha para pagar estos recursos que los trabajadores universitarios necesitamos antes que la inflación se los trague -y cuando no los paguen ya no valgan nada-, cosa que ha sucedido en períodos anteriores, durante la IV República.

El aumento no fue un “regalo” del gobierno sino una conquista de los trabajadores

Por todas estas razones es que decimos que este ha sido uno de los aumentos peor recibidos de la historia de la lucha por salario entre los trabajadores universitarios. Sin embargo, insistimos, y esto debe estar claro en la conciencia de los trabajadores, después de más de tres años de “manguareo” gubernamental; de postergar y darle largas al aumento de salario, a pesar de que la economía del país ha crecido significativamente en los últimos años –después del paro-sabotaje petrolero-, este aumento es fruto de la lucha y de la movilización constante de los trabajadores. Mientras se negocia con el empresariado golpista; mientras se otorgan concesiones a trasnacionales para explotar los ricos yacimientos gasíferos en la Plataforma Deltana y en el occidente del país; mientras el Presidente exhorta a los capitalistas a asociarse con el gobierno para invertir en las obras de infraestructura que se llevan a cabo, a los trabajadores universitarios se les concede un aumento de salarios pírrico, pasando por encima de las organizaciones sindicales y dejando aun lado las Normas de Homologación, y que al final sólo se logró gracias a la movilización de los trabajadores.

Todo esto nos plantea la necesidad de estar alertas, de continuar movilizándonos porque el 1 de mayo se otorgue a todos los trabajadores un aumento de salarios que sea igual a la canasta básica de alimentos; porque se honren las Normas de Homologación, mediante el pago del retroactivo, lo más pronto posible, y al interior de nuestras organizaciones sindicales y gremiales, seguir luchando por sacar a los burócratas “escuálidos” que aún permanecen en ellas, para transformarlas en herramientas de lucha clasista en defensa de los intereses de los trabajadores universitarios.

*Docente de la escuela de Sociología de la UCV y miembro del Comité Nacional Impulsor del Partido Revolución y Socialismo (PRS)



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Miguel Angel Hernández*

Profesor de Historia en la UCV y miembro del comité impulsor del Partido Revolución y Socialismo. Como marxista, Hernández aboga por el definitivo rompimiento con el capitalismo en Venezuela y por la construcción del socialismo.


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