Las irregularidades con los equipajes de Aserca

Realmente llena de impotencia como aerolíneas que uno observa serias, responsables, de pronto se ríen en la cara de sus usuarios y usuarias. Y me disculpan lo tajante de mi apreciación, pero no es posible que hasta alturas de la vida todavía haya pasajeros padeciendo los rigores de las pérdidas de su maletas, equipajes, en fin… y el grito al cielo.

Ni siquiera hay un funcionario responsable que dé la cara ante semejante irresponsabilidad y entonces la víctima entra en una especie de viacrucis como si verdaderamente fuera la responsables de haber botado su propio equipaje. ¿Cómo lo ven?

Allí tenemos el caso de la periodista y amiga Reina Lara. Lara vive una angustia luego que se le ocurrió comprar un pasaje en Aserca, para trasladarse a Caracas y en esa acción desesperada, intentando que le aparezca su equipaje, nos cuenta con pelos y señales lo que sucedió en el aeropuerto La Chinita.


“La historia de lo que pasó con mi morral en el vuelo 753 de Aserca Airlines Venezuela es digna de un programa ‘Nuestro insólito universo’ que por años ha hecho Porfirio Torres, el por qué se los explicó detalladamente. Estos son los hechos vividos por mi (Reina Lara Lilo; C.I 7.497.977).

El 3 de abril llegué puntual al aeropuerto La Chinita en Maracaibo, para evitar los inconvenientes tradicionales después de un fin de asueto como el de Semana Santa. Mi equipaje era una maleta pequeña, un morral ‘gastado’ lleno de guías, libros, mi bisutería, el cable de la laptop y un paraguas que una amiga gentilmente me trajo de regalo de un viaje que hizo a Miami.

“Decidí que no llevar mi morral como equipaje de mano porque ya tenía la laptop. Jamás pensé que se presentaría inconvenientes al entregarlo como equipaje. No había colas, el joven procesó sin apuros mi reservación y me entregó los tiques del equipaje. Hasta ahí todo iba bien.

“El desenlace dramático ocurrió cuando fui a la correa 6 a retirar mi equipaje. Sorpresivamente mi maleta salió de primera, pero el morral no. Mientras la correa seguía expulsando bolsos, maletas, coches y cajas. Llegó el momento en que dieron por culminado el proceso de la entrega de equipajes. Fue entonces cuando un trabajador de Aserca me pregunta por los tiques de mis maletas, se los entregó y le notifico que falta un morral viejito; el cual describí detalladamente.

“Inmediatamente otra chica revisa el tique, se lo entrega a otro joven y éste a su vez me informa, luego de varias llamadas por radio, que mi equipaje no está; la opción esperar a que llegaran otros vuelos, pero no de daba garantía que allí estuviera. Si lo encontraban lo enviarían a la oficina que tiene Aserca en la Torre Taeca. Fue entonces cuando un joven de nombre Sheldon Kennedy (es lo que se lee en la firma del reclamo) llenó la planilla de informe de irregularidades de equipaje, como constancia de que la ‘maleta’ no llegó en el vuelo 753 de Maracaibo y agrega “favor enviar a Torre Taeca.

“No lo podía creer no me entregaron mi morral, quedé en el aíre. Mil preguntas pasaban por mi mente. ¿Cómo iba a terminar de preparar mi exposición? y todas mis guías… y los libros…Dios el libro que escribió el Sr. Feijoo Colomine (quien ya murió) y dedicó a su esposa, herencia afectiva e invalorable de mi amiga Luisana; quien al entregármelo lo hizo con mil recomendaciones; ahora por irresponsabilidad de Aserca no se lo podré devolver. Allí también iban dos libros de la hija de mi amiga María, que ella había tomado prestado de la biblioteca de su hija. Tampoco lo tengo.

“Ahh, pero cuál es la actitud asumida por el personal de Aserca. Se comprometieron en llamarme y hasta la fecha no lo han hecho; todas las llamadas las hice yo. La respuesta que me han dado: ‘No hemos conseguido su equipaje, en cuanto lo encontremos se lo notificaremos’. El tiempo legal es 21 días. Si después de ese período no aparece la línea procederá a indemnizar.

“Me pregunto ¿cuánto me pagaran por el libro del Sr. Feijoo? Jamás habrá un monto que reemplace la dedicatoria que él le hizo a su esposa. Y los libros de mi amiga María, quien gentilmente me los prestó sin la autorización de su hija.

“Para Aserca es suficiente con decir que están realizando las ‘labores de rutina en estos casos’; que les importa a ellos que yo me las tuviera que ingeniar para preparar mi exposición de postgrado, sin el material didáctico que ‘extraviaron’. ¿No hay sanción para que este tipo de irregularidades se repita? Solo la impotencia es mi compañera y una interrogante permanente: el papel amarillo de reclamo número 010039, que me entregaron en Aserca, tendrá algún valor legal?”

*Periodista


albemor60@hotmail.com


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Alberto Morán *


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