¿Cuánto vale el show?

Aportes para una caracterización de la coyuntura nacional venezolana en el primer tercio del 2023

1.- Cuando en diciembre de 2009, el entonces Presidente Hugo Chávez denunció la trama de corrupción bancaria en la que sobresalía y por la que fue detenido y preso el banquero Arné Chacón, hermano del entonces Ministro de Ciencia, Tecnología e Industrias Intermedias Jesse Chacón, hubo un momento en el que el Presidente Chávez comentó que empezaron a sospechar del banquero hermano del ministro, porque se evidenciaba un ostentoso estilo de vida que incluía un haras en el estado de Florida, para la cría de sus propios pura sangre.

Ya para entonces Arné Chacón sabía lo que hay que saber en esta vida, y cómo y de qué manera un conveniente silencio le permitiría salir en 2012, libre de cargos y cargado de millones. Pero también pudo pasar que el banquero, militar en situación de retiro, se molestara porque el presidente Chávez se estuviera encumbrando como adalid en la lucha contra la corrupción a su exclusiva costa, y hubiera podido decir que era muy rara esa "inteligencia presidencial" que le informaba a Chávez del haras que él, Arné Chacón, tenía, pero no le decía nada del haras que ya empezaba a tener el dilecto compañero en el juego de chapita del presidente Chávez, el también Teniente en situación de retiro Alejandro Andrade, que era mucho más grande, con más caballos pura sangre y en el Condado Ecuestre de Wellington.

Ahora es lo mismo. Mientras Tarek El Aissami siga "dispuesto a colaborar en todo", como lo dijo el Presidente Maduro al aceptar su renuncia al Ministerio de Energía y Petróleo, dándonos a entender que ya todo está pactado, que el guión de la película está escrito y los buenos harán el papel de buenos y los malos el papel de malos, solo nos queda esperar, como lo ofreció el Presidente Maduro cuando dijo "más adelante se sabrán cosas repugnantes de la conducta moral de los detenidos", los futuros capítulos de esta novela por entregas cuidadosamente administradas. Pero que ningún malo se vaya a equivocar y vaya a sacar a relucir que en el mal llamado Arco Minero del Orinoco cada mina tiene su general, porque la cosa se puede encaratar, sobre todo si hay más generales que minas. Con que haya un malo que no recite su parte del guión y nos venga a decir que tiene los pelos de la burra en la mano para inculpar a quienes lo están acusando, el proceso iniciado el pasado 20 de marzo del presente, con la intervención del presidente Maduro ante el buró político ampliado del PSUV, anunciando una cruzada definitiva contra la corrupción, puede dar pie a un cambio cualitativo de la situación.

2.- La consigna "¡No es el bloqueo. Es el saqueo!" resume brillantemente uno de los procesos más importantes que está ocurriendo y que al gobierno no le está gustando en lo absoluto. Estamos, como pueblo, sistematizando la experiencia.

Lo que pretendió y pareció ser una jugada de "los que quieran acabar con la corrupción, vengan conmigo", lanzada por el gobierno del presidente Maduro, parece haberse atascado como operación, como jugada política en una constatación nacional de la omnipresencia de la corrupción. De su carácter metastásico. De su condición de estar en todos los tejidos. Intentar una puesta en escena en la que había unos honestos y probos encabezados por el presidente Maduro, junto a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional. Delcy Rodríguez, Vicepresidenta ejecutiva, y junto al diputado Diosdado Cabello, vicepresidente del PSUV, y había unos pérfidos, maléficos y, por supuesto, traidores a la Patria que eran Tarek El Aissami y su tren; era como mucho con demasiado.

Eso era lo que afirmábamos.

Eso era lo que el oficialismo negaba. Trasnochados nos llamaban y cosas peores.

Eso es lo que ahora el gobierno del presidente Maduro afirma: Mafias incrustadas en los más altos niveles del poder, robándole al pueblo sus recursos más preciados en los momentos más requeridos.

Ese es SU gobierno, presidente Maduro. Suya la responsabilidad de haberlos nombrado en los puestos en los que los nombró. Suya la responsabilidad de restituir lo que, según usted, robaron. Y suya también la responsabilidad de averiguar dónde estaba el Contralor General de la República, llegando siempre detrás de la ambulancia.

3.- ¿Quiénes creerá el gobierno del presidente Maduro que es la ciudadanía de este país?

Presenciamos cotidianamente la perversión de una Fuerza Armada Nacional Bolivariana, constitucionalmente obligada a no tener militancia ni parcialidad política alguna (Art. 328 CRBV), declarándose chavista y robándole, en ese momento, al país no chavista, el derecho a tener una Fuerza Armada en la que pueda confiar, que no lo haga sentirse amenazado porque quienes tienen la potestad de las armas son adversarios políticos, ¿y nos pretenden venir a descubrir la corrupción como una conjura de Tarek El Aissami? Un poquito de por favor…

Cada miércoles por la noche, el diputado Diosdado Cabello, vicepresidente del PSUV ejerce por horas un particular peculado de uso, transformando a una red de telecomunicación pública-estatal en su personal y privadísimo instrumento de agresión. Si la cosa fuera de verdad contra la corrupción, ¿no tendría él que caer también en la Operación "Caiga quien caiga"?

Hace años que, en la administración pública, la palabra "licitación" es grosería. Mala palabra que no se dice en el reinado del contrato a dedo.

Hace años que no hay presentación pública de presupuestos en alcaldías, gobernaciones y ministerios. Como es lógico, nadie se siente obligado a rendir cuentas.

¿Qué es lo que no es corrupción en Venezuela?

¿Qué parte del país no es una sola robadera? Empezando por el robo descarado de nuestro derecho a la información, del Boletín Epidemiológico en adelante pasando por el Índice de Precios al Consumidor. No pasaré por alto aquí mi obsesión más intensa y persistente: La Lista de Alejandro Andrade. La lista de quienes, entre 2007 y 2010, con la firma de Alejandro Andrade, desfalcaron a la nación venezolana. No solo gozan de impunidad, disfrutando los millones que saquearon. Tienen además protección de identidad.

Estamos tan nadando en la corrupción que, por un acto corrupto de Donald Trump cuando era presidente de los Estados Unidos, al reconocer como presidente a alguien que se autonombró presidente de Venezuela, corruptamente quedó en poder del sector opositor conocido como G4 (Voluntad Popular, Primero Justicia, AD Henry Ramos y Un Nuevo Tiempo) las empresas Monómeros, en Colombia, y Citgo en Estados Unidos, ambas filiales de PDVSA y ¿qué hicieron? ¿cómo demostraron que eran alternativos al gobierno del presidente Maduro? El testimonio del Dr. Humberto Calderón Berti no me dejará mentir. Se la repartieron al mejor estilo Abastos Bicentenario. Copia fiel y exacta de CADIVI. Quedará para la historia de la ignominia el sueldo de la mamá de Leopoldo López en Monómeros. De Citgo no hablo, pues para cuando escribo esto, no sé si ya nos la embargaron.

Obligadamente concluimos que la corrupción es la institución más sólida y antigua del país. Que la cosa consiste en que un escándalo tape al siguiente y así sucesivamente. Por eso luce un tanto aparatoso que de repente un lunes se nos diga que se ha golpeado a La Corrupción, así con mayúscula y singular, por el primer ramillete de inculpados y detenidos en una operación especial personalmente dirigida por el presidente Maduro, con el apoyo de la Policía Nacional Contra la Corrupción, el SEBIN y demás organismos de seguridad. El presidente Maduro utilizó la expresión "mafias incrustadas"

Del podrido sistema judicial venezolano, en el que el procesado es una mercancía, detuvieron a dos jueces de alto nivel en el circuito judicial de Caracas por venta de sentencias y extorsión. Del pranato que impera en vastas regiones del país, se detuvo al alcalde de Las Tejerías por sus vínculos con alias "El Conejo", quien fue abatido pocos días después de la detención del alcalde. Pero lo referido a PDVSA y la Superintendencia Nacional de Criptoactivos, el imperio de Tarek El Aissami, quien en 2017 fuera nombrado por el presidente Maduro vicepresidente para el Área Económica y en 2020, adicionalmente, ministro de Energía y Petróleo, y de quien se desconoce su paradero es, muy probablemente, la evidencia de una fisura (en camino a grieta) de otro orden, no ideológica pero sí política, la candidatura presidencial, y sobre todo económica, el reparto del botín. Para el presidente Maduro la cosa es de alto riesgo porque invocar la coartada de haber sido engañado por Tarek El Aissami, no lo deja libre de culpa y cargo. ¿Cómo es eso de que lo engañó? En la situación esa de llevarse los barcos de petróleo "fiados", el superior en la línea de mando va preso porque sabe, y si sabe entonces es cómplice, o porque no sabe, pues nadie está de superior en la línea de mando para no saber lo que se hace o se deja de hacer en su jurisdicción.

4.- Reivindicar la recuperación de los 3.000 millones de $ que andan perdidos en el ciberespacio entre el Teniente Coronel Antonio Pérez Suárez, ex vicepresidente de Comercio y Suministro de PDVSA y Joselit Ramírez, ex director de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos, es un asunto que contiene la carga explosiva de la esperanza. Ni son conchas de ajo, ni llegan a ser la punta del iceberg de lo que se robaron, pero en todo caso fue la cifra que nos soltaron, en los tiempos de la desinformación como política, y es la cifra de cuya devolución el gobierno del presidente Maduro es enteramente responsable. Si ellos, los dos funcionarios antes mencionados, eran los que se pagaban y se daban el vuelto, entonces no debiera haber problema para que aparezcan esos 3 millarditos de $. Que eso ocurra sí tiene que ver con que los ciudadanos encontremos la vía para unirnos contra la pretensión de que nos entretengan, con un show, de la atención al cáncer de corrupción que corroe a toda la sociedad, pero sobre todo al Gobierno. Que no sea posible que nos digan, como en el 2015, con lo de Abastos Bicentenario, "eso se pudrió todo" y no se recuperó ni una pulla picada por la mitad.

5.- El show en realidad vale tanto que se nos va la vida de la nación en ese show.

Si algo caracteriza a la presente coyuntura es la complejidad y pocas cosas son más complejas que reconectar a una ciudadanía con las que son nuestras responsabilidades políticas como ciudadanos, pero la relación entre el desfalco y la negativa a un aumento salarial que de cuenta de las necesidades básicas de la población, la relación entre el saqueo y el estado de la Salud Pública, de la Educación nacional es tan obvia, tan evidente, no hay plata para los maestros, las enfermeras , los hospitales, las escuelas porque se la robaron, que debería ser posible, aprovechando la puesta en escena que arrancó el pasado 20 de marzo, ir más allá. Debería ser posible una inteligencia ciudadana que, de lo que le están diciendo y de lo que le están callando, extraiga conocimiento y fuerza para salir a un país donde robar no sea el único destino.



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Santiago Arconada Rodríguez


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