Urge un shock no convencional a la burguesía comercial

No compartimos, la propuesta que viene enarbolando el constituyentista David Paravisini de ajustar los precios de los combustibles hasta elevarlos a precios internacionales. Desconocemos, cuando habla de "precios internacionales" a cuál patrón de referencia se refiere, si al dólar protegido, el Dicom o el Today. Si fuese el protegido, el litro de gasolina pasaría a costar 10 Bs, si es Dicom estaría sobre los 3 mil Bs, y si es Today sobre los 100 mil Bs. Es pertinente, que aclare eso. Tratándose de la Comisión de Economía de la Asamblea Nacional Constituyente, ANC, vendría al caso estimar, que dicha Comisión pareciera que perdió el rumbo de su destino manifiesto, alejándose del principio esbozado por el Padre la Patria, Simón Bolívar, cuando proclamó que: "El mejor sistema de gobierno es aquel que garantice la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política". Desconocemos, qué razones hayan llevado a esa Comisión a considerar, profundizar el ajuste en término de shock económico que ha venido ejecutando la burguesía comercial, por expresas instrucciones del imperialismo de EEUU, quien la complementa con su política de bloqueo financiero, contra el pueblo venezolano. Pero, lo cierto es, que de tomarse esa medida, vendría a completarse la receta tradicional del FMI, en lo concerniente a sus recetas de ajuste macroeconómico de las economías de aquellos países que son objeto de sus terapias de shock. Solo que, en este caso, no harían falta sus "Chicago Boys", habida cuenta, contar con simpatizantes a sus políticas de libre mercado, en lo interno de la ANC.

Indagar, sobre las políticas de shock económico, nos conduce ineludiblemente a los años 70, el golpe fascista contra el Presidente Socialista Salvador Allende. Al principio, el caos económico-social y político, expresado en alta inflación, desabastecimiento de alimentos, colas, inseguridad y violencia política callejera. Como resultado del mandato del presidente de EEUU, Richard Nixon, y su Orden Ejecutiva dada a su Consejero de Seguridad Nacional, Henry Kissinger, que "Haremos chillar a la economía chilena" y "Todo vale en Chile. Pateen sus traseros". Después del shock, causado por el golpe fascista de Augusto Pinochet, quien en su primera alocución una vez que triunfó el golpe fascista, anunciaba: "Fuerzas Armadas y de orden, han actuado solo bajo la inclinación patriótica de sacar al país del caos, que en forma aguda, lo estaba precipitando el gobierno marxista de Salvador Allende". Quienes producen el caos, luego se erigen como los garantizadores del orden y, vaya orden. Identificados han sido, 40 mil 280 muertos, según la Comisión Valech. Se incluyen en dicha lista, 3 mil 225 desaparecidos. Una vez establecida, la Junta Militar, y obtenido el aval del gobierno de EEUU, su legitimidad, viene el proceso de implantación del nuevo régimen de libre mercado pleno en la economía chilena. Como bien lo explica, quien fuera Embajador en Washington del gobierno de Allende, y posteriormente asesinado mediante un atentado con carro bomba por los agentes de la dictadura pinochetistas, Orlando Letelier, quien en 1976 escribió: "El plan económico tenía que imponerse por la fuerza, y en Chile, esto solo podía conseguirse por medio de miles de asesinatos, el establecimiento de campos de concentración por todo el país, el encarcelamiento de más de cien mil personas en tres años".

Caos, orden y libre mercado, pareciera ser la receta perfecta para alguien que, como Milton Friedman, se convirtió en algo así como el "papá de los helados" o gran gurú, para los fascistas chilenos, quienes le obedecieron a rabiar. Friedman, describió sus objetivos macabros de la siguiente manera: "Solo una crisis -real o percibida- da lugar a un cambio verdadero. Cuando esa crisis tiene lugar, las acciones que se llevan a cabo, dependen de las ideas que flotan en el ambiente. Creo que ésa ha de ser nuestra función básica: desarrollar alternativas a las políticas existentes, para mantenerlas vivas y activas hasta que lo políticamente imposible se vuelva políticamente inevitable".

Friedman, fue de los primeros extranjeros en viajar a Chile y manifestar a la Junta Militar su apoyo. Fue recibido como un héroe, no escatimó palabras para recomendar a los militares chilenos que abrazaran el libre mercado, sin reservas. En sus discursos y entrevistas a los medios de comunicación, utilizó un término novedoso para aquellos años: "tratamiento de choque". Afirmando, que "era la única cura. Con certeza. No hay otra forma de hacerlo. No hay otra solución a largo plazo". Por otro lado, el gobierno de EEUU, daba legitimidad en el continente a la Junta Militar, tal cual expresaba Henry Kissinger en un discurso pronunciado sobre Derechos Humano en la OEA: "Deseamos que el suyo sea un gobierno próspero [a Pinochet]. Queremos ayudarle y no obstruir su labor". En su magnífico libro: "La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre", la periodista canadiense Naomi Klein, describe acertadamente los fines de las políticas de shock: "Friedman soñaba con eliminar los patrones de las sociedades y devolverlas a un estado de capitalismo puro, purificado de toda interrupción como pudieran ser las regulaciones del gobierno, las barreras arancelarias o los intereses de ciertos grupos (…) Friedman creía que cuando la economía estaba muy distorsionada, la única manera de alcanzar el estado previo era infligir deliberadamente dolorosos shocks: sólo una ‘medicina amarga’ podía borrar todas esas distorsiones y pautas perjudiciales".

La dictadura militar, logró el objetivo soñado por Friedman. El libre mercado, desde entonces hasta nuestros días, es la forma de conducirse la economía chilena. Siendo, hoy por hoy, el país más desigual de todo nuestro Continente. Para tan mal logro, contaron con el apoyo pleno del gobierno de EEUU, según revelaron informes del Comité Especial del Senado estadounidense: "se ha revelado que los colaboradores de la CIA, ayudaron a planear las medidas económicas que la Junta chilena ha puesto en ejecución inmediatamente después de usurpar el poder" (A Draconian Cure for Chile´s Ecomics Ills, Business Week, 12-01-1976). Estos, son los principios básicos del modelo económico ofrecidos por Friedman y sus seguidores y adoptado por la Junta chilena: "que el único marco posible para el desarrollo económico es uno dentro del cual el sector privado pueda operar libremente; que la empresa privada es la forma más eficiente de organización económica y que, por lo tanto, el sector privado debería ser el factor predominante en la economía. Los precios deberían fluctuar libremente de acuerdo con las leyes de la competencia. La inflación, el peor enemigo del progreso económico, es el resultado directo de la expansión monetaria y puede ser eliminada sólo mediante una drástica reducción del gasto gubernamental". En el Chile de hoy, la empresa privada tiene las manos absolutamente libres para actuar en procura de su máximo beneficio. Para ello, cuenta con servicios de salud, educación y seguridad privatizados en su totalidad. El libre mercado, rige el destino de los chilenos y chilenas, reducidos a lo que bien expresara el siglo pasado Eduardo Matte Pérez, bisabuelo de Eliodoro Matte Larraín, mandamás de una de las pocas familias dueñas de ese pequeño trozo de tierra de la Patria Grande, al expresar que: "Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio". Así, se expresa la burguesía chilena del pueblo de Allende, después del intenso shock a que fue sometido, y cuyos resultados disfrutan a plenitud, los verdugos de ese pobre y digno pueblo.

Las políticas de shock, gustan mucho a las burguesías de nuestro Continente pues no son ellas quienes las instrumentan, sino los gobiernos sometidos a los dictámenes del FMI. En la Venezuela Bolivariana de nuestros tiempos, somos testigos de la ejecución de una política de shock muy similar a la chilena, solo que en el caso venezolano, le ha correspondido a la burguesía comercial ejecutar por sus propias empresas el genocidio de los ingresos del pueblo venezolano, contando para ello, con el apoyo explícito ya, del gobierno de EEUU con su bloqueo financiero y la web dólar today, creada y dirigida por la CIA.

En el período 2015-2017, dicha política de shock se combinó con acciones de violencia callejera (La Salida, el Golpe azul, y las güarimbas de 2017). El Gobierno Revolucionario, la FANB y el pueblo venezolano, en Unión Cívico-Militar han logrado desbaratar esa tentativa golpista, que no busca otros fines sino derrocar al Gobierno Bolivariano y colocar al país en los senderos del libre mercado, privatizar el país y, en ello, apropiarse de sus riquezas mineras y de hidrocarburos. Más allá, destruir el enorme ejemplo en que se ha convertido Venezuela, para los pueblos del mundo. Derrotado, el liderazgo político de la derecha fascista, el imperialismo juega su carta empresarial, la burguesía comercial, para mantener alguna expectativa de poder alcanzar sus fines. Se lo juega todo por el caos económico. Con ello, juega con las propiedades y comercios de un sector de nuestra sociedad que de producirse, como habrá de producirse en 2018, su derrota, perderá mucho. En alguno casos, todo lo construido en Venezuela a lo largo de sus vidas. Sin recibir nada a cambio pues los pocos dólares que envía el imperialismo de los EEUU para la desestabilización del país, se lo apropian un reducidísimo grupo de supuestos líderes políticos: Julio Borges, Lilian Tintori, Freddy Guevara, Henry Ramos Allup y Luis Florido, para su propio provecho y el de sus familias. Tal situación, debiera llamar a la reflexión a la burguesía comercial pues arriesgan todo lo que han trabajado en su vida. Estimamos, que bien pudieran propiciar un diálogo con el Gobierno Revolucionario y desistir de atender los llamados a la desestabilización de la economía que les hace el gobierno de EEUU, a través de la web dólar today. Precios Acordados, es un tendido de mano que les ha hecho el camarada Presidente Nicolás Maduro para que desistan de sus campañas de desestabilización. No obstante, acuerdan precios, pero se niegan ahora a cumplir con los precios acordados.

Es por ello, que urge de parte del Gobierno Revolucionario la implementación de toda una política de shock dirigida a ese sector de la sociedad venezolana para hacerlos entrar en razón y convencerlos de su derrota y cerrar esa página. Tres procesos electorales nacionales, y en los tres han sido derrotados. Si el objetivo de la política de caotización de la economía nacional, era resetear la conciencia Bolivariana del pueblo venezolano, se equivocaron en insistir en tal estrategia de guerra. El pueblo creció en conciencia. Una vez, se auto derrotó en 2015, y ese chinazo no se lo va a dar a sí mismo en 2018. Se van a volver a equivocar, quienes crean lo contrario, y será tarde para rectificaciones. El Gobierno Bolivariano, mediante las tarjetas de Hogares de la Patria, Chamba Juvenil, entre otros; ha eliminado, toda esa política de subsidios indirectos creados en Revolución, que pudieron mantenerse mientras el petróleo se mantuvo en precios sobre los 100 dólares el barril. El Gobierno Revolucionario, este 2017, ha avanzado hacia el subsidio directo y, en ello, el carnet de la Patria va a jugar un rol de suma importancia, en función de eliminar gestores y cualquier otro mecanismo de corrupción que pretenda desviar esos recursos de protección del pueblo. Ello, debe conducir al Gobierno Revolucionario a levantar los subsidios perversos que aún mantiene en beneficio de una burguesía, que beneficiándose de los mismos, los revierte al pueblo en mayores agresiones a sus ingresos, pulverizándolos.

Si mucho, les gusta cobrar sus mercancías a precios internacionales, en concordancia a como les vaya indicando el gobierno de EEUU, por intermedio de la web de la CIA: Dólar Today, pues hora ya que paguen sus tarifas comerciales de luz, agua, comunicaciones e internet y gas. Incluso, impuestos nacionales y municipales, al referente que tanto les gusta: el llamado dólar today. Ese ajuste, sería en exclusiva para el sector comercial privado, quedando exento de su aplicación, las empresas del sector público. Basta de proteger a quien tanto le gusta arremeter contra el pueblo, agredirlo, destruir sus ingresos y destruir sus esperanzas. ¡Basta ya!



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Henry Escalante


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