La peste del olvido

"Poco a poco, estudiando las infinitas posibilidades del olvido, se dio cuenta de que podía llegar un día en que se reconocerían las cosas por sus inscripciones, pero no se recordara su utilidad. Entonces fu más explícito. El letrero que colgó en la cerviz de la vaca era una muestra ejemplar de la forma en que los habitantes estaban dispuestos a luchar contra el olvido: Esta es la vaca, hay que ordeñarla todas las mañanas para que produzca leche y a la leche hay que hervirla para mezclarla con el café y hacer café con leche. Así continuaron viviendo en una realidad escurridiza, momentáneamente capturada por las palabras, pero que había que fugarse sin remedio cuando olvidaran los valores de la letra escrita"

Este breve pasaje narra cómo los pobladores de Macondo, con José Arcadio Buendía y su incuestionable liderazgo, enfrentaron la "peste del olvido" que con Rebeca llegó al pueblo.

Sería conveniente que en estos tiempos de trasnochos, insomnios y pérdida del sueño frecuente que estamos padeciendo muchos intentemos emular el ingenio del patriarca de los Buendía-Iguarán, para evitar que esta realidad escurridiza no termine de fugársenos irremisiblemente.

A la imagen de Simón Bolívar habría que colocarle un pie de página donde diga: Este es Simón Bolívar el Libertador de nuestro país, él dijo: "El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política".

A la de Hugo Chávez se le colocaría así: Este es Hugo Chávez Frías, fiel admirador de Bolívar, gobernó nuestro país por 13 años y en 2012 firmó la LOTT que establece entre otras cosas: "Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades materiales, sociales e intelectuales…"

El riesgo que corremos cada día de pérdida de la memoria en este desmadre que vivimos es grande. Ahora cuando más importante que la LOTT es la Ley Antibloqueo, habría que como los macondinos empeñarnos en que no nos gane el olvido de que el bolívar es la moneda nuestra y que por muy "inflado" que pueda estar ese forastero que poco a poco nos ha invadido y ahora con anuencia oficial y demás se nos presenta como la "solución mágica" y se nos hace cada día más apetecible, cuando todos muy en el fondo sabemos que no es más una nueva forma de esclavitud que nos llevaría irremediablemente a repetir nuevamente la condición de la que desde 1.998 batallamos por salir, cual fatalidad inexorable.



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Juan González


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