Cuento de Ada

 

 

Yo no sé leer pero me escriben.

Érase una vez una parejita dispareja, Ada y Peroco, Ada es la que mandaba y manda, además es bien bonita aunque un poco cegata, se dejó embaucar por Peroco; ellos tenían y tienen un amigazo que los adora muchísimo.

"Ocño, &ñzvx#ñpfgw, tú eres una vaina, tenías razón respecto a que ciertos caveros iban a tratar de sabotear eso de la ruta de la sardina, pues, dicho y hecho, en primero que muchos violaron la veda, y segundo que ahora los coñosdemadre hijo´ e puta mira lo que están haciendo, botando la sardina en el malecón de la Caracola acá en Porlamar porque ique tienen los botes full de sardinas y, la todavía fresca y en perfectas condiciones, la van a botar ahí para reabastecerse, esos hijoeldiablo deberían regalársela al pueblo en vez de botala pero lo de ellos es sin corazón"

Más o menos sic es lo que Ada cuenta del asunto; trato de simplificar y de resumir el cuento porque de otra manera fidedignamente más cruda los editores no publicarían, y con sobradas razones, pero la verdad es que la chorrera de groserías de una margariteña de cepa pura como lo es Ada, es maravillosa [y Ada también].

Pienso -luego, existo- que la grosería de la genuina margariteña encierra una belleza lingüística formidable, lamento no poder (francamente no deber) transdictar -transcribir-, por lo obvio, la magnífica preciosidad de la autóctona expresión margariteña que tanto me cautiva, así que le quito fuerza al mensaje pero no sin desfigurar su esencia, la pesca de la sardina.

Al respecto en "Veda de la sardina y boom del tajalí reflota a la tonquincha" y que está en red, yo expuse algunas consideraciones pertinentes para interesados en el tema, que seguramente no son muchos; claro, para algunos compañeros, el que los chinos se lleven el tajalí reside no solamente en su carne sino además que en el buche de ese bicho hay alguna sustancia que ellos los chinos utilizan para medicamentos, pero yo voy es a la defensa de la mar; veamos.

Pienso que quien todo se lo deba a la mar y pretenda ser buen pagador debería disponer que al estirar la pata lo echen ahí vía cenizas y, de ser posible, por un específico caño del Orinoco, para así pagar la deuda; retrato hablado de "a quién pueda interesar".

La mar, complejísimo sistema ecológico, cuánta interrelación de toda naturaleza es la mar ahí donde está la sardina; bueno, ahí a un cuarto de milla, y para el redondeo, tú puedes sacar a puro cordel un pescadito de fondo para complementar pero la reina es la sardina por diversas razones, cuántos eslabones se interrelacionan en la mar para que uno saque una comidita, multitud de factores, si botas la sardina a la mar en lo profundo ni siquiera los pelícanos aprovechan comer, cierto que la mar transforma la materia orgánica pero gravita un problema político cuando el cavero opta por descargar cajas y cajas de sardina enhielada, en vez de obsequiársela al pueblo.

Ojalá el ente competente le ponga el ojo a los caveros sinvergüenzas chupasangres quienes por tener los botes repletos de sardina fresquita y hasta el chinchorro a reventar ahí a pata´ e mingo y lleva que lleva pa´ tierra, y no reparan más que en el billete.

(Y no digo colorín colorao porque el cuento no se ha acabao)

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Guillermo Guzmán


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