La ética no se compra en botica

  • La falta de escrutinio sobre las personas que son designadas para Altos Cargos Públicos, el nepotismo, el compañerismo mal entendido, el clientelismo político para fortalecer las tendencias internas en los partidos políticos, es el caldo de cultivo para los procesos de corrupción que esquilman a los pueblos, que ven impotentes cómo se esfuma ante sus ojos el erario público, mientras padecen los sinsabores de la escases y la pobreza.

 

Siempre que aflora un escándalo relacionado con la corrupción, con el robo y malversación de los dineros públicos; falta de respeto; discriminación; abusos de autoridad; ofensa, difamación y calumnia; mentir; difundir información falsa o manipulada, se recurre a una especie Ley Motiv: Eso es falta de Ética ó falta de Moral.

Se utilizan ambos conceptos como sinónimos, para referirse a la misma situación, la falta de valores por parte de quienes comenten estos hechos, quebrantan la Ley y que en el fondo la ciudadanía, no comprende, pero lo que no comprende es como Altos funcionarios de la Administración Pública, del Ejecutivo Nacional y Empresarios, que devengan sueldos fabulosos, viáticos, comisiones y otras prebendas por el cargo que ocupan, ceden ante la tentación de la corrupción, para atesorar fortuna.

Los que caen en esta tentación, no lo ocultan, ni su entorno lo ignora, por el contrario hacen ostentación de lo que ilegalmente han adquirido, independientemente que el medio donde desarrollan esas actividades ilícitas este lleno de penurias y algunos que tienen representación popular (diputados, asambleístas, concejales , Alcaldes), poco les importa realizar estas actividades criminales, porque ellos utilizan al pueblo como trampolín para optar a es cargos y ya antes de ser electos, se habían fijado la meta: Robar, desfalcar al erario nacional, hacer fortuna e ilícitamente resolver su vida..El que roba en la administración pública, no es porque se le presenta la oportunidad, sino, que ya lo tiene previsto de ante manos, sólo espera que por sus contactos lo pongan "donde haiga" para llevar a cabo sus propósitos.

Muy pocos controles hay para impedir a estos trepadores en la escala social, logren sus fines, sobre todo, cuando muchos de ellos, son escogidos a dedo, por ser amigos, familiares, panas burdas o los utilizan para consolidar las tendencias internas dentro de los partidos políticos. Poco o ningún escrutinio minucioso se realiza para frenar a estos ambiciosos, trepadores de la pirámide social.

Y es precisamente la ambición por el dinero, de tener inmensas fortunas, para tener poder, lo que como un resorte impulsa a estas personas para desbancar a sus países, aunque sus compatriotas estén pasando las de Caín para subsistir debido a las crisis económicas que enfrentan.

Imposible para una Estado, colocar camisas de fuerza a todos sus ciudadanos para contener la ambición, el ansia desmedida por los bienes ajenos y del propio Estado. A veces incluso, ni las barreras legales les impide ejecutar sus actos, porque conocen la debilidades de la misma, porque en muchos casos no existen o porque sencillamente hacen un cálculo: Robo tanto, pago algunos meses de cárcel y luego disfruto el mundo o sencillamente, me voy del país, allí comparto la fortuna con abogados que me defiendan ó la comparto con la autoridades del nuevo país que me recibe y que no tienen empacho de recibir dinero sucio (Caso emblemático EEUU, poceta donde cae todo el estiércol del mundo).

Es allí, precisamente, donde quiero llegar, en esta reflexión que he titulado "La Ética no se compra en Botica", expresión, popular. Porque nadie la obtiene por herencia o genéticamente. Los valores éticos y morales, se aprenden, y se aprenden en el marco de la sociedad don naces y te desarrollas, a través de la enseñanza familiar, la educación formal y el ejemplo del liderazgo social.

Tener un Código de Ética en el bolsillo, mostrarlo por Televisión, memorizar sus artículos, no te hace un hombre honesto, no te hace un hombre correcto ante la sociedad. Los valores morales y éticos se aprenden y se consolidan con la práctica, teoría y práctica en estos casos van de la mano, como decía Aristóteles, son un hábitos, son virtudes.

En la Venezuela de hoy vemos con asombro como muchos que se disfrazaron con boinas rojas y con lenguaje alti sonante supuestamente libertario, deambulan de país en país, entre Europa y los Estados Unidos, negociando, entregando parte de la fortuna robada, para que les permitían residir en esos países y allí son recibidos porque son lavadoras de dinero sucio, que se ha extraído de sus pueblos a costa de la sangre y el sacrificio, de los que alguna vez, pusieron su confianza en ellos.

Razón tenía Aristóteles cuando concluía, que sólo los valores éticos podían frenar la ambición del hombre. Cierto, porque al hombre y la mujer codiciosos, ambiciosos, no hay barrera ni siquiera legal que los frene. Sólo la formación y la práctica de los valores morales y éticos, pudieran frenar este alocado desenfreno que los impulsa.

De allí que sirvan estas enseñanzas de los clásicos y la misma situación que hoy lastimosamente nos envuelve, para reflexionar y entender que esos valores deben ser un eje transversal en todo el sistema de educación de cualquier sociedad. Sólo así podrán internalizarse, aplicarse en la conducta diaria de los ciudadanos y servir de Norte a las presentes y futuras generaciones.



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Jesús Sotillo Bolívar

Docente en la UCV

 jesussotillo45@gmail.com

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