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BCV, controlado por monetaristas busca forjar Estado Burgués y una economía bodeguera

La economía venezolana pasa apuros, porque un grupo de empresarios aupados por el gobierno bolivariano de Venezuela viene apropiándose del capital de nuestro trabajo y lo transforman en micro salarios para originar un universo de tendencias económicas que van a ser regidas por una novedosa realidad. El Estado Burgués Bolivariano ya es fomentado desde las raíces centrales del principal partido político de esta región que da con su cabecera al Mar Caribe.

Desde los mercados periféricos observo directamente como el marchante cae en manos del tutelador de mercancía, que se enriquece con nuestros salarios.

Desde mis artículos critico todos los dogmas, desde el religioso hasta el que se configura en el Banco Central de Venezuela bajo el panorama de unos jóvenes monetaristas. La economía venezolana ya es excluyente y monetarista, directamente neoliberal y jamás socialista, porque la gente de izquierda piensa y pulsa otros menesteres que tienen que ver con el pueblo. Este gran movimiento empezó a gestarse poco tiempo después que el presidente Chávez asumió el gobierno y, una vez en el paro o sabotaje petrolero.

El Plan de la Patria se ha falseado y falsificado. Adecuándose a otros intereses. A lo largo de los Malls observamos parte de unas inversiones, verdaderos bodegones subsidiados por los pequeños comerciantes y controlados por núcleos de poder. Hay que ver como las transnacionales juegan con nuestros sueños.

En lo particular no creo en bloques o sanciones. Hay un plan anti- patria muy claro que destruye nuestras finanzas y proyectada por muchos compatriotas.

Nos quieren imponer una economía feudal, Cuando Chávez Frías reformulo todo el plan- país tuvo resistencia en divulgarlo, este plan, tenía que estar adecuado a los registros asiáticos y estadounidense- británico. En el Ministerio de Ciencia y Tecnología se trabajo mucho en ello. Y los proyectos de alumnos en la UBV y tecnológicos se perdieron o fueron archivados para romper con la infraestructura y fortalecer intereses particulares. Todo fue al suelo.

Uno de los objetivos de este nuevo grupo nefasto es ir al quiebre de las telecomunicaciones y mundo digital, es una realidad entre lo digital y las computadoras. Es la base entre producción e industrialización. Es digitalizar para visualizar estadísticas del verdadero mercado agroalimentario.

Es una nueva economía y la campaña para hacer borrar de nuestra memoria el Bolívar Soberano se ha cumplido. Es un anacronismo una antigualla más propia de siglos pasados, ni siquiera del XX -cuántas cosas viejas y rancias perviven, y tan contentos-, y que por lo tanto tendría que haberse convertido hace tiempo en materia de estudio e investigación o a lo sumo en motivo de inspiración nostálgica, al estilo de la que los grandes Zweig y Roth disfrutaron/padecieron con respecto a su añorado imperio austrohúngaro. Y no se es mejor ni peor cuando se sostiene que una monarquía parlamentaria, sancionada en una Constitución sufragada en las urnas, es un modelo perfectamente vigente que, además, en tiempos difíciles, tiene cierta utilidad cuando su cabeza visible actúa -sirviendo al Estado- como elemento que une y cohesiona y simplemente inyecta algo de calma y de esperanza en instantes muy críticos dominados por una fatal inclemencia, ya sea política, económica, bélica, climática o de salud pública.

Sí se es peor si se defiende un régimen monárquico de corte arábigo, por ejemplo, que sólo beneficia a una élite familiar, política, religiosa, financiera y militar que subyuga no ya a sus súbditos sino a sus vasallos en un territorio en el que se aplican leyes medievales y la existencia de la plebe es considerada como algo de su propiedad. Y sí, también se es peor cuando se está a favor de una república dominada por otra élite -¿podríamos decir casta?- preñada de cargos de barriga agradecida pertenecientes a un partido único que una vez encaramada al poder mediante movimientos de liberación o directamente revolucionarios -en su día algunos tan merecidamente aplaudidos como interesadamente financiados-, olvidó rápido, muy rápido, su carácter emancipador y ofreció su verdadero rostro (nada humano): la de un régimen totalitario, una dictadura que empujó a la población a la pobreza, la ruina, la miseria y la muerte.

Aclaro, es una dictadura financiera de monetarista que dibujan sus cifras desde el Banco Central de Venezuela. Nicolás Maduro Moros, esta maniatado y no busca al pueblo para formar una unidad de defensa ciudadana, solo acepta criterios de sus adversarios.

En un lugar llamado La Lomita, frente al Cuartel Paramacay, llego el Capitán Eliécer Otaiza en seis camionetas wagooner, al saludarme, solo le dije: "Otaiza te conozco desde San Blas, el Morro, no me saludes, te agradezco. Cuídate de esas camionetas, una de ella es tu adversaria ". Después de saludar a todos se largó para Caracas. Buen muchacho y militar, querido por todos en el barrio que le vimos crecer y ese barrio se modernizo y es parroquia, a tres cuadras de la Plaza Bolívar de Valencia.

Como debate, el de monarquía vs. república o viceversa puede ser tan entretenido como aburridísimo. Otro cantar es el uso que se hace de él en política. En ésta, la idoneidad es un valor al que el partidismo ha renunciado sustituyéndolo por el (in)oportunismo más descarado. Instigar a que se abollen cacerolas contra la monarquía o la república, cuando el rey discursea por la crisis del coronavirus o el presidente Maduro, debido a las malas noticias que protagonizan sus asesores económicos, deja en cueros a esa estrategia maniobrera que llama a alborotar y a hacer ruido en un país ingresado en la romería progresista.

Nombro a España como monarquía, allí hay un nido que alteran nuestro mundo económico, recordemos a Zapatero, Juan Carlos Monedero, Pablo Iglesias y Bonilla, ni hablar de mi tierra, Venezuela, parecen burdeleros.



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Emiro Vera Suárez


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