...las alzas de precio y las colas son rechazadas por chavistas y no chavistas

Señores del gobierno: Aprovechen el boom de la demanda actual porque el desabastecimiento...

“Para bachaco, chivo, y para este, empalizada”.

El gobierno podría y debe perfectamente aprovechar la sobredemanda actual que en buena parte la ha inducido él mismo, con sus pagos puntuales de millones de pensiones del SSO, de jubilaciones, de mayor empleo productivo de mano de obra y sus correspondientes insumos, de créditos a pequeños productores; con la  prestación de muchos servicios públicos gratis que le dejan renta libre al beneficiario de aquellas pensiones, jubilaciones y salarios varios.

Mayor demanda tiene que traducirse en mayor oferta porque, si no es así, sería el propio gobierno el que estaría contribuyendo al alza de los precios, y estas alzas de precios generan  motivo para contraer más la oferta que, si ya es inferior a la demanda, se empequeñece más en razón de acaparamientos y frenos en la producción a fin de lograr precios constantemente creciente, claro está,  mientras siga habiendo poder de compra.

Si el gobierno no cubre directamente esta demanda que él ha inducido, estaría actuando con el mismo criterio del capitalista: dejar que la demanda crezca para sacarle más ganancia.

A ningún capitalista, ni antes y ahora mucho menos, le conviene el equilibrio entre la demanda y la oferta, de tal manera que si su oferta desborda la demanda, opta por destruir el exceso para conservar los precios actuales  o por frenar la producción, y si la oferta resulta inferior, así la deja mientras suban los  precios que puedan ser satisfechos por el consumidor del caso.

En estos casos de sobredemanda inducida[1] por el gobierno, el acaparamiento y  el freno en  la producción privada podría ser una consecuencia de aquella y no necesariamente una causa determinante de índole política que busque fines extraeconómicoscomo hasta ahora se ha venido considerando-aunque podría serlo en algunos acasos.

Recordemos y tengamos claro que el desabastecimiento, las alzas de precio y las colas  son  rechazadas por chavistas y no chavistas porque la cesta básica o familiar, con niños y todo, hace abstracción de colores políticos y el consumidor o demandante hace caso omiso de quién le ofrezca el pan, al punto de recibirlo hasta de manos del mismo diablo.

Es lo que ocurre en las épocas de Semana Santa, de Navidad. En estas épocas la demanda de los productos del caso se dispara   y el vendedor hace su agosto; puede hacerlo porque para tales épocas los ingresos del consumidor crecen por causa de ahorros dirigidos y del reparto de aguinaldo y bonos de fin de año.

Así, pues, insistimos en que el gobierno podría dedicarse en paralelo, no sólo a acabar a con los acaparamientos, sino dedicarse a importar todos los faltantes. De esa manera, al aumentarse la oferta cotidiana,  el acaparamiento dejaría de ser rentable y las actuales colas podrían bajar y bajar. Y en caso de burócratas sumados al acaparamiento corrupto, a estos debe aplicarle penas inmediatas sin mayores consideraciones jurídicas que hoy por hoy sólo  se ajustan  a pendejerías perfectamente aprovechables por ese corrupto.

Una demanda creciente significa mayor poder de compra; este mayor poder debe ser canalizado hacia una mayor oferta que jamás el empresario privado la cubrirá porque, repetimos, de perogrullo  sencillamente a mayor demanda la primera reacción capitalista es subir los precios y él no se ve estimulado para satisfacerla, sino para sacarle todo el provecho del caso.


[1] Con el contrabando de extracción, la sobredemanda sugiere controles más severos. Hemos propuesto el levantamiento de un Muro fronterizo, pero, hasta ahora pareciera no ser considerado por el gobierno. Con este muro se acabarían los caminos verdes.



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Manuel C. Martínez


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