Ley opositora para compensar la muerte

Enmarcados en el estudio científico y exhaustivo de cada actuación en la recién instalada Asamblea Nacional del período 2011-2016, hemos detectado una exótica propuesta legislativa denominada “Ley para indemnizar a las víctimas de la violencia”, la cual, según la representación parlamentaria oposicionista, recomienda que el Estado aborde el problema de la delincuencia mediante el pago de dinero a los familiares (víctimas) de quienes mueren en manos del hampa.

Es evidente en el plano ético y jurídico que esta aberrante idea promueve la fijación de justiprecio a la vida humana y su compensación económica como políticas de Estado. Forzoso es advertir que la institución de la indemnización a las víctimas de delitos ha estado contemplada en el Derecho Penal moderno desde sus inicios y tanto doctrina como jurisprudencia internacional y nacional dan fe de ello, no obstante ésta ha sido siempre de carácter subsidiario y no la solución principal del problema delictivo.

Con fines de propaganda política se quiere hacer creer al pueblo que el Estado Bolivariano no lucha contra la violencia heredada de la sociedad capitalista y se ocultan los grandes esfuerzos de esta revolución humanista que en la actualidad atiende las causas históricas y sociales que han dado nacimiento al fenómeno delincuencial. Ignoran que reducir la pobreza, democratizar la educación, promover el trabajo y los valores para la convivencia comunitaria, junto a una policía respetuosa de los derechos humanos, son el camino para el control efectivo de la criminalidad.

Desde la óptica criminológica, es una imperiosa necesidad erradicar los sistemas represivos e inquisitivos, es por esa razón que quienes denunciamos el fondo de la descomposición social y por ende planteamos revertir el régimen de explotación del hombre por el hombre, somos acusados de subversivos y por defender la dignidad humana de todos sin exclusión, nos llaman: “los abogados del Diablo”. Cuentan que los diablos son el lumpen de la sociedad, individuos que sobreviven en labores ajenas al trabajo formal y que sufren discriminación a pesar de que su conducta no viole ninguna ley, ni dañe a nadie.

Asediados y criminalizados por el estado burgués, los diablos han sido condenados al estereotipo de hambrientos, indigentes, comerciantes informales, artistas de la calle, prostitutas, lisiados errantes, mendigos y toxicómanos.

Contra ellos se ha propagado la teoría del “Derecho Penal del Enemigo” que los estigmatiza como el sector que debe ser asfixiado por el estado punitivo. De hecho, previo a la Constitución venezolana de 1999, la sola presencia de estos sujetos (máxime la gente de color) en lugares públicos era objeto de represión policial en virtud de la antigua Ley de Vagos y Maleantes. En este sentido, porque la defensa de los derechos humanos es nuestro apostolado social, nos oponemos a la idea fascista del castigo como solución general y ratificamos nuestra tesis marxista del causalismo para advertir que son las circunstancias de exclusión las verdaderas multiplicadoras del crimen y la desadaptación social.

Insistimos en que sólo mediante educación y trabajo digno para todos, en igualdad de clases, es como realmente podremos regenerar la sociedad. En efecto, nuestra ideología abraza los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo artículo 2 en su primer aparte consagra: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. En el primitivismo que aún perdura en este siglo, donde el 80% de la población mundial muere por desnutrición y el otro 20% por obesidad; difícilmente podrán ser legítimos administradores de justicia quienes se ocultan tras la sombra de los poderosos y los acompañan en la agresión contra los débiles.

Jamás las instituciones de cuello blanco, financiadas con la sangre y el sudor de los desamparados, podrán generar equidad social. Mientras que los medios de comunicación contaminan las mentes juveniles con un “estilo de vida ideal” basado en individualismo, competencia inhumana, culto al dinero y consumismo que penetra entidades educativas, sitios de trabajo y centros de comercio; inevitable es preguntarnos: ¿Quiénes son los verdaderos diablos?

Constitucionalista y Penalista. Profesor Universitario.

http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

jesussilva2001@cantv.net



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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