¡Atención Presidente! Revalúe el Bs.F o Banca Privada… II

El suprapoder de la banca privada y las entidades financieras burguesas en general es tal que, por ejemplo: así lo comprueba la reciente y masiva fuga ilícita de monedas venezolanas (billetes de Bs.F 100, oo) hacia el exterior, un auténtico contrabando de extracción, y no ya de mercancías de la cesta básica-además de esta-gracias a la doble paridad cambiaria colombiana que privilegiadamente Venezuela ha tolerado por tratarse de una "hermana" república, vecina fronteriza a la que le ha permitido una serie de abusos meritorios de reclamos que por ahora se hayan pendientes con sus gobernantes. Los bolívares represados fuera del país los dividían entre las Reservas Internacionales del BCV que de paso estaban bajando.

Pero, en Economía, como en toda ciencia, debe haber coherencias entre sus leyes y principios y sus aplicaciones y violaciones. Por ejemplo, de ser cierto que la cantidad de dinero nacional es excesiva sobre la divisa norteamericana, como lo hemos manejado hasta ahora, y ante esos excesos se devalúa nuestra moneda, entonces, antes del contrabando de extracción de los billetes de 100Fs.F hacia Colombia y otros países contrabandistas, teníamos una paridad oficial que también crecía casi a diario ante las sucesivas y forzosas emisiones de esos billetes como acertadas respuestas dinerarias a las subas de precio o inflaciones inducidas que ya conocemos y de fresca data[1]. Es pertinente aclarar que por ser una moneda fiduciaria, tales emisiones no podían ser calificadas como inorgánicas, aunque no faltó quien así lo afirmara irresponsablemente, pero, sí traducía una devaluación del bolívar y favorecía al mismo tiempo a los tenedores de dólares.

Así, la paridad Bs.F/$ devaluaba nuestra moneda, máxime porque bajaba nuestro ingreso petrolero[2], fuente principal de dólares. Tan así resultaba forzosa la devaluación del bolívar que Colombia, con precisiones numéricas basadas en el mismo algoritmo cambiario, arrojaba diariamente una relación Bs.F/$ creciente[3], es decir, que casi a diario el bolívar caía en picado o se devaluaba muy por encima de la devaluación oficial que reconocía el propio Banco Central de Venezuela, al punto de que hasta recientemente la paridad rondaba los 700 Bs.F y hubo críticos, con pobre cualidad para hacerlo, que auguraban o presentía una casi igualación de la paridad oficial con la de conocida página web Dolartoday[4].

De manera que, ahora que el Estado ha recuperado una significativa cantidad de dinero en billetes de 100Fs.F bien podría-debería-retener una no menos significativa cantidad de ellos en el propio Banco Central, y adecuar numérica y económicamente las inyecciones de billetes suministradas a la banca privada según las necesidades regulares[5], y debidamente auditadas a diario, que a menores precios regulados de la cesta básica necesitaría de ahora en adelante el consumidor de a pie para cubrir sus necesidades comerciales de dinero.

Mediante esa reserva de billetes de 100 en el BCV se estaría automáticamente revalorizando nuestra moneda. Esto debería hacerlo de inmediato ante la reciente reforma de su Decreto correspondiente que permitirá retiros del mismo billete hasta 2/1/2017. De otra manera, quedaría abierta la posibilidad de que se recicle la estrategia monetaria y bancaria de la que estamos saliendo, y de seguir con una moneda devaluada. Observación: La moneda represada en bóvedas del BCV no necesariamente deben figurar en el perjudicial algoritmo cambiario.

Por otra parte, las nuevas inyecciones de billetes y monedas del nuevo Cono Monetario no necesariamente ocasionarían ningún brote inflacionario porque sencillamente se dará el fenómeno conocido como "efecto Gresham", es decir: las nuevas monedas buenas desplazarán las monedas anteriores por ser menos traficables. Si la dinámica económica no hace crecer la oferta, para precios constantes, estos mismos deben permanecer así.

Presidente, rescate usted su carácter de bolívar fuerte. El billete de 100 saldría del juego sólo en la medida que se vaya desgastando por su uso que gradualmente se relevaría con moneda metálica, hasta más allá de 2/1/2017. El despilfarro de ese billete carece de sentido, como lo careció la conocida acuñación de moneditas intraficables.



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Manuel C. Martínez


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