Respaldemos con oro y petróleo y no devaluemos más

Mejoremos el poder adquisitivo de nuestra moneda

En esta entrega, dejamos al margen la cuestión de la paridad cambiaria  Bs.F. /$ que ha resultado de una eficacia relativamente insuficiente. Esta falla regulatoria del circulante y su poder adquisitivo para ir al mercado nacional e internacional debemos atribuirla al propio mecanismo burgués que rige para la formación de los precios del mercado desde los propios centros productivos o fabriles.

El caso es que si nosotros optamos por la emisión de dinero de papel y dinero metálico, y este último lo hacemos fiduciario o de metal vil, pero un dinero con respaldo en oro y petróleo, podríamos fijar una mejor  paridad frente a cualquier moneda internacional tenida como fuerte sin el tradicional ajuste del valor del bolívar frente a las disponibilidades de la divisa norteamericana.

Hasta ahora, hemos usado como respaldo monetario los dólares tomados de la venta del petróleo, entre otros recursos de ingresos fiscales, ahora estamos sugiriendo que saltemos este paso y usemos directamente el petróleo que disponemos, además de nuestras disponibilidades en oro que en cierto modo tienen un valor per se sujeto al valor fiduciario del dólar que sirve de unidad internacional para fijarle precios a los commodities en general.

Cierto que ya no rige el patrón oro para respaldar el dólar, y como esta divisa ha estado regulando referencialmente al resto de las monedas tanto de otros países industrializados como de aquellos llamados “débiles”, y por eso ninguna economía respalda con oro su moneda nacional,  si bien eso rige, decimos, eso no quita para nada que nosotros podamos respaldar nuestra moneda nacional con mercancías de probado y alto valor internacional , una confianza absoluta porque tendríamos una moneda con valor per se, como lo tenían los billetes de cuando operaba el patrón oro dispuesto, supuestamente,  por la propia Organización de las Naciones Unidas (NN. UU.), desde los tiempos del acuerdo monetario de Breton Woods, aunque fue una decisión unilateral de parte de EE UU-

Si en lugar de seguir devaluando el bolívar, adoptamos este patrón aureopetrolero, podríamos acceder a los mercados internacionales sin cortapisa alguna, salvedad hecha de nuestras personales y nacionales precauciones a fin de mantener el equilibrio en nuestras balanzas  financieras. Y con sujeción rigurosa a la ecuación del cambio monetario[1].

Por otro lado, si bien los  precio del oro y del petróleo también  se hallan sujetos a vaivenes sobre sus precios, no hay duda alguna de que se trata de un respaldo más estable que el que viene arrojando el poder adquisitivo de las monedas fiduciarias nacionales  que debe emitirse en función del valor en dólares de unas importaciones cuyos precios son fijados arbitrariamente por los grandes países industriales, lo que nos deja un estrecho margen de autonomía  financiera y de maniobras cambiarias. Recordemos y apliquemos la Robinsonada: “Inventemos o erraremos”.



[1] Esta ley se expresa, groso modo, mediante este algoritmo: PIB = VM, para V = velocidad de la circulación monetaria, y para M, = volumen de monedas y otros medios de pago.



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Manuel C. Martínez M.


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