Vigencia de Bolívar

Corrupción, demonio al capital

Uno de los graves problemas del acontecer ideológico en Venezuela es que nuestros dirigentes políticos en su mayoría, no tienen una percepción clara sobre la gobernabilidad y la tradición del pensamiento marxista como tal. Han olvidado ideas sobre la necesidad de crear bienestar y legitimidad al ordenamiento político- social descrito por el Comandante, Hugo Chávez Frías. Hasta el momento desconocemos quien evalúa tal eficiencia y como las expectativas de distribución de alimentos debe ser consistente en las zonas populares, aquí no puede haber subjetivismo, porque las demandas deben hacerse a corto plazo y deben satisfacer al pueblo.

La corrupción, es un flagelo que viene quebrantando la aprehensión de la realidad y vemos como actúan los fenómenos del poder en la administración de los recursos y las actividades vinculadas al Derecho que permiten algunos desmanes y crean la indisciplina partidista dañando la esencia moral del pueblo.

Emerge así los textos, desde el interior mismo de la historia, el caso de Mardo, es el mismo que tiene su origen en la clandestinidad y el silencio cómplice, hay que ir más y convertirnos en verdaderos combatientes. La revolución es una lucha creadora y una dolorosa batalla de una clase social para formar un orden nuevo, pero, acá muchos se aprovechan del proceso de cambio para fortalecerse económicamente, muy alejados del verdadero socialismo.

Claro, hay un concepto estricto de ideología, donde nadie desea darse como un ciudadano dentro de un sistema, lo cierto, es que hay un juego de manipulación para dar lugar a la corrupción. La derecha venezolana esta actuando crudamente y desea sacudir algunos conceptos proyectados por el Proyecto Simón Bolívar y el Legado de Hugo Chávez Frías, todavía hay hombres como Posada Capriles que desean seguir interviniendo en América Latina a pesar de su vejez.

Debemos tener una racionalidad consciente del sistema de leyes que poseemos, para normatizar la vida social del país y así tener valores colectivos que vayan hacia fines comunes para cumplir con el compromiso de nuestro Libertador Simón Bolívar y, en el correr de los años disfrutar de prerrogativas, ventajas, beneficios y derechos.

Existen dirigentes que desean un desplazamiento de fuerzas para sembrar la anarquía, porque poseen el signo de la derrota en su alma y recurren a la corrupción para quebrantar al país y dañar nuestro gentilicio y nuestra identidad, rompiendo con el ejercicio político comprometido al llegar a ejercer un cargo público o estar ocupando un curul en la Asamblea Nacional.

Estas personas, agentes de la corrupción están en disensión y conviven con la utopía, por lo tanto, son figuras de bajo impacto. Primero Justicia es un micro partido que utiliza un lenguaje elusivo, dañino para nuestra sociedad y su proceso es el de desestabilizar el enfoque de país. El asunto, es de partidos políticos y articularlos, darles una fuerza de vivencias con nuestro pueblo.


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Emiro Vera Suárez


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