He aquí el problema

Carta a Nico

Apreciado amigo:

Luego de denunciar, durante varios meses, con intensos y continuos artículos en el portal Aporrea, diecisiete en total, donde buscaba dar vialidad al proyecto de "intervención" de la actual Residencia Federal de Gobierno de Cumaná, he considerado conveniente transmitirte por escrito algunas de las reflexiones que este esfuerzo observado me produjeron. Pretendo con esto, co-laborar, de la mejor manera posible, con éste último intento, sin duda alguna, de gran valor profesional y humano. Esta carta, por ser personal, no pretende ser un documento donde se fija posición sobre el tema, por lo tanto, tú le puedes dar el uso que quieras.

Déjame primero darte una serie de tips, en mangas de camisa, sobre lo que observo en los trabajos realizados en la vieja formalización del Palacio del Márquez de Cajigal, actual Residencia Federal de Gobierno de Cumaná.

Pienso que no se ha estructurado un equipo técnico de alta calificación en torno al esfuerzo de convertirla en el despacho del gobernador.

Es evidente que no se han revisado y chequeado los aspectos más importantes de toda propuesta de "intervención" de una escala histórica, más allá de los criterios fundamentales de la protección del patrimonio cultural, el programa integral de variadas escalas, las apreciaciones cualitativas y la responsabilidad técnica.

No se ha prestado atención a la manera de atender a la poblacion que allí vive, inclusive nunca se ha intentado darle viabilidad a las soluciones culturales intentando dotarlos de símbolos.

Paralelamente con todo esto, no se ha hecho un diagnóstico, ni propuestas, menos han pretendido siquiera nutrirse de los lineamientos para los Planes Especiales que existen hace años. Inclusive, metodológicamente hablando, han dejado de lado los instrumentos de análisis propios de los arquitectos que hubiesen contribuido a una mejor y completa apreciación y evaluación.

No se ha planteado una consulta necesaria, cuando debió existir un mayor desplegué de información y participación de la comunidad y de los profesionales interesados, en la demolición de obras originales, donde se palpa la incertidumbre y el desagrado de quienes sin previo aviso tenemos que asimilar las nuevas reglas del juego que se impone.

No se tiene consciencia, yo diría que a través de una simple constatación técnica, está hecha sobre la base de demoliciones originales en el más absoluto silencio y complicidad del Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), como consecuencia de las restricciones ambientales, naturales, históricas, patrimoniales, y que permitió la aniquilación de los espacios vitales de la vieja formalización e ineluctablemente, al despilfarro, en todos sus posibilidades, es enorme. Desaparecerá como referencia irreemplazable. Un verdadero monumento destrozado por una tecnocracia insensible y demagógica. Y, con ello, una referencia que abrirían claros y definidos caminos propios al desarrollo coherente de la ciudad de Cumaná.

Sí, todo esto ha sido mal manejado pero, hay en mi opinión, una gran ausencia: no existe una imagen formal del Palacio del Márquez de Cajigal. No está presente lo espacial, porque los planos no existen y no permitieron su representación. Ellos ni siquiera han transmitido signos y grafismos, menos señales de humo que tengan significado técnico. Es decir, no se ha hecho hincapié en cada uno de los aspectos funcionales, formales y espaciales. De hecho, la intervención no la antecede una estructura conceptual de organización del área de interés histórico de Cumaná. Este error, pareciera, el irrespeto al futuro de la ciudad desconociendo su propia historia y sus intransferibles referencias.

No es casual, mi estimado Nico, y tú lo debes recordar, que la única imagen espacial que observamos en la ejecución de los trabajos, es una cortina negra y unos policías, ingenuamente utilizados en el entendido de que esa es una hacienda y los gobernantes sus propietarios, sin que exista cosa ni que se parezca a lo que una vez soñamos juntos cuando éramos militantes de la Liga Socialista. Definitivamente, en Cumaná, se pude echar abajo el Convento de San Francisco para construir una gallera o talar todos los árboles del Parque Guaiqueri para poner una venta de perros calientes. He aquí el problema.

Creo que la razón de esta ausencia de imágenes espaciales y por lo tanto, la ausencia de caracterización formal, que no es otra cosa que ausencia de respuestas volumétricas, la vamos a encontrar en la presencia de la arquitectura. Porque los espacios: sean públicos o privados, son arquitectura. Y en la Residencia Federal de Gobierno de Cumaná la arquitectura se asumió como contenida solamente en ese elemento de la planificación que se llama genéricamente "demolición" para justificar la potencial inversión en la ejecución de obras no prioritarias para las necesidades sociales reales y verdaderas, mientras abundan ranchos y faltan los servicios urbanos elementales a la ciudad.

Pienso en definitiva Nico que necesitas, en tu nuevo equipo de gobierno, de un arquitecto o, siguiendo el estilo constituyentista, una arquitecta, pero como te dije, no para que aporte sus conocimientos técnicos, pues en verdad son escasos en relación a los que ya te aportan tus profesionales. Ese arquitecto o arquitecta lo que debe traer es un pensamiento, un conjunto de reflexiones que permitan ensamblar todo los demás aspectos del planeamiento y el diseño urbano, si es que se quiere con ellos hacer ciudad. Me encantaría ofrecerme yo para esa tarea pero sabes que no puedo y no te lo van a permitir. Sin embargo no dudo que podamos conseguir uno adecuado que pueda ayudar no solo en esta inmensa tarea sino también en las futuras. La experiencia negativa con el "arquitecto" que no pudo resolver adecuadamente la jardinera frente a la Catedral, ni la proverbial animadversión que Edwin tiene hacia estos profesionales, no debe pesar de tal modo como para que queden fuera de un equipo de gobierno que tiene como tarea hacer este pais mas vivible.

Con mucho cariño.



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Servando Marín Lista

Arquitecto- Es autor del libro "Desde la Comunidad": la arquitectura de multitudes (junio, 2010) dirigido a la formulación de propuestas de planificación del desarrollo estratégico para captar el objetivo esencial y específico de clarificar el compromiso y la responsabilidad de la explosión del Poder Popular con la problemática total de la ciudad, mediante todas las escalas de sus propias acciones para marchar rumbo al nuevo sistema de Ciudades Comunales, los Distritos Motores de Desarrollo y los Territorios Federales. Y autor, también, del libro "La Ciudad Comunal, la lucha de clases por el espacio" (nov, 2013) donde plantea una interpretación de los fenómenos urbanos, que constituye una herramienta sobre lo que ?desde afuera? de la estructura urbana, el poder económico y el poder político, conforman la lucha de clases por el espacio y avanza en el señalamiento de la necesaria ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista.

 tetralectica77@gmail.com      @chevan2

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