Pascualina Curcio, los monetaristas, el huevo y la gallina o ¿sólo el ciego tiene la culpa?

Aristóteles afirmó que "lo primero en existir fue la gallina, pues el acto precede a la potencia". El dinero es ficticio, una creación humana destinada a dinamizar el intercambio. Tanto que es también una mercancía, como que te vendo mi moneda por tu producto y hasta tu moneda por la mía, como dólares por bolívares. El trabajo humano, la capacidad de hacer y transformar cosas, es una realidad, es "un acto que precede a la potencia". Antes que el dinero y la mercancía, desde cualquier ángulo que se les mire, estuvo el hombre con sus habilidades, fuerza e imaginación para crearlas, para satisfacer necesidades que, en muchos casos, son hasta invenciones suyas. La vida humana está primero. Lo primero es el hombre, es la gallina.

Lo anterior porque, entre gente ligada al gobierno y factores de la oposición o "izquierda trasnochada", interesadas en dilucidar y abordar el trascendental tema del salario, pues la oposición de ultraderecha, en eso no pone interés alguno, y es natural que así sea, siendo ella, en buena medida, por su dirigencia, vocera del capital y el patrón, se maneja de la misma manera que si abordase el diluviano dilema del huevo y la gallina. ¿Quién viene primero, la producción o el salario?

Para gente que tiene mucha de su fe puesta en el gobierno y hasta sabe bastante de teoría económica, que es un conocimiento cuyo discurso es como astringente, de la que escribe por estos medios, la culpa de buena parte de lo que aquí pasa, sin restarle la importancia, peso y valor a la agresión imperialista y particularmente a las sanciones, la tienen unos tipos que llaman "monetaristas".

Según quienes eso aseguran, son ellos los culpables que el salario se mantenga congelado, son pues unos "freezers repotenciados", de esos que llegan a 100º bajo cero, pues no teniendo el gobierno como aquél pagar, para

que el venezolano mayoritario deje de estar hasta por debajo del límite de pobreza crítica que marca la ONU, le recomiendan a parte de la patronal, el Estado, que "ni se le ocurra tomar esa medida", pues se vería obligado a producir lo que ellos llaman "dinero inorgánico", ese que, según el mismo criterio, no está respaldado por la producción, con lo que se aceleraría e intensificaría la inflación.

Esos monetaristas, por lo que uno percibe y viene oteando, son como antes dije, unos personajes misteriosos, monjes o mejor, diablos y hasta extraterrestres que viven encuevados; no dan la cara ni de vaina. Cuando mucho se dice que están encerrados en el BCV y allí, guardados bajo siete llaves, no tanto por lo que saben, sino por la rabia que ya despiertan en la gente, partidaria o no del gobierno. Y eso ya les hace gente para no tenerle confianza.

Al único que mencionan de esa "troupe", con nombre y apellido y él mismo lo asume públicamente, es justamente Jesús Farías, hijo de aquel roble que se caló, cuando Pérez Jiménez, todo el tiempo que este gobernó, encerrado en la cárcel de Ciudad Bolívar. Y todo porque había sido un aguerrido dirigente obrero, combatiente en defensa del salario y el contrato de los trabajadores petroleros. ¿Miren qué vaina o casualidad tan grande!

En aquel tiempo, los gringos decían que pagar más salarios a los trabajadores, que, según aquellos, estos ya ganaban demasiado, era imposible, porque la empresa no ganaba para eso. Farías y sus demás camaradas de lucha sindical, entre quienes también había adecos, sabiendo bien que aquello era mentira y hasta importándole si lo era o no, sostenían algo así como "eso no es asunto nuestro si tiene real o no; lo nuestro es que deben pagarnos más y buscar los reales es asunto de ustedes". Pero esa actitud, debo advertir por si acaso, pues ya sé por dónde podrían venir los tiros, era la misma sin importar quien fuese el patrón. "Yo tengo mi mercancía", decían aquellos obreros, "que me cuesta también producirla, tanto que, si no la repotencio comiendo, perezco y ella conmigo."

Farías el hijo, no heredó ese razonamiento clasista de su padre, sino el del patrón, "no podemos pagar más salarios porque no hay producción que avale ese egreso del Estado".

Este muchacho tiene un mérito, por lo menos, se atreve, ante todo el mundo, a defender eso, mientras quienes tienen más responsabilidad que él, incluso el cónclave o patota monetarista, de la cual es sólo una pequeña figura, no da la cara. A lo mejor anda por allí, por los rincones y en las plazas haciéndose el loco, mientras Farías lleva leña de la gruesa y hasta exhibiéndose como contrario a lo que debió heredar. ¡Claro! Farías tampoco es un santo que digamos, para estar en eso sólo a cambio de llevar leña por su mercancía.

Los contrarios a los monetaristas, dentro de la gente del Psuv, como Pascualina Curcio, preguntan, a modo de respuesta, ¿cómo va aumentar la producción si la gente no tiene para comprar? Es decir, estos sostienen en muy buena lógica que, para comprar, aumentar la demanda, hay que tener real, de donde tenerlo es indispensable para que aumente la producción. Y hay entre estos contrarios al monetarismo, unos tipos duros, que hablan en público, escriben, distintos de quienes sólo lo hacen en privado, muy privado y hasta mirando a cado momento para los lados, pero lo hacen. Estos últimos, son como los monetaristas, salvo Jesús Farías, pues también forman parte de un club muy exclusivo, casi clandestino, que cuida mucho su "prestigio" y buenas relaciones con la fuente de poder. Porque cada quien tiene lo suyo, su mercancía.

Entre estos que mencioné de último, hay una larga lista de personas que sería bueno el lector intente conseguir, que firmó, junto con Pascualina, un documento que se llama "Recomendaciones para atender la coyuntura económica y marcar un nuevo rumbo de la economía venezolana", fechado en 07-06-2018, en el cual se discrepa casi absolutamente del rumbo que la economía traía y trae, incluyendo eso del monetarismo al momento de abordar el asunto del salario.

Lo particular que hay en estas personas, salvo casos muy excepcionales, que los hay, es que casi todas ellas hoy, cuando les hablan del monetarismo, del asunto salarial y de todo lo que hay allí como reclamo, pese lo llamen "recomendaciones", se hacen los locos, mientras Farías "va de frente y da la cara", como decía el slogan de Carlos Andrés Pérez.

Pascualina Curcio, merece un reconocimiento y tratamiento aparte, pues es una "regular" contrincante ante Farías. Y lo es, porque ella no se hace la loca, como la mayoría de los firmantes de ese documento, quienes con su silencio parecieran haberse pasado para el bando de los monetaristas; y le califico de "regular" porque viene dando media cara, un como mirar hoy para allá y mañana para acá, un pasito adelante y otro para atrás.

Veamos por qué decimos esto último. El 17-02-2021, en su artículo semanal en "Últimas Noticias", reproducido por Aporrea, sostuvo los monetaristas "pretenden cerrar el debate con una frase: "no hay dinero pa´ salarios". Luego agregó "A esta afirmación y con el mismo tono de rendición le añaden otras: "no podemos ajustar los salarios si no producimos". Culminan diciendo: "estamos bloqueados por el imperialismo". https://www.aporrea.org/economia/a299933.html

Como podrá apreciar el lector, en este comentario condena esa concepción monetarista y pone en duda o niega que, el bloqueo imperialista, sea motivo valedero para negarse a ajustar los salarios, lo que si recordamos bien, fue lo mismo que dejó entrever Maduro o sostuvieron quienes le elaboraron aquel "Plan de Bienestar Económico", anunciado dos años atrás cuando habló de anclar el salario en el petro, lo que luego se negó a cumplir; de donde si hubiese sido consecuente con su palabra, el salario mínimo ahora sería de 50 millones de bolívares.

En ese mismo trabajo, como para que no quede dudas, sostuvo Pascualina, hablando de nuevo sobre los monetaristas "Parten de un diagnóstico errado. No es el bloqueo económico impuesto por EEUU la principal causa del deterioro del salario, claro que influye, pero no es lo determinante."

https://www.aporrea.org/economia/a300089.html

Para el día 22 del mismo mes, y en los mismos espacios, apareció su siguiente artículo donde ahora sostiene "No ha sido solo el salario lo que se ha visto deteriorado en el marco del ataque criminal y sin cuartel a nuestro bolívar." Y Luego agrega "Lo que pretende el imperialismo con este ataque no es alterar el mercado cambiario, ni siquiera los precios de la economía, estos son los medios para alcanzar su verdadero propósito: tratar de arrodillar por hambre y miseria al pueblo venezolano y así derrocar la revolución bolivariana."

Lo que ha hecho Pascualina, en esta oportunidad, es escribir el artículo por segunda vez, reescribirlo. En el primero, la culpa principal del bajo salario está en los monetaristas y no en las sanciones y la manipulación del "dólar criminal".

En el segundo, como para dejar el juego empatado, procura dejar la idea que la culpa principal de todo esto está en el "imperialismo", aunque los monetaristas contribuyen con eso.

Es como si Pacualina también dudase ante el dilema del huevo y la gallina.

Por supuesto, en todo esto, Pascualina, se pasa por alto, las políticas económicas, cambiarias, impositivas y lo petrolero, donde habiendo sido esta la fuente de ingreso de dólares fundamental del país se vino abajo y no precisamente, según los expertos del área, por la acción exclusiva del "imperialismo" y donde quienes gestionaron, desde Rafael Ramírez hasta quienes hasta hace poco tuvieron mucha responsabilidad.

Llegando aquí, me asalta una pregunta, pensando en el repotenciado en bonos contrato petrolero, ¿los bonos no causan dinero inorgánico? ¿Si la respuesta es no, por qué no se suman al salario? ¿Será por lo que creo y sabe el lector? ¿Qué piensa de eso el FMI?

Pero además uno concluye, preguntándose: ¿Quiénes son los monetaristas? ¿No tienen rostro? ¿De quién es la culpa, del ciego o de quién a este pone el garrote en las manos?



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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