No pienso emigrar pero pongo todo a la venta. Pero el catre no, “porque en ese duermo yo”

El catre es el fin y el comienzo; la seguridad que tanto amo. La predisposición a no dejar las cosas al azar. De él no puedo desprenderme, sería como entregar mi vida, el más allá y permitir que el moho, el incesante invasor, todo se lo lleve, quedarme en el absoluto abandono y debilidad extrema, pues a él voy pegado. Hasta allí no llego. Es mi última trinchera.

Pero voy a vender los corotos y esto significa exactamente todo lo demás, hasta mis recuerdos y querencias. Y voy a hacerlo porque muchos a quienes creo dignos, y sé que miro si no exactamente como ellos, mi marca no es nada despreciable, pues es falso tengan aquello de un tercer ojo en medio de la frente, han optado por ponerse a fabricar historias que pagan bien y conllevan reconocimientos si no honrosos, por lo menos alcanzan para algo. Estoy dispuesto a mucho, espero las ofertas. Como voltear mis radares y hasta desconectarlos y comenzar a ver y escuchar como gusta a quienes tienen de lo mucho que uno necesita.

Puedo descubrir verdad y coherencia en frases de "¡abajo el imperialismo!" o "estamos construyendo un país potencia", Venezuela "es el país más feliz del mundo" y hasta "estamos dándole los toques finales a la construcción de esta, nuestra sociedad socialista", de "puritita" verdad, como dicen los mexicanos, dichas sin convicción y sin haber prueba ninguna. O con el otro, vamos a derrocar al intruso o usurpador y rescatar la democracia con la ayuda de Pompeo, Bolton y Abrams. Y al anunciar mi descubrimiento admito que antes estuve equivocado, para ser más convincente. Aunque haya quien diga que "chivo que se devuelve se desnuca"; pero de todos modos, esta vida que llevo es un como desnucarse lentamente y duele.

Puedo hacer eso. ¿Y por qué no hacerlo? Tantos lo hacen y uno ve que les va de lo más bien. No encuentran donde ponerles y mandarles de aquí a allá a explicar lo que nunca he entendido y pareciera no tener explicación. Como también acuden a los congresos internacionales de todo tipo que aquí o allá se reúnen a explicarles a los participantes con láminas y proyecciones, como para que no se quede nada por detrás, la proeza gubernamental y la hidalguía opositora capaz de vender hasta el panteón. Y como aquí se le da julepe al imperialismo, al capitalismo se entierra, la justicia social prevalece y se derrota el comunismo a favor de la xenofobia y racismo de Trump

No "pienso emigrar". Soy muy viejo para esos avatares. Y no teniendo papeles "apostillados", visa ni pasaporte, porque esas vainas hay que pagarlas hasta en las oficinas de gobierno y en las "ventas" o quioscos de Guaidó, aunque digan que por debajo de la mesa y con mucho guillo, en dólares sin arrugas ni dobleces, pudiera pensar hacerlo hacia donde es más fácil la entrada y hasta queda más cerca. Pero allí la xenofobia dejó pendeja a la de Trump. Si llegase a esos predios, un viejo, limpio, "venoco" y dado a ver la falla donde ella se esconda, seguro que no lo le iría muy bien. Mejor me quedo, hago un ajuste; pero y por eso, el "catre yo no lo vendo".

Pudiera comenzar a darme cuenta que a lo interno, sólo los corruptos que se fueron adonde les recibieron como demócratas y se llevaron inmensas fortunas, son los culpables de lo que a nosotros sucede.

Como que la producción petrolera se empezó a caer "antielito", por las medidas que nos aplica Trump exclusivamente. A eso no hay que buscarle otra explicación que no existe. Eso, prometo, lo empezaré a creer, pero "el catre yo no lo vendo". Como también aplaudiría que Guaidó sirva de mediador para que EEUU y Cristalex se apoderen de Citgo a cambio de una limosna.

La política, esa que culpa a la "alta circulación monetaria" por la inflación, que por cierto atribuyen en primer término a Jesús Farías, la que dice que los maestros como yo tenemos los bolsillos llenos de real y andamos como en los tiempos de CAP, "ta barato, dame dos", lo juro por Dios, que de ahora en adelante, si me ponen donde hay o por lo menos me arriman lo suficiente a la canoa, asumiré y creeré en ella como un católico en los "diez mandamientos". No volveré a decir que el sueldo mínimo es dos dólares y el mío de 8 mensuales. Porque eso desmentiría a Farías y prometí no volver a decir cosas como esas. De ahora en adelante, esto para mí y donde vaya es mentira. Tengo real como sorgo y apoyo a Farías que mande no a congelar salarios sino a rebajarlos, porque estamos ganando por demás. Y si Guaidó llegase a gobernar, sé muy bien eso mismo haría, pero no lo diré si me ponen donde hay. Pero "el catre yo no lo vendo".

De ahora en adelante, si me cumplen tal como a los demás, a quienes desde aquí veo con sus pasajes, pasaportes, visas en la mano y todos los gastos "cubridos" y un buen remanente para el regreso, para ir a explicar allá lo que ellos ven, haría lo mismo; es decir, volvería mi mirada de donde circula lo real hacia donde está el cuadro que me pinta el patrón o el que él quiere le pinte, pero "el catre yo no lo vendo".

Venía diciendo que EEUU, o el imperialismo occidental, aprovechándose de la debilidad y el desastre generado en Venezuela desde años atrás, como desde el 2012, para acá, para poner un hito o una marca para que cada quien tome su referencia o se guinde, afincó sus garras y nos ha venido ahogando, lo que es una verdad irrebatible y que la derecha venezolana se ha dedicado exclusivamente a hacerle el favor para que se apodere de lo nuestro y a ellos sólo le den su "ñapa". Pero ya no lo diría más si me meten en la cuerda. No sería inteligente seguir en eso. Sería una muestra que uno no entiende nada, porque todo es como demasiado sutil y misterioso y por eso los inteligentes, intelectuales, esos que publican libros o para decirlo completo también se los publican, si entienden. Yo quiero ser inteligente, pero el "catre yo no lo vendo".

Pese siga sin entender el meollo del asunto, como "dónde es que tuerce la puerca el rabo", porque no soy nada inteligente, si me ofrezco a decir lo que parece como demasiado obvio para otros. Y diré que todo lo que aquí pasa, ¡ y mire que pasan tantas vainas!, es culpa de los corruptos, pero de los que se fueron con la cabuya en la pata, porque entre los que se quedaron, hasta aquellos que estuvieron por pocos días presos pero por allí andan y saben demasiado, nada tienen que ver en el asunto. Como tampoco tienen culpa quienes gobiernan desde que "amaneció de golpe", pues aparte de los primeros, toda la culpa la tiene el imperialismo. Seré un viajero que va y hasta de aquellos que vienen de visita y cantaré si fuese necesario que "aquí todo está bien, sólo que anoche cayó un rayo y el techo, piso y paredes destruyó" y eso no es culpa del rayo sino del puro imperialismo. Y pudiera decir, depende como venga la música, que todo lo malo es culpa del usurpador y que la oposición de Guaidó está clarita y por lo goma.

Si eso hacen tantos ilustres de carga muy pesada, ¿por qué no lo puedo hacer yo, que vendo al por menor, que casi un bachaquero soy?

Pero "el catre yo no lo vendo, porque en ese duermo yo", sueño y a él mi dignidad está pegada, es el secreto que guardaré; y como no habrá urna para enterrarme, porque todos los derechos me quitaron, hasta me servirá para eso.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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