Petrocorrupción

La captura de una mafia, de mediano y alto nivel, en la industria petrolera ratifica que los enemigos internos actúan con similar intensidad pero en espacios diferfentes como lo hace la derecha fascista lacaya, desde la llegada del Comandante Hugo Chávez a Miraflores. Hábiles en la adulación y la complicidad, cargaban máscaras para cada ocasión. Oportunistas a carta cabal, fueron enriqueciéndose en nombre de la revolución y desgarrándose las vestiduras ante a obreros, empleados, comunidades y hasta con los mismísimos presidentes Chávez y Maduro.

Este desmantelamiento progresivo del perverso entramado de corrupción de funcionarios públicos petroleros (nunca fueron servidores), cuyos privilegios y manejo de recursos eran considerables, develó que vivían y actuaban cuales narcotraficantes colombianos, capos italianos y buitres de Wall Street, pues, carecían del mínimo sentido ético y un absoluto irrespeto por la patria y el pueblo.

La corrupción no es una aberración moral de éste o aquel país, de tal modelo de sociedad o tipo de institución. Simplemente se inocula y expande con mayor facilidad, en sociedades donde el dinero y la acumulación de objetos valen más que la vida y la naturaleza. Desde la India con su fuerza espiritual y 1,324 millones de habitantes hasta cualquier consejo comunal de Venezuela, no están exentos de los negocios turbios detrás de un escritorio gubernamental, al pasar una Alcabala militar, entre otros espacios con cierta capacidad de control administrativo y de seguridad. Presidentes de la República, empresarios, militares, banqueros, ministros, gobernadores, alcaldes, dueños de Medios de Información, periodistas, sacerdotes, obispos, maestros, bodegueros, sindicalistas, políticos profesionales, deportistas, artistas, pescadores y pare de contar, ceden a la tentación de meterse al bolsillo una gruesa cantidad de dinero del Estado, es decir, del pueblo, articulando operaciones fraudulentas.

. El que exista en proporciones mayores o menores (recuérdese que la microcorrupción siempre ha ido de la mano de la macroscópica) depende de la conciencia que predomine en la sociedad y de los mecanismos de contención y castigo que permitan reducir con determinación, cualquier sesgo de desviación de recursos, nepotismo, privilegios y discrecionalidad del funcionario. El corrupto y el corruptor se unen al momento de ver la oportunidad para falsificar documentos, mirar para un lado mientras pasa el material de contrabando, extraer del último lugar una carpeta y colocarla a tiro para ser aprobada. Son inverosímiles cómo desarrollan técnicas miserables en el podrido negocio de la corrupción. Ciertamente se necesita un cuerpo policial especializado en la lucha anticorrupción, leyes implacables, jueces honestos, cultura ética y medios de comunicación desparasitados, capaces de golpear en el área que corresponde, este cáncer que demuele lo más sagrado de un país: la conciencia.

Se registra como el primer caso documentado de corrupción el cometido durante el "reinado de Ramsés IX, 1100 a.C., en Egipto. Un tal Peser, antiguo funcionario del faraón, denunció en un documento los negocios sucios de otro funcionario que se había asociado con una banda de profanadores de tumbas, que, como diríamos hoy... ¡hacían los egipcios! Los griegos tampoco tenían un comportamiento ejemplar. En el año 324 a.C. Demóstenes, acusado de haberse apoderado de las sumas depositadas en la Acrópolis por el tesorero de Alejandro, fue condenado y obligado a huir. Y Pericle, conocido como el Incorruptible, fue acusado de haber especulado sobre los trabajos de construcción del Partenón."

La industria petrolera venezolana ha sido saqueada desde 1.875, después del terremoto que aceleró la salida del oro negro en grandes cantidades, "por una de las grietas producidas por el movimiento telúrico en la hacienda La Alquitrana del Estado Táchira, perteneciente al Señor Manuel Antonio Pulido". Son 142 años de saqueo continuo a manos de transnacionales gringas, gobiernos serviles (militares y civiles), sindicalistas mafiosos, políticos infames. Desde adentro y desde afuera, el petróleo venezolano ha enriquecido materialmente a los magnates de USA, Inglaterra, Irán, Holanda y a sus secuaces tropicales. Pero peor que eso, semejante asalto en masa, continua y desproporcionado ha creado una contracultura en la sociedad que nos ha llevado a esta crisis estructural que enfrentamos.

Crear la Cárcel de los Corruptos, tal como se lo oí decir a la interpreta de música criolla, Lilia Vera, es hoy una necesidad por no decir URGENCIA, porque son tantos, de diferentes grados y oficios que, mezclarlos en celdas con otros delincuentes sería poco ejemplar. En cualquier país del mundo, los corruptos (particularmente aquellos con prontuario voluminoso) son condenados a cadena perpetua o pena de muerte. El derecho de una sociedad de formar hombres y mujeres con valores éticamente ejemplares, vale mucho más que la vida de estos maleantes, de ambos sexos, que degradan con sus actos la moral de una Nación.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 520 veces.



Elmer Niño


Visite el perfil de Elmer Niño para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Elmer Niño

Elmer Niño

Más artículos de este autor



US Y ab = '0' /contraloria/a256079.htmlCd0NV CAC = Y co = US