A propósito de ser ciego

Quien no se conforme con ganar menos de 7 dólares al mes será considerado “traidor a la patria”

Con todo y lo que pueda criticarse al pasado, lo que hoy se vive con el madurismo es la ilógica de lo laboral, en donde todo, absolutamente todo es culpa de un gobierno que autodenominado "socialista" y "obrerista", decreta una "inamovilidad laboral" en donde no son los patrones quienes despiden a los trabajadores, sino que son éstos quienes deciden abandonar sus funciones en las distintas instituciones y empresas, especialmente aquellas adscritas con la administración pública.

Por ejemplo, en la cuarta república, una de las aberraciones que siempre criticamos, era aquella consigna de demagogia política en la cual muchos querían trabajar para el Estado, llegando al extremo de escuchar en los solicitantes a quienes aspiraban cargos políticos frases como éstas: "votaré por usted, pero si llega al poder quiero un cargo aunque de maestro". También veíamos como los profesionales de la época en las áreas de administración y contaduría, buscaban por todos los medios sus "palancas" para encontrar una oportunidad en el Servicio Nacional de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat) o los registros y notarías. Poder encontrar un trabajo en Petróleos de Venezuela (Pdvsa), - "la petrolera" como llamaban en mi pueblo a las contratistas de nuestra principal industria – era alcanzar el máximo privilegio, o sea, quedar resuelto por el resto de la vida.

Esa realidad por aberrante o llena de tráfico de influencias que marcó nuestra historia en el pasado reciente, ha sido destrozada por el madurismo en sólo un sexenio. Así vemos que nadie quiere trabajar en Educación, y menos de "maestro", al punto que la carrera con mayor demanda universitaria en los últimos 20 años, se ha reducido drásticamente, cuando tenemos instituciones como la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), Universidad Nacional Abierta (UNA) y la Universidad Central de Venezuela (UCV), han visto descender hasta en un 80% el ingreso de estudiantes en esta profesión y sus diversas especialidades, mientras las escuelas y liceos presentan un éxodo enorme en sus plantillas docentes.

En relación con el Seniat, una de las instituciones con mayor prestigio en el Estado, sobre todo por los beneficios socioeconómicos, y por supuesto, sus altos salarios, ha quedado desmantelada. La mayoría de los valiosos profesionales que estaban allí, abandonaron esas funciones, al igual que los registros y notarías en el país, cuyos cargos eran sumamente codiciados por los jóvenes universitarios. Es de tal quiebra el funcionamiento en tales dependencias estatales que ni siquiera tienen papel ni tinta para imprimir documentos básicos. Al igual que lo ocurrido en el ministerio de educación, tanto en el Seniat, como en los registros y notarías, las renuncias del personal son masivas, y los pocos trabajadores que quedan están remunerados de manera vergonzosa con salarios que ni siquiera alcanzan los 10 dólares mensuales. De hecho, aunque parezca mentira, esas instituciones que habían disminuido con Chávez al mínimo en relación con los casos de corrupción y matraca, ahora es la principal consigna para poder acceder a algún tipo de documentación sin la espera tortuosa de la burocracia.

En cuanto a Pdvsa, de ser probablemente la industria con los salarios más alto por empresa alguna en América Latina, así como los máximos beneficios que podía obtener un trabajador en cualquier dependencia del mundo, fue convertida en una empresa chatarrera ¿Quién pudo imaginarse en el pasado que veríamos renunciar o peor aún, abandonar los trabajadores sus funciones en Pdvsa para irse hasta otras latitudes ante la quiebra de la industria petrolera? ¡Nadie! Eso era impensable. Verbigracia, así será de pésimo el régimen madurista que los trabajadores se marchan de Pdvsa hasta sin carta de renuncia, lo cual demuestra el nivel de destrucción que el neototalitarismo ha generado sobre Venezuela.

Reto públicamente a quienes apoyan al madurismo, para que digan si lo que estamos escribiendo en estas líneas es mentira. Y de ser verdad que demuestren que los trabajadores desean laborar en las instituciones mencionadas, en donde por cierto, hasta los créditos, cajas de ahorro, pólizas de salud, y servicios funerarios desaparecieron, aunque en la praxis entreguen "aportes" de 30, 40 o 50 bolívares para decir que tienen tales "beneficios".

¡Claro! Ya saldrá la senectud madurista, entre ellos los cuatro jinetes "intelectuales" del Apocalipsis que integran la "constituyente", o aquellos desde distintos portales entre ellos, Asamblea Popular Revolucionaria (Aporrea) quienes hasta con 80 años encima en vez de estar escribiendo posibles soluciones para el país, sus únicas ideas son decir que agarremos un fusil para defender a Maduro y los corruptos, o en su defecto, "poner presos a los comerciantes", o expropiar las pocas empresas que nos quedan para que la suerte de éstas terminen quebradas como Pdvsa, sin producción como Lácteos Los Andes, hundida como Consolidada de Ferrys (Conferry) – esta con todos sus barcos inoperativos – o fundida cual amasijo de hierros en el caso de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), o llegar al extremo de ver sin luz a todo un país como efecto de la liquidación de la Corporación Eléctrica Nacional (CorpoElec).

En cualquier momento no me extrañaría que el madurismo decretara una "irrenunciabilidad laboral", y de esta manera convertir en delincuentes a quienes se nieguen a ser parte de la esclavitud del siglo XXI, que es la principal práctica que conjuga el madurismo y su "líder revolucionario".

No hay necesidad de que los empresarios despidan a los obreros, empleados o profesionales. Incluso llegará el momento en que la mayoría de ellos se vayan del país, si Nicolás Maduro sigue en la presidencia de la República. Es más, también llegará el día en que las bajas- y no precisamente por guerra - serán tan numerosas entre militares y policías, que ante la posible invasión, el madurismo sólo le quedará contratar a los guerrilleros y paramilitares colombianos.

En síntesis quien no se conforme con devengar un salario mínimo oficial de Bs. 4.500 "soberanos", es decir, inferior en 7 dólares al mes será considerado "traidor a la patria"¹. Eso es el madurismo, lo que algunos fanáticos consideran "el mejor gobierno de la historia". La única verdad está a la vista: el madurismo decreta "inamovilidad laboral" y los trabajadores renuncian. Ante ello, en cualquier momento Maduro decretará la "irrenunciabilidad laboral". A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.

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¹ http://www.bancaynegocios.com/tipo-de-cambio-dicom-cierra-2018-en-bss-63818-por-dolar/



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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