A propósito de ser ciego

En una quincena fue pulverizado el salario mínimo de 1800 “soberanos” ¡Y todavía no aumentan la gasolina!

Supongo que como el kilo de queso duro llegó en Margarita hasta la suma de Bs. 400 "soberanos" por kilo – incluso ya roza los Bs. 500 en algunos comercios – en unos días saldrá el flamante ministrillo del trabajo a decirnos: "Tranquilos, no pueden comprar un kilo de queso, pero pueden comprar medio kilo".

Lo que ha ocurrido con el valor del queso, es lo mismo que ha sucedido con los precios del resto de los productos. Todos sin excepción han llegado a niveles que simplemente pulverizaron en menos de 30 días el cacareado "salario mínimo", dejando al mal llamado "soberano" en una especie de orfandad monetaria, porque ni siquiera aparecen los billetes de 200 y 500 de los nuevos bolívares que supuestamente vendrían a solucionar el problema del efectivo, y con ello se acabarían las colas en las entidades bancarias, porque éstos serían dispensados por los cajeros automáticos.

Lo que ayer eran millones de bolívares por efecto de la hiperinflación, ahora en unos 30 días del repetitivo plan de recuperación y "prosperidad" económica, éste podemos decir que se convirtió en el plan de pulverización y destrucción económica. Es más, es tal el desastre que si hablamos de unos 4 millones de empleados públicos, unos 3 millones de pensionados, y unos 15 millones de supuestos beneficiados con el "carnet de la patria", el total de esos compromisos laborales, administrativos y legales, ascendería a la suma – siendo conservadores – de unos 2 mil millones de dólares mensuales, es decir, que los 5 mil millones que acaba de recibir Maduro por parte de los chinos, apenas alcanzarían para unos 70 días de caja.

¿Y qué implica lo anterior? Pues, que el gobierno seguirá financiando semejante déficit con más y más emisión de dinero inorgánico, lo cual equivale a decir, que la hiperinflación seguirá marcando el rumbo. Así que el "soberano" anclado" al "petro", pues levantó anclas y no solamente sigue multiplicando los precios hasta niveles, ahora de miles, que muy pronto volverán a ser centenas de miles y finalmente convertirse en nuevas cifras millonarias. Todo eso ocurre mientras la escasez de los productos básicos como carne, pollo, arroz, harina, pasta, café o azúcar, desaparecen de los anaqueles, y el gobierno como repuesta interviene fincas y haciendas, pensando que con ello, aparecerán tales productos. Es más, hay que recordar que el gobierno nos habló de "fundos zamoranos" y de procesadoras de café, harina y azúcar que fueron expropiadas en su momento, y ni siquiera las que están en manos del Estado tienen producción, o sea, están quebradas.

Además, la crisis eléctrica continúa su agravamiento. El Zulia sigue sin luz, mientras que en Caracas al parecer los apagones se hacen cotidianos. El problema del agua persiste en casi todo el país, y el año escolar comienza con planteles destruidos, sin alimentación para los niños, sin materiales pedagógicos, y con una alta deserción escolar y multiplicación del éxodo docente. Para qué mencionar la crisis asistencial, donde ni siquiera es posible encontrar una aspirina, mientras los hospitales están sin insumos, y las enfermeras y médicos continúan sus protestas, sin recibir ninguna respuesta.

Y en el medio de todo este desastre, vemos que la sociedad lentamente va cavando su propia tumba. Ver que psicópatas asesinan a niños con martillazos, o que una fémina es ultrajada, asesinada a puñaladas y dejado su cuerpo en un congelador, es el signo evidente de un país que ha sido consumido en la barbarie. Aquí ni siquiera se respeta la vida, menos, cuando en cadena presidencial aparece un mandatario mentándole la madre a un político, o sus voceros dicen que hay que "joder" a los enemigos de la "revolución", secundando con tales declaraciones a delincuentes convictos y confesos como Valentín Santana quienes amenazan con plomo y saquear los comercios de quienes no cumplan la voluntad madurista. En contradicción, aquí se ha perdido la sindéresis que hasta dos bomberos van presos por hacer una parodia presidencial, y les imputan por eso, un delito en "flagrancia". Vaya usted a ver tal salvajismo político. Los delincuentes libres, y los trabajadores presos.

La destrucción de Venezuela está a la vuelta de la esquina. Y todavía no terminan de aumentar el precio de la gasolina, que para mi entender sería algo así como la bomba atómica que le falta al paquete de medidas maduristas. Aquí no habrá "subsidio" que valga, porque ese subsidio será gastado por la gente en comida, y cuando alguien tenga necesariamente que echar combustible tendrá que apelar a buscar el dinero, razón por la cual, el aumento del precio de los fletes y pasajes no podrá evitarse, so pena de una paralización total de esas unidades.

Con el madurismo, el país no tiene salida. Vamos hacia una explosión social en todos los componentes estructurales e institucionales. En una quincena fue pulverizado el salario mínimo de 1800 "soberanos" ¡Y todavía no aumentan la gasolina! A propósito de ser ciego. Quien tenga ojos que vea.



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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