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Venezuela, el covid.19, como negocio de salud depravado

 La salud es la mayor posesión. La alegría es el mayor tesoro. La confianza es el mayor amigo.

Lao Tzu.

El sistema de salud venezolano tiene inconvenientes estructurales, financieros, burocráticos, y de corrupción. En el medio, los pacientes están sometidos a estrategias comerciales de los centros de salud públicos y privados, que mercantilizan el covid-19. Ante un contexto sombrío, se ofrece un panorama de medicina especulativa, y otras alternativas mafiosas.

La salud es nuestro bien más preciado, y lo ponemos todos los días en manos de otros: médicos, laboratorios, y farmacéuticas. ¿Pero cómo se sabe que se recibe el diagnóstico correcto sin ser atracado? ¿Qué formación tiene ese médico que atiende a un paciente, hasta dejarlo en la ruina? ¿Por qué existe tanto envilecimiento en el tratamiento de enfermedades, en los centros privados de salud?

Duele mucho ver cómo en el sistema de salud venezolano, la salud no es un derecho humano o un servicio público regido por el Estado. Es una vil mercancía, cada vez más degradada. El bienestar de la gente, su calidad de la vida, y la atención de los enfermos hace rato dejaron de ser el norte del sistema de salud, y con esta pandemia han sido reemplazados por el lucro económico, y las argucias de una economía dolarizada, y especulativa.

La prueba más reciente de estas afirmaciones la constituye las perdidas de valor de las pólizas de seguros contratadas en bolívares. Pdvsa la empresa con el mayor número de afiliados en el país, sus trabajadores, y beneficiarios son rechazados en las clínicas, y hospitales, así como los trabajadores, y sus familiares de las otras grandes empresas del estado venezolano, La falta de transparencia, amparada en un "acuerdo inhumanitario", y la irresponsabilidad del Gobierno han producido un ambiente de desconfianza y total incertidumbre en el país.

Es imperativo llamar la atención sobre las circunstancias, y preocupaciones, pensando, en el turbio negocio de las mafias de la salud, la salud de las personas, y el papel del Estado. En las relaciones gobierno-privados en los servicios de salud.

Pero con la llegada del covid-19 el problema se ha agravado. El Gobierno, se sigue negando a reconocer que la crisis del sistema de salud es estructural. Huele mal, muy mal todo esto. En términos estrictamente del manejo de este sector, se están pasando límites prohibidos. Se ha llegado demasiado lejos en irresponsabilidades, y complicidades gubernamentales. En términos de salud, no sólo se ha abusado de la paciencia de los devaluados asegurados, sino que se han malgastado sus aportes, y se les siguen negando sus derechos. Y en cuanto a políticas y sistema de salud, se han invertido totalmente los valores, y las reglas fundamentales, y se ha llegado hasta niveles impensables de corrupción, incoherencias e indignidad. Hace rato es hora de una masiva respuesta ciudadana.

La salud venezolana, hoy es un servicio deshumanizado. Dejó de ser un derecho, y se convirtió a los hospitales públicos, y clínicas en negocios plagados de corrupción, y especulación sin control alguno.

En las consultas muchos médicos están más preocupados por los dólares, que en atender al paciente que tiene al frente, y al que difícilmente miran.

Se hace necesario un rediseño fundamental del sistema de salud venezolano. Se necesita una transformación del actual, que mal atiende a los enfermos de covid, a uno que se enfoque en mantener sanos a los demás ciudadanos no contaminados. Hay que cambiar la perspectiva de atención médica debido a este virus, por una prevención gratuita de salud pública. Es urgente un cambio del paradigma actual, que va desde tratar a las personas una vez que se han enfermado, hasta preservar la salud de las personas sanas antes que se enfermen.

Una transformación de la estructura de incentivos cambiaría el objetivo del sistema de atención en salud. Proporcionando opciones de tratamiento aislados y singulares, hacia una visión holística de lo que es útil para que una población se mantenga saludable, y vivan por mucho tiempo. Se movería el piso de todos los involucrados, desde los médicos, las clínicas, las farmacéuticas, y laboratorios. Esto requiere de voluntad política para cambiar los proyectos, y las políticas hacia la prevención, y la educación sanitaria anti pandemia.

La corrupción en el sistema de salud venezolano producto de esta pandemia esta produciendo más muertes que el covid-19. En este modelo las clínicas privadas como intermediarias están desangrando los dineros del pueblo venezolano. Se requiere acabar con esta intermediación, y que sea el Estado quien intervenga directamente la red hospitalaria pública, y controle la red privada. Los hospitales públicos deben dejar de ser centros de politiquería, y convertirse en centros de prevención, y atención integral, con calidad, y excelencia.



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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