De recolectores a comerciantes recolectores de Bs.F 100

A raíz de los flamantes sucesos financieros y monetarios, los modernos y contemporáneos comerciantes, suerte de evolución milenaria de los primeros recolectores de etapas de la humanidad temprana, ahora tendrán que meterse a productores o resignarse a una tasa de ganancia libre de especulaciones de todo tipo, de tal manera que sea restablecida la función coproductiva y personalísima de la venta de las mercancías fabricadas por los trabajadores.

Será su último chance para poder seguir viviendo sin tirar un palo y así puedan coparticipar como un trabajador más creador de valor como hasta ahora no ​lo ha sido en la ineludible fase de distribución de unas mercancías que hasta hoy los comerciantes se han limitado a traficarlas y a especular con ellas en un perverso sistema de vida donde el valor de cambio ha privado sobre los valores de uso.

Efectivamente, los recolectores de la Antigüedad no trabajaron para nada ni en nada, salvo en la recolección de los frutos o bienes naturales ofrecidos por la propia Naturaleza. Esta ha sido siempre tan prolífica, tan feraz, que los Fisiócratas[1] llegaron ​a ​ considerar que sólo la Naturaleza era una actividad productiva, visión que reservó a los campesinos la cualidad de productores e ignoraba productividad para el trabajo de los artesanos en general.

Desde la aparición del comercio o tráfico de mercancías, los valores de uso dejaron de ser bienes trocables para convertirse en mercancías de cuyos valores-valores de cambio-han sido objetos de un tráfico llevado a cabo por los intermediarios entre las fábricas o centros de producción y el consumidor final. Tales intermediarios no han conocido lo que es batir el cobre​; su papel se ha reducido a recolectar valores sintéticos y materias primas cuyos esfuerzos personales se limitan a la compraventa con ganancias. Esta ganancia comercial (plusvalor)​ vendría a ser el objeto de su recolección.

A raíz de la desmonetización del billete de 100 Bs.F que como moneda de máximo poder adquisitivo del Cono Monetario desde hoy se vio modificado con nuevas monedas y billetes, en reemplazo de aquel, ha dejado al descubierto una gigantesca descapitalización de los comerciantes involucrados en esa macabra estrategia economicofinanciera de cara al asestamiento de un nuevo golpe de estado. Se calcula en más de 300Gigamillones de Bs.F el monto de esa pérdida en dinero que se les habría vuelto tan sal y agua, como de forma análoga ellos mismos volvieron los ingresos y rentas ​y ahorros ​de sus clientes.

Tal descapitalización dineraria los obligaría a la búsqueda de nuevos financiamientos con los cuales poder seguir operando como recolectores capitalistas o como tales, intermediarios.

Para tales efectos, quizás, echen manos a grandes y significativas liquidaciones de sus inventarios tanto los exhibidos como los posiblemente ocultos, y que en buena parte se hallan potencialmente invendibles por sus elevados precios y por la misma merma de​l​ poder de compra de unos consumidores que han sido despiadadamente esquilmados y arruinados en sus pensiones, sus pequeños ahorros, y personas que también se han visto obligados a contraer deudas leoninas con la cuales solventar de inmediato sus apremiantes necesidades más elementales que con las subas especulativas de precios practicadas por esos mismos comerciantes quienes hoy desmonetizados, hoy descapitalizados, se verán obligados a partir de cero o a practicar verdaderas labores productivas y así saltar de simples recolectores a sembradores y cosechadores de riqueza creada por ellos mismos.


[1] Pioneros de lo que más adelante dio en llamarse Economía Global o Macroeconomía., y en la cual brilló Françoise Quesnay.

 

 

 



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Manuel C. Martínez


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