La Mora Universitaria

¿Hasta cuándo los funcionarios tienen que estar detrás de los Ministros para que estos cumplan con sus compromisos?

Pareciera que esta mora crónica del Estado venezolano para con sus funcionarios públicos es la forma que ha garantizado el ejercicio sindical, o que este se derivó del incumplimiento consuetudinario de un Estado burgués, siempre presto a cumplirle a la clase burguesa, pero siempre rezagado en sus compromisos con la clase de los pendejos  eufemísticamente conocidos como asalariados, proletarios o afines, pero ciertamente se trata de los pendejos que son explotados por este Estado en su condición de funcionarios, ex funcionarios y jubilados públicos de mediano y bajo rangos administrativos.

En momentos críticos, estos sindicatos se han visto obligados a la toma de universidades, a su paro temporal, a acciones de calle, etc., como podría hacerlo cualquier plantilla de trabajadores de la empresa privada donde lo característico es que los patronos se salgan con la suya por la misma razón que ya hemos señalado, ya que el Estado está siempre en la acera favorable de los interés patronales.

Ahora, que sean los profesores universitarios, y peor aun, los jubilados, quienes tengan que realizar estas protestas en un plano vulgar y bajo como el señalado, es el colmo de la inoperancia de unos funcionarios ministeriales siempre ineptos e irresponsables frente a las obligaciones de su competencia. Estos Ministros suelen convertirse en empleados de confianza de los gobernantes de turno, sin asimilar ni entender que son funcionarios del pueblo, y que su nombramiento presidencial es la formalidad administrativa, es lo que les da oficialidad, pero políticamente son empleados del pueblo y no de dicho gobernante.

En el caso actual, los ministros de Educación Universitaria, salvedad hecha de Samuel Moncada, ninguno ha comprendido ni asumido su verdadera responsabilidad. Siempre han sido más serviles su patrono que a los trabajadores de la institución para la que fueron designados.En el caso de la MORA UNIVERSITARIA, con sus 37 años de atraso, ahora resulta que la culpa pareciera ser de la universidad en sí misma. El tupé actual es que siempre están pidiéndole a las universidades una fulana plantilla de trabajadores, unas cuentas que están permanentemente moviéndose, sin que se les haya ocurrido, por, lo menos, hacer un estimado y pagar de inmediato un alto porcentaje, para después finiquitar el remanente. Esta sería la salida responsable.

Como esta no ocurre, ya está bueno de permitirle al Estado que sean las presiones laborales y los sindicatos los que tengan que estar averiguando cuánto nos debe el Estado. Un Estado mas responsable debe saber para cada quincena a cuánto alcanza el compromiso ministerial, porque los empleados de las universidades son empleados indirectos de ese Ministerio. Mal puede un Ministro de Educación universitaria no estar al día con el monto de sus obligaciones, con el monto de sus trabajadores y el de sus acreencias. 

No puede seguirse tolerando que este ministerio universitario no lleve los archivos de personal debidamente centralizados en sus oficinas, y dejar que los Rectore se ocupen de otros gastos menores, pero no de las obligaciones por concepto de funcionarios públicos. Estos Ministerios han asumido una conducta muy olímpica cuando no  llevan los libros de personal y dejan  que unos Rectores, maulas como ya los conoce el país, sean quienes se despachen y den el vuelto. Esta omisión ministerial debe ser corregida con la mayor brevedad posible. Por ahora, sería bueno exigir una completa reconfiguración de los deberes de este Ministerio.

 marmac@cantv.net


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Manuel C. Martínez


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