¿Y entonces, qué pasa con el paro universitario, por qué tan somos ingenuos?

Desde que los frustrados izquierdosos universitarios se percataron que ya ellos no significan nada en la perspectiva de cambio revolucionario en Venezuela, los ha llevado a esconderse en una ilusión de sobrevenida vigencia para justificar su giro ideológico hacia la derecha, asimismo, desde que la aparición de Hugo Chávez y la responsabilidad asumida, contrariamente marcaron de nuevo el sentir y esperanza del pueblo, reapareciendo con ello la perspectiva de cambio verdadero para lograr la transformación, a éstos no le quedó más remedio que refugiarse en las universidades tradicionales.

Desde esos recintos, convertidos en bastiones oligárquicos, aprovechándose de la bondad recogida en la nueva Constitución Nacional, relacionada con la elevada autonomía que la derecha jamás respetó, no les queda más que diluirse en un servil entreguismo para anidarse y ejecutar la planificada venganza fruto de una frustración de excelencia mental. Desconociendo intencionalmente los avances en materia universitaria en cuanto al justo derecho de ascenso popular, refuerzan la presencia de la derecha y se prestan a los más oscuros intereses contra la Patria, mientras se amurallan para evitar el ingreso de los hijos del pueblo. Jamás reconocerán que los nuevos actores en la política venezolana son otros, de allí, su retorcida y comprensiva conspiración.

Esta conspiración universitaria está servida para elevar la presencia de la derecha fascista en su accionar contra los intereses patrios, donde no se consideran, como no lo han considerados nunca, los perjuicios ocasionados a estudiantes, obreros, administrativos, profesores y a la propia universidad, en todos sus servicios, tal como se demuestra cuando dejan que sean personeros de las universidades privadas y antinacionales y los más conspicuos representantes políticos de marcado corte fascista, las que asuman roles de protagonismo e impongan la pauta en el conflicto, mostrando su desmesurada rabia contra todo lo que signifique pueblo.

Ahora, si sabemos que estos universitarios fascistas no persiguen otra cosa que mantener su intención de, como lo mostrado sin estupor desde el 2002, acabar con la esperanza popular resurgida desde el Por Ahora, del Comandante y Líder Supremo, por qué nos empeñamos seguir llamándolos, cual ingenuos, a la cordura; por el contrario, debemos ser los chavistas quienes aprovechemos el rechazo colectivo que han recibido esos entreguistas en las universidades nacionales, para ello, vuelvo a insistir, por qué desde la Juventud del PSUV., o las organizaciones juveniles del GPP/SB, no se organizan a los liceístas que están en 5º año que son bastante y a los bachilleres sin cupo, los miles que cada año solo se les permite pisar las universidades i’que autónomas, a presentar las pruebas internas con la ilusión de pasar de ser estudiantes universitarios, pero que luego, arropados por la frustración, salen auto-catalogados como incapaces o no aptos, volviéndose en consecuencia automática y manipulada, jóvenes contra el proceso revolucionario.

Las respuestas desde la revolución deben ser, llamado en reflexión, si ellos abandonan las universidades, entonces, nosotros debemos tomarlas para entregarlas a los hijos del Pueblo; esa fue la lección aprendida desde las primeras victorias del pueblo chavista, con el Comandante al frente, en 2002 y 2003.


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Gustavo C Vásquez


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