A 150 años de la Batalla de Santa Inés

Peleando contra el latifundio

Para los revolucionarios, independientemente de las divergencias de enfoque una cosa esta clara y es que la decadencia capitalista traerá la era del socialismo y en el centro de ese debate esta indudablemente el ser humano. Siempre ha estado en duda la capacidad del viejo sistema de satisfacer las necesidades sociales, es más, su naturaleza radica en la absoluta supremacía del mercado y la libre empresa y no en alguna connotación ética que valore específicamente el sentido de la presencia social mas allá de la variable económica, siendo por ello que, desde la óptica venezolana y más concretamente campesina el Socialismo significa humanidad. No se trata en estos momentos de una discusión retórica sobre la efectividad, la productividad y la renta sino la satisfacción de las necesidades básica y sociales: alimentación, vivienda, vestido, beneficios enmarcados en derechos específicos consagrados en los distintos ordenamientos jurídicos: donde el derecho a la vida es inviolable y derechos humanos, la educación, la salud, la cultura, el ambiente, y genero entre tantos. Desde luego que perfilar el sentido político del socialismo es una urgente necesidad en cuyo sentido la democracia revolucionaria es nuestra propuesta, pero abordar lo social contribuye a la medula de cualquier sociedad especialmente para los zamoranos, robinsonianos y bolivarianos, militantes del árbol de las tres raíces, nos integramos en la lucha para combatir la pobreza por la soberanía alimentaria, buscar medidas a la crisis climática, enfrentar al neoliberalismo; nos unimos para avanzar en la construcción del socialismo.



CONSTRUYENDO LA HISTORIA

Vinculante con la Quinta Internacional y con el legado campesino, a siglo y medio de la Batalla de Santa Inés, el socialismo del siglo XXI debe revestirse del sentir de las masas populares, porque la revolución de la vanguardia social es una ola que estremece indeteniblemente los cimientos de la sociedad latinoamericana y contemporánea, que se materializa en la inclusión a través de las misiones, cuyos espectaculares frutos son una vitrina de las conquistas de los nuevos tiempos. Es la voz de la praxis venezolana que le dice al mundo que en estas épocas de cambios, superadas las estructuras del estado burgués pueden alcanzarse metas como la, eliminación del latifundio, erradicación del analfabetismo, las inclusión educativa, un sistema masivo de salud y la construcción a gran escala de toda una red de abastecimiento alimentario, crear interrelaciones solidarias y complementarias respetuosas de los derechos humanos en la diplomacia internacional. Entonces podemos afirmar que la revolución bolivariana aporta algo sustancial a los principios e ideales de la Quinta Internacional en los frutos de una obra que se puede palpar y que tiene a consolidarse en el tiempo. Y dentro de este proceso puntualizar cuanto tiene que ver con el legado histórico de las masas populares desde los tiempos de los precursores hasta los que dieron su sangre en las gestas contra la oligarquía pues el igualitarismo venezolano, que lo es Zamorano, General del pueblo soberano que no es una leyenda sino un programa político con profundas raíces ideológicas para la construcción de una patria soberana.



EL PENSAMIENTO SOCIALISTA

Las tesis socialistas que ya se discutían en los tiempos de Zamora y que tuvieron publica influencia en su formación quedaron plasmadas es el credo del cómitre revolucionario de villa de Cura, “Tierras, hombres libres, elección popular, principio alternativo y horror a la oligarquía”. Consignas que pueden interpretarse desde la óptica del socialismo científico, como aspiraciones concretísimas de las masas caracterizadas en el marco del modo concreto pre-capitalista de producción, que aun cuando la revolución federal quedo oficialmente triunfante no pudo llevar a cabo su ascenso verdadero al poder. Por ello ahora esas masas haciendo grandes esfuerzos de gobierno y creando espacios para el ejercicio del poder popular, seguimos abonando con sangre para construir el estado beneficio de la sociedad humana. Para la Quinta internacional concatenar todos estos aspectos de las luchas nacionales y las experiencias particulares es un reto extraordinario, de allí que el año glorioso de 1859 cuando los ríos humanos de campesinos y campesinas, indígenas, afros -venezolanos asumieron la Guerra Federal la táctica y la estrategia militar zamorana con sus escopetas, machetes, lanzas, dijeron que con las armas defendían la patria y el legado histórico de la patria emancipada bolivariana.

Pero lo social también debe ser abordado ante la realidad crítica del sistema capitalista. El Alba contra el ALCA; los reclamos de seguridad de los trabajadores europeos vinculados a la superación de la pobreza en Bolivia; la ira de los productores de aquel continente similar a las valientes posiciones de de los movimientos sociales alternativos demostrada en los destinas versiones del foro social mundial. Todo podrá contribuir al fortalecimiento de esta magna iniciativa que es la continuación del protagonismo internacional de los trabajadores, ahora ampliado a los contingentes sociales heterogéneos que heridos explotados claman en el planeta tierra por un nuevo orden donde los valores humanos, el respeto a la vida y al ecosistema se contra pongan a la acción depredadora y guerrerista del capitalismo.

Por ello las ideas y los principios zamoranos tienen los espacios históricos para la convocatoria en la Quinta Internacional, y mucho que hacer y decir y que con nuestras banderas flameando, y machetes en manos seguimos abriendo trochas en esta larga lucha esperanzado el socialismo.



A 150 AÑO DEL TRIUNFO DE LA BATALLA DE SANTA INES

SEGUIMOS VENCIENDO

TIERRAS Y HOMBRES LIBRES

NO AL IMPERIALISMO

CHAVEZ NUESTRO COMANDANTE

VENCEREMOS

brauliojo72@hotmail.com


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Braulio Álvarez

Diputado y dirigente campesino


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