Adiós al empleo público, bienvenida al Voluntariado Nacional

En días recientes la Universidad Experimental de Caracas (UNEXCA) convocó a una serie de videoconferencias sobre el tema del salario en la administración pública, por este espacio desfilaron diez ponentes de notable trayectoria académica, política o gremial, sin embargo para las expectativas del ansioso público no hubo propuestas consistentes que orienten la solución a los bajos salarios del país y particularmente en la administración pública. Solo Jesús Farías (exministro y constituyente) puso en el tapete de la discusión uno de los nudos gordianos que limita al ejecutivo la homologación de los salarios al incremento de la inflación, dejando la interrogante ¿de dónde van a salir los recursos para cancelar los salarios? Esta pregunta deja a su vez una respuesta: el ejecutivo venezolano no tiene capacidad de generar los recursos necesarios para cubrir una gran nómina y mucho menos cumplir la promesa ofertada en la propuesta del Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad del 2018, donde se ofrecía el salario mínimo de medio petro, equivalente a treinta dólares.

Dentro de algunos elementos conceptuales, uno de los aspectos donde más se distorsiona la teoría económica es en el denominado mercado laboral. Se ha dicho que los salarios bajos confieren una ventaja competitiva artificial a la economía, casi como la puede ofrecer la manipulación del tipo de cambio. En Latinoamérica llegó la hora de deslastrarse de la tiranía de estas ideas, algunos ejemplo concretos lo representa México y más particularmente Venezuela. En nuestro caso los salarios estaban vinculados a la inflación producida y no la esperada, produciendo un rezago en la capacidad adquisitiva del trabajador pero a raíz de la manipulación del valor del dólar este rezago fue absoluto y el tema del salario se quedó en el olvido o en cuarentena radical.

El economista Alejandro Nadal, en un artículo llamado Salarios y el mito del mercado laboral en México, cita lo siguiente "las autoridades han sido prisioneras de visiones sobre el mercado que son completamente falsas. Una de ellas es que los factores de la producción, capital y trabajo, les corresponde a lo que aporta la producción. En su visión más extensa, esta idea descansa en la teoría de la productividad marginal. A pesar de haber sido desacreditada en los debates teóricos de la controversia de Cambridge sobre la teoría del capital (1955-1956), esa visión distorsionada sigue siendo aceptada por la derecha y la izquierda, y hasta por amplias capas del público."

Otra visión descansa en la idea de un mercado laboral en que la oferta y la demanda de trabajo determinan el precio (salario) del factor de trabajo: cuando bajan los salarios las empresas contratan mayor cantidad de personal, sin embargo las empresas solo contratan más personal cuando las expectativas sean que el mercado se mantenga estable o en expansión. Si el mercado estará deprimido una empresa no contratará personal aunque bajen los salarios.

En fin, los salarios son producto de un convenio cuando el movimiento sindical es fuerte, capaz de arrancar una tajada al capital o cuando hay una competencia entre capitalistas por tener la mejor mano de obra.

Desde la izquierda, y en lo que algunos llaman el Chavismo Bravío, se ha promocionado la idea aumentar la liquidez monetaria, casi que como una opción de oponerse a las teorías de la derecha neoliberal antes que en sus propias fortalezas teórica y viable, mientras que por otro lado se promueve el anclaje o respaldo en petros del salario. Ambas opciones son inviables, la primera porque la emisión de dinero debe ser orientado para actividades productivas, por ejemplo la construcción donde el gobierno tiene el control de esa cadena productiva pero sólo se fortalece un sector y no toda la exagerada nómina de la administración pública, el petro es la suma de recursos minerales, principalmente petróleo, pero mientras no se venda no se puede tener como opción de liquidez monetaria y no se podrán pagar los salarios de los trabajadores del país.

Es duro decirlo pero alguien debe expresarlo, el estado revolucionario no soporta la carga burocrática con una sobrenómina improductiva y un grupo de pensionados equivalentes a la mitad de la fuerza laboral. Desde este escenario se convierte en una contradicción hasta ética pedir aumento de salarios y la vez (en nombre de la justicia social) pedir el ingreso de personal. Siguiendo el ejemplo de la distribución de la torta que daba Curcio en uno de sus artículos, en la medida que se aumente el número de comensales la porción de la torta, ahora más pequeña, también será menor para cada persona.

En este escenario actual, donde el salario del empleado público oscila entre 1,2 y 7 dólares por mes, no se pudiera hablar de un empleo sino de un Gran Voluntariado Nacional que se mantiene trabajando por dos conceptos fundamentales: primero la ética profesional y vocacional y segundo la esperanza en que mejoren las condiciones del país. Esa gran masa de trabajadores, insostenible por el estado, decidió quedarse en el país y apostar a la esperanza de una solución económica y debe ser reivindicada.

Pero mientras esta crisis se desarrolla también aparecen los vicios propios del capitalismo como la corrupción, eso hace que muchos funcionarios en el nivel donde se encuentren traten de extorsionar o sacar provecho de las ventajas que le da ser responsables de entes donde pueden solucionar problemas, como el caso conocido de los cuerpos de seguridad que ahora se incrementan, los tramites de permisos, servicios públicos, sistemas judiciales, etc. Ya todos con tarifas en dólares. Mientras que en otros servicios, que no son tan prioritarios para el movimiento económico del país, quienes asumen éticamente su trabajo tiene que buscar otros ingresos porque el empleo público ya no es un sustento de vida.

En años anteriores PDVSA y sus filiales podían cubrir la nómina pública y de los pensionados, cuando el petróleo bajó a siete dólares el barril se intensificó el cobro de impuestos, incluso se crearon otros impuestos como el IVA, al débito bancario y a las grandes transacciones, pero luego se sobrecargó de actividades y gastos a PDVSA, asumiendo desde su chequera la distribución de alimentos, hasta la fabricación de viviendas, pasando por procesos de alfabetización. Hoy la estatal petrolera produce menos del 15% de su cuota OPEP y los costos de producción son más elevado por el tipo de crudo y es necesario vender petróleo para que puedan ingresar los recursos.

Como opciones de solución debe cobrarse efectivamente los impuestos, pechar a los que más tienen, en Argentina se acaba de aprobar un impuesto a los grandes capitales. Así mismo, deben ser eliminados los subsidios improductivos particularmente en los servicios públicos, Considerando los términos de subsidios a los más necesitados. El modelo actual acabará con las empresas de servicios y de producción, la recuperación será peor porque en algún momento debe tomarse la decisión y mientras más se tarde mayor será el daño a esas instituciones.

En la transición de Fidel a Raúl Castro en Cuba, el estado liberó 500.000 empleos quienes fueron incentivado para fortalecer las pequeñas empresas, acá se puede hacer lo mismo con créditos para el desarrollo de empresas productivas. Jubilar dignamente a personal que no represente los empleos en áreas de producción de conocimientos o áreas estratégicas, para facilitar las operaciones de las empresas e instituciones que sobrecargaron de trámites burocráticos a los organismos estadales.

El pueblo de a pie sufre las consecuencias de la crisis y sobrevive con bajos salarios con servicios subsidiados, en una gran cantidad no les llega la comida subsidiada a través del CLAP; también tiene que adquirir vestido, calzado, reparar bienes, pagar pasajes, etc. Todos estos elementos citados están dolarizados y nunca se cubrirían con esos bajos salarios. Pero mientras eso sucede, la burguesía se hace más rica y la brecha que marca la diferencia entre pobres y ricos se ensancha. Así mismo se dan gestos de derroche de los recursos, en una gestión de gobierno poco austera, lo cual debe ser corregido de inmediato porque un gobierno revolucionario debe predicar con su ejemplo.

El autor es: Docente UPTAEB



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Endert Gil Montserrat

Ingeniero Electricista y docente de la UPTAEB-LARA .

 endertgil@gmail.com

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