Pecado y purgatorio

La tan alabada honradez en los discursos públicos necesaria para cubrir con el barniz  de la pulcritud la realidad y las circunstancias  en materia administrativa puede llevar a uno que otro iluso creyente a convertirse  en pecador imperdonable cuando siguiendo esta farsa  del fundamentalismo demagógico se haga de una armadura para lanza al ristre (tal cual Don Quijote)arremeter  contra la corrupción en la Administración Publica hiriendo lo mas coherente de las actividades financieras del Estado como es su esencia delictiva disfrazada de buenas acciones  desde la Delincuencia Burocrática Organizada. Locura inaceptable negar la facultad de los burochorocratas para a nombre del pueblo meter la mano en el Erario para nutrir  su propio ego ávido de la cultura monetaria  consumista. Requisito indispensable del empleado publico para su permanencia  en el sistema nacional de Nomina  tolerar y auspiciar  el “canto” de la Caja Registradora cuando se toca el “piano al revés”. Todo lo contrario involucra el paso de la tranquilidad hacia el purgatorio de la persecución y marginamiento como enemigo de número de la Clase Burocrática y sus derechos mal adquiridos. Patente de corzo del privilegiado camarada, compañerito o militante  de la misma ruta  donde la corrupción se hizo popular como para regarnos la conciencia  para ocultar  la verdad de nuestra historia. Aberrados aquellos que presentan cuentas claras o militan en las filas del hombre  honesto. Principio elemental de este hombre nuevo corrupto: “Hay que hacerlo pero hay que saber hacerlo” voz del experto en las mejores formas de “morder” los Fondos Públicos para el propio peculio pero dominando el arte de las tracalerias con sabiduría. En este sentido los finiquitos van y vienen. Donde hay faltantes con métodos y organización surgirán sobrantes  para darle dinamismo a la mano depredadora de las riquezas del pueblo.

El inadaptado vagara ya no entre archivos y escritorios si no por las calles del olvido sin recompensa alguna por peligroso agente de la enfermedad de la pulcritud en el desempeño de las funciones.El virus adquirido es mortal para el ciudadano inoculado de principios  nada compatibles  con un burocratismo nacido en las crecidas  del excremento del Diablo en las cuales  por costumbre el hombre pierde el conocimiento para embriagarse con el dólar ajeno de cada día. El corrupto por otra parte  servirá de ejemplo patrio invadido por los hábitos del bandido  pero entre bombos y platillos se desplazara  uniformado sobre los vestigios de los Libertadores  en un canto de  guerra contra las buenas costumbres. Manos redobladas para la succión desde el Pozo de la Dicha del Tesoro Nacional de los sagrados Fondos Públicos convertidos en obscenas  órdenes de pago para mantener el proceso donde se despedaza el Bolívar y se convierte en Dólares fuertes. Todo esto aplasta la vida del hombre limpio y lo desplaza hacia lo inútil en el fango de lo desconocido.

Por ahora los locos y/o pecadores no serán  lo suficiente para separar de las Arcas a los malhechores pero algún día vendrá “la revolución del manicomio” para descanso de los malos hábitos y la corrupción.

 

 profetanoskagamus@yahoo.com   guaripeterojo@outlook.com



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Antonio José Rivera Chávez


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