Rómulo Betancourt artífice de la unidad cívico-militar

Rómulo Betancourt, como Presidente de la Junta de Gobierno a partir del 19 de Octubre de 1945, a nuestro entender representó, entre otros, la individualidad emblemática en este proceso (trienio). Caracterizado por su capacidad y experiencia política, como hombre con liderazgo y dominio público, reflejado en la historiografía venezolana desde los sucesos estudiantiles de 1928. De activa oposición política a los regímenes de López Contreras y Medina Angarita, en fin, un agitador profesional de las masas populares y conductor del partido Acción Democrática.

Bajo esta apretada síntesis biográfica del personaje en cuestión, nos disponemos a dar una muestra de sus discursos políticos en el marco de sus funciones como hombre de Estado. En este sentido, en los primeros meses del trienio asumió, al lado del sector militar representado en la Junta de Gobierno, la realización de unas “Giras de Integración Nacional” por algunas regiones del país (los estados Carabobo, Zulia y Táchira); como una manera de contactar directamente al pueblo, el cual se reunió (versión de la prensa de la época) en grandes concentraciones donde la oratoria fue, entre otros, el vehículo comunicacional. Este contacto tuvo como objetivo dar un mensaje de legitimidad política del régimen que se inauguraba y justificar el por qué se dio un gobierno de facto. En esta línea de acción política se inscribe el siguiente mensaje efectuado en la ciudad de Puerto Cabello, el 29 de marzo de 1946.

…“Sabemos (y ustedes lo saben bien) que no es posible enderezar en cuatro meses lo que venía torcido a través de cien años de mentira republicana …De lo que sí estamos satisfechos es de haber contribuido, unidos militares y civiles en un bloque sólido que a través del tiempo se hará cada día más indestructible (…) Por eso se ha podido dar ese espectáculo en este país de sorpresas de que se haga una Revolución por los militares, no para establecer una dictadura castrense sino para constituir un gobierno civilista,”1

En esta dirección justificadora estuvo presente el cómo llegar a la mayoría de la población venezolana de entonces, a través de un mensaje explicativo, que diera razones de la presencia del estamento militar en esa Junta y el carácter “apolítico” de los mismos, así como también, las razones emitidas por Betancourt sobre la no presencia del Partido Comunista de Venezuela (PCV) en las altas esferas del gobierno. Veamos el siguiente testimonio:

…“Este criterio lo compartimos todos los hombres que formamos el equipo de gobierno, los dos militares apolíticos, los que con orgullo militamos en el Partido del pueblo y los civiles políticamente independiente, que constituye mayoría dentro del gobierno...

Y queda, por último como organización existente con anterioridad a Octubre el Partido Comunista (voces: ¡abajo! ¡Abajo!). No voy a calificarlo. Yo no estoy aquí en plan de líder político en actitud polémica: estoy en función de hombre de gobierno haciendo un análisis frío, objetivo y sereno. Este partido, por boca de sus más calificados representantes, al sostener la tesis del gobierno de ‘concentración nacional’, ha negado que aspira a formar parte de ese gobierno, ¿quiénes son los que van a formar parte de un gobierno de ‘concentración nacional’ … Nosotros, señores, los militares y los civiles que estamos dentro del gobierno – gobierno de homogeneidad revolucionaria cerrado con compuerta hostil a la infiltración taimada de los enemigos de la Revolución.”2

Betancourt, quién fue políticamente hábil y con un discurso vehemente, elevó a las masas populares el mensaje oficial de ofrecimiento de mejorarles la calidad de vida:

…“Nosotros, por lo contrario, haremos de la defensa de la riqueza – hombre del país el centro de nuestra preocupación … los hombres, las mujeres, los niños venezolanos comerán más, se vestirán más barato, pagarán menos alquileres, tendrán mejores servicios públicos, contarán con más escuelas y con más comedores escolares.”3

Dentro de este esquema justificador del régimen estuvo presente la invocación y utilidad política de la figura del Libertador, situación que Betancourt aprovechó:

…“Esto que planteó Bolívar (derecho a la tierra), esto que está haciendo el Gobierno Revolucionario, lo reconocen como necesario y como justo muchos sectores importantes de la economía venezolana. Han de saber ustedes que recientemente se reunió en Maracaibo una Convención de todas las Cámaras de Comercio y de las Cámaras de Producción del país, y que uno de los acuerdos allí tomados por unanimidad fué el de pedir que la próxima Constitución que se elabore haya un artículo que diga: ‘todo campesino venezolano tiene derecho a un pedazo de tierra suyo’.”4

En cuanto a la figura de Bolívar como símbolo y uso político, tuvo razón el extinto poeta y compañero político de Betancourt, Andrés Eloy Blanco, cuando señaló:

“A Bolívar se le ha hecho siempre a imagen y semejanza de la intención del que lo llama.”5

Retomando el tema, resulta interesante ver el legado discursivo de Betancourt en este corto período (1945-1947). A través de la fuerza de la palabra desató una amplia retórica política. Además, el uso práctico que hizo de esa alianza coyuntural de militares y civiles en el marco de una nueva estructura gubernamental novedoso en la Venezuela del siglo XX. Al respecto, observemos sus reflexiones:

“El esquema clásico del pronunciamiento latinoamericano nos venía del cuartelazo español: el hombre de presillas que asaltaba el poder, descuadraba la Constitución y establecía un gobierno dictatorial y castrense. Ese esquema, en Guatemala como en Venezuela, a sido rectificado por la juventud militar. Esos jóvenes militares fueron a la revolución; se jugaron gallardamente sus vidas, no para sustituir a un autócrata que hablaba a nombre del ejército, por una autocracia militar, sino para abrirle al pueblo el cause limpio que lo conduzca el sufragio libre.”6

Lo expresado por Betancourt, cuadra en lo que el profesor universitario y especialista sobre el tema de las relaciones civiles y militares en Venezuela, Dr. Domingo Irwin G., califica como:

…“intervencionismo militar en la política de una sociedad dada no es militarismo y lo que genéricamente muchos gustan en calificar de Militarismo Latinoamericano o Iberoamericano es eso intervencionismo militar más no, Strictus sensus, académicamente, militarismo.”7

Volviendo al discurso político de Betancourt en su condición de Presidente de la Junta de Gobierno, le permitió desarrollar y ser vocero de su proyecto político y personal, que era además, compartido por muchos de sus compañeros de partido de la época. Por lo otro, se suma un elemento favorable a su condición de líder, que lo hace resaltar entre los demás, como lo fue la inexperiencia política de los militares que lo que acompañaron en dicha junta. En este sentido, el sector civil capitalizó políticamente los esfuerzos dados por esta Junta en función de la movilización política de la sociedad venezolana propia del nuevo esquema de un proyecto nacional en el marco de un capitalismo moderno (democrático-burgués).

El discurso civil en este período histórico es extenso y, particularmente, el de Betancourt también lo es. Este personaje utilizó el discurso político como instrumento comunicacional de justificación y convencimiento hacia las masas populares para que calara en la mentalidad de los venezolanos la existencia de un nuevo régimen democrático-burgués e inauguraba lo que se le ha calificado como una Democracia de corte populista.

Con este breve material esperamos modestamente contribuir en señalar, que la llamada unidad cívico-militar no es nueva en nuestra historia republicana, donde la participación política del sector militar en la vida nacional es de vieja data. La diferencia del trienio adeco con la actualidad, es que aquellos jóvenes oficiales profesionales militares unidos con la cúpula acción democratista fue producto del golpe de Estado al Presidente Constitucional Isaías Medina Angarita; mientras que la unidad-cívico militar actual, es producto del ascenso al poder político del recordado Comandante eterno Hugo R Chávez Frías, y que se origino a través de la vía democrática, electoral y constitucional. Allí esta la gran diferencia; entre otras, para recordarle a la llamada Mesa de la Unidad Democrática; particularmente a la militancia de Acción Democrática; de que Betancourt fue el artífice de la unidad cívico-militar en la Venezuela a mediados del siglo XX.

mateodeoroguaipur@yahoo.com

 

1 “Versión taquigráfica del discurso pronunciado por el Sr. Rómulo Betancourt, Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno (…) congregado en Puerto Cabello para recibir al gobierno revolucionario… 29 de marzo de 1946,”. En: Biblioteca Pedro M. Arcaya, sección folletería, N°. 5.517.)

2 “Rómulo Betancourt en Cabimas, 10 de marzo de 1946.”. En: Biblioteca Pedro M. Arcaya, Sección folletería, N°. de Registro 5.516.

3 Citado por Luis Ricardo Dávila, Op-Cit, p. 92.

4 Rómulo Betancourt, “Giras de Integración Nacional”, pp. 22-24, En: Sección folletería, Registro N°. 5.517, Biblioteca Pedro M. Arcaya.

5 Citado por Sanín, López Contreras: De la tiranía a la libertad, p. 313.

6 Citado por Luis Castro Leiva, El dilema octubrista: 1945-1987, p. 24.

7 Domingo Irving G., “Usos y abusos del militarismo y el pretorianismo en la historia y la política. …”, p. 249, En: Hernán Castillo y otros (compiladores), Militares y civiles

 



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