Las Auditorías burguesas estimulan la especulación

Una de las más vulgares particularidades de la estructura de costes de la   empresa privada tiene que ver con las variaciones reales o ficticias o especulativas de los precios de los insumos, con inclusión de los salarios que automáticamente son recogidas por la Contabilidad correspondiente.

La Contabilidad burguesa que alimenta la bibliografía de las universidades del mundo ofrece procedimientos contables para tales casos.  Por ejemplo, si durante un ejercicio económico sube el precio de la materia prima, el costo de producción es registrado según el método UEPS o sea, “el último precio que entra, es el primer precio que sale” o se carga en libros, para referirse a precios en suba. La empresa terminará vendiendo según la suba más reciente, a pesar de haber comprado parte de la materia prima a menor precio[1].

Como complemento de semejante robo[2]  al consumidor-decimos robo con propiedad-la Contabilidad burguesa introduce el método PEPS (“el primer precio que entra, será primer precio que sale” o se carga Estado de ganancias y pérdidas) en alusión a que, si el precio baja, se asentará costos según el precio superior anterior.

Por supuesto, esta Contabilidad se cuida de no hablar de precios, sino de salidas de inventario, de mercancías, y a los precios los considera prestablecidos al momento de su compra, es decir, que esos precios simplemente sirven para la aplicación de los métodos citados. Tales métodos son avalados por las más acreditadas firmas auditoras internacionales y son recogidos en los pensa de estudio de academias y universidades del mundo.

Con los salarios, esos métodos se aplican con rigor acrecentado. A pesar de que, pongamos por caso, los aumentos salariales rijan a partir de El Primero de Mayo, y esta fecha esté próximo al día de cierre económico contable, tales aumentos serán cargados al costo de mano de obra del período en curso, precios siempre superiores a los que regían antes del último aumento, y de manera integral y con estricta sujeción a ambos métodos. Si las botas de trabajo, los uniformes, comida y afines sufren variaciones de precios, el costo salarial envolverá esos incrementos paralelos aunque esas mercancías salariales hayan sido compradas a precios diferentes e inferiores. Sólo así se explica   que los aumentos salariales se disuelven como sal en el agua.

El llamado método ponderado es sólo una formalidad académica que choca abiertamente con el principio de máxima ganancia y mínimos costes-de desembolso-, lo que lo convierte en una formalidad académica que no rige en las fábricas ni comercios del mundo burgués.


[1] Conste que dicho ajuste se aplica también en el caso de la suba de precio ocurrida los últimos días del ejercicio económico para unos precios inferiores que hayan estado rigiendo desde el comienzo de dicho ejercicio.

[2] En la reforma planteada, será obvio que este tipo de acción contable derivaría en sanciones extraeconómicas o penales.



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Manuel C. Martínez M.


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