La fiebre del oro, la fiebre del dólar y la fiebre de la miseria política

Ayer 22 de agosto de 2018 fue entrevistado en Unión Radio, por la periodista Vanessa Davies, el "político" Saul Ortega. Ante tanto desastre provocado por la patética gestión del peor gobierno de nuestra historia es cada vez más difícil para los gobierneros justificar lo injustificable, por eso recurren una y mil veces a los mismos refritos de la supuesta guerra económica, de la supuesta conspiración de la derecha mundial, que siendo verdad o no nada tienen que ver con la increíble torpeza como se ha manejado la economía desde que Maduro es "presidente".

Y mientras más batequebrado sea el político más vomitivos serán los argumentos.

En la incómoda entrevista, donde la talentosa Vanessa Davies intentaba salir ilesa de tanta retórica ciega y sorda, pero no muda, el "político" manifestó para la posteridad, palabras más palabras menos, que lo de la emigración es por la fiebre del dólar que le han sembrado a la gente, así como le sembraron la fiebre del oro alguna vez, que se vengan que aquí la vaina está buena, que en Perú la gente se muere de hambre, y mucho gamelote más.

Es ya el clásico discurso del madurismo, tomar el micrófono y repetir sin la más mínima responsabilidad cualquier cantidad de frases vacías en el menor tiempo posible, sabiendo que los medios no se atreverán a censurarlos porque Conatel está ahí como espada de Damocles para resguardar el derecho a mentir del gobierno: miente que algo queda, parece ser la consigna.

No hay el mínimo interés en averiguar por qué están emigrando los pobres. Es un gobierno para el discurso, para el micrófono, para los medios, para el titular de prensa, pero no para le gestión medianamente seria. Es un gobierno de una espeluznante flojera intelectual, para el cual todo se resuelve con un dos más dos son cuatro: si la gente pobre emigra es porque les han sembrado la fiebre del dólar. Caso cerrado.

Y en esa línea miserable está el sabotear extraoficialmente la emisión de pasaportes, las apostillas, las legalizaciones, las copias certificadas…que quien ose emigrar, envenenado por la fiebre del dólar, abandonando la bonanza madurista para morirse de hambre en el Perú u otro de los pobres países latinoamericanos, donde a decir de Saul Ortega serán víctimas de la esclavitud a los que los someterán el capitalismo que reina inhumanamente en esos países vecinos, al contrario del paraíso en la tierra que es la Venezuela de Maduro; o según otra perspectiva gobiernera, los cobardes traidores que abandonan la batalla epopeyica donde los titanes del gobierno luchan heroicamente contra el imperio, para salvarnos de que conviertan a Venezuela en la estrella cincuenta y pico del país sin nombre, pues que se vayan desnudos, que les invadan sus propiedades, que se vayan sin documentos, que si no tienen los dólares que piden los funcionarios del gobierno por tramitar lo que por las páginas oficiales y canales regulares es imposible, entonces que se vayan con una mano adelante y la otra atrás, para que sigan dejándose envenenar por la fiebre del dólar.

No se van a dignar los nuevos ricos del gobierno más inepto y corrupto de la historia en hablar con el humilde, del por qué prefiere morirse en el camino de huida hacia el sur, sin pasaporte, por tierra e indocumentado, abandonando el título universitario sin legalizar y apostillar y la casa, la familia y los hijos, precisamente abandonándolos para salvarlos, a pesar de todo el diabólico esfuerzo de este gobierno de sabotear e impedir las remesas con las que comen ya millones aquí. No les va a dar el cerebro ni la humanidad que no tienen para preguntarse porque emigra el que nunca había emigrado, el hambriento, el del barrio, el pataenelsuelo. Cuántas familias rotas en tan poco tiempo y este gobierno no refleja siquiera un mínimo de solidaridad.

No emigran por la fiebre del dólar: emigran por hambre. Emigran con dolor, emigran llorando y muchos emigran creyendo aun en las mentiras del gobierno. Emigran porque no tienen opción, porque es o morirse de hambre y de mengua aquí, con un gobierno que no solo no les garantiza nada, sino que tampoco es responsable de nada, o dejar todo lo que aman para salvarse y salvar a los suyos.

Que además de no garantizar el mínimo de derechos y no asumir ninguna responsabilidad pretendan defenestrar de los que huyen por hambre, es el colmo de la más miserable miseria política.

 

abogadosuceve@hotmail.com



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