La escuela de todos

Estimado lector, les juro que escribir estas líneas me trae dudas aunque ya en mi mente han estado dando vueltas ideas que poco a poco he ido relacionando y juntando para tener el discurso de este escrito, otrora de aquel proceso de enseñanza y aprendizaje donde yo fui condicionado en las diferentes subsistemas de educación (como se llama en la actualidad Loe 2009), y los niveles de educación primaria y el de educación media, aprecio mucho a la gran mayoría de mis docentes de escuela, liceo y universitario, pero al estudiar para profesor en la Upel descubrí o fui consciente de las diferentes herramientas que mis profesores me incorporaban en las clases de las asignaturas, sin embargo la práctica educativa se ha vuelto un condicionamiento que al parecer no tiene salida, hemos venido reproduciendo conductas de antaño de la forma como fuimos enseñados y enseñamos, por ejemplo: siempre utilizar el pizarrón para que los escolares copien y digo copiar en varias ocasiones en sus cuadernos lo que se deja como actividad diaria.

El aula de clases debe convertirse en un mundo más allá de lo que podemos ver, aunque este encerrado en 4 paredes, la imaginación debe motivar la búsqueda de lo que no se observa inmediatamente y por eso el docente se convierte en ese medio en ese faciltador del conocimiento que va hacia la vinculación social del alumno con sus entorno, lo investigado se debe convertir en un acto de destello de luces, y no en una simple acción de copiar y pegar, es mejo en el aprendizaje realizar actividades de observar, armar, comparar, relacionar, entre otras estrategias y actividades en el salón de clases, que dejar muchas tareas para el hogar, la escuela busca y bebe buscar convertirse, es un laboratorio, un centro de aprendizaje, una comunidad, donde están presente muchas actores del proceso educativo del escolar, desde la señora que limpia (ambientalista), pasando por el personal de cantina, comedor y hasta el director y donde los nin@s lo sientan como su hogar y aquí esa frase tan pronunciada de que: “La escuela es el segundo hogar”, y para algunos estudiantes el plantel convierte en el lugar predilecto y los docentes en sus segundos padres y madres, para que esa emotividad que siente ese menor sea la conexión que influya en el aprendizaje significativo de nuestros muchachos/as, cambien para que puedan cambiar su praxis, no le dejen todo al discurso que su dinámica escolar, que la didáctica se convierta en más acciones y relaciones de vinculación del sujeto con el objeto y formaremos a un adulto para la participación y el protagonismo de este país.


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Erno Velásquez


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