Lucha, no dejes de luchar

Entrevista: Frente de Mujeres de LUCHAS ante los problemas de la vida cotidiana

03 de septiembre de 2020.- Las mujeres de Luchas, ante la tremenda crisis que atraviesa el pueblo Venezolano, la cual se ha agravado por la pandemia Covid-19, y preocupadas por la situación que sabemos, está viviendo la inmensa mayoría del pueblo, particularmente las mujeres, hemos decidido poner nuestro granito de arena, para ayudarlas a salir del silencio y la soledad en la que se encuentran, entrevistando a varias de ellas de diferentes estratos sociales, convirtiéndonos en sus voceras para dar a conocer ante la opinión pública lo que están enfrentando y padeciendo y cuáles son las consecuencias que les está trayendo en su vida familiar y personal, porque, lo grave y triste de esto es que ningún organismo o institución del Estado ha mostrado el más mínimo interés en ver esta situación, a pesar de que durante el gobierno del Comandante Hugo Chávez, se crearon importantes leyes e instituciones para la defensa y protección de la mujer, de los niños, niñas y adolescentes.

Éstas conquistas tan importantes, que representan un avance en los derechos fundamentales femeninos hoy han quedado olvidados. No hay en la actualidad ninguna institución que vele por el cumplimiento de estos derechos. Las mujeres que están frente a esas instituciones, que forman parte de la burocracia estatal, se hacen de la vista gorda e ignoran este hecho, y no hacen absolutamente nada para ayudar a las mujeres que hoy están en situación de desamparo, y en muchos casos, andan en la calle con sus hijos en estado de mendicidad.

La semana pasada, publicamos la entrevista que realizamos a varias mujeres profesionales, que antes pertenecieron a la clase media y ahora, están en situación crítica. En esta oportunidad nos internamos en la vida cotidiana de las mujeres de los sectores populares más humildes, más pobres, en definitiva, las más excluidas y olvidadas socialmente.

COVID-19, CONFINAMIENTO Y CRISIS ECONÓMICA: UN MARTIRIO PARA LAS MUJERES POBRES

Si bien es cierto que nuestra economía ha sufrido por el cruel e inhumano bloqueo económico por parte del imperialismo norteamericano, sus aliados europeos y los gobiernos lacayos de América Latina, apoyados y ayudados desde adentro por la apátrida y fascista oposición.

Nosotras creemos que se debe también en un altísimo grado al divorcio, al alejamiento y la pérdida de la sensibilidad de quienes hoy gobiernan y dirigen el proceso revolucionario, con el sentir y el sufrimiento del pueblo. Esa burocracia privilegiada, que come muy bien todos los días, que cuando su familia se enferma, va a las mejores clínicas, que sus hijos ya no estudian ni están en el país, que tienen garantizada su gasolina, su gas, en fin, que no sufre ni padece lo que está viviendo la gente común. Esos Ministros, jefes de instituciones, funcionarios que le piden al pueblo más y más sacrificios y resistencia y que creen que con 2,5 dólares de salario mínimo más el bono de alimentación y uno que otro bono de ayuda social, una caja de Clap cada dos o tres meses, se puede vivir, en un país, cuyo costo de la canasta básica está por el orden de los 230 $ al mes, sin meter el costo de materiales de limpieza e higiene y de medicinas.

Esa burocracia que con su ineficiencia, incapacidad y corrupción, ha dejado en el más absoluto abandono al pueblo, que antes tuvo una buena o mediana calidad de vida, hoy ya no tienen nada, y sus vidas se han convertido en un infierno.

En toda esta situación, quienes llevan la peor parte, son las mujeres, que tienen la mayor responsabilidad en el hogar, en la familia, dada nuestra cultura patriarcal, en la cual al hombre se le asigna solo la tarea del trabajo para traer el salario y la mujer, tiene el trabajo inmenso, pero sin reconocimiento y sin paga, de hacer las tareas del hogar, atender a los hijos a la familia, a los enfermos; y además muchas también combinamos estas tareas con nuestro trabajo como profesionales, obreras, trabajadoras domésticas, maestras, enfermeras, etc. Y, las que ejecutan el doble rol de padres y madres, tienen que cargar junto a sus hijos e hijas con todas las tareas adicionales creadas por la terrible crisis.

Sin más, pasamos a nuestras nuevas entrevistadas.

Preguntas

1. Qué ha sido lo más difícil para ustedes cómo mujeres en estos tiempos del confinamiento por la cuarentena del COVID-19?

2. Que dificultades han tenido que enfrentar en medio de esta situación?

3. Cómo están haciendo para mantener las necesidades básicas de su familia en medio de esta crisis económica con los sueldos que están devengando?

4. Qué consecuencias psicológicas y emocionales han sufrido a raíz de toda la situación que les ha tocado vivir?


Entrevista 1

Ana María
Respuesta 1

"Salir a realizar las compras, sobre todo de comida y con la escasez de efectivo, porque aquí la comida es un poquito más barata con dinero efectivo, lo otro que es horrible es trasladarse de un sitio para otro en busca de lo más barato porque el transporte público está escaso, caro y hay que pagarlo con efectivo. A parte del maltrato de los camioneteros. Y si uno tiene carro, el problema de la escasez de gasolina nos obliga a que mi esposo tenga que pasar dos y hasta 3 días haciendo la cola en la bomba bajo lluvia y sol, además de.

Correr el riesgo de contagiarse de covid; y cuando llega la gasolina a veces no alcanza para surtir a todos, teniendo que permanecer en la cola hasta que llegue otra gandola. Esto hace que nuestra vida sea muy dura, con mucha tensión y estrés. Tener que andar a pie, caminando largas distancias buscando la comida. Y Además, tenemos serios problemas con el gas, a veces pasamos dos y hasta tres meses sin gas, cocinando con una cocinita eléctrica y cuando se va la luz, que nos ocurre muy seguido, porque aquí hay racionamientos y además apagones por fallas, pegamos el grito en el cielo.

Con el problema de la gasolina hemos tenido que dejar el carro parado varios días, hasta que toque el número de cédula o hasta que tengamos dólares para pagarla, porque por unos días la pagábamos más barata con el carnet de la Patria, pero ahora solo se consigue en las bombas que venden a precios internacionales. Otras veces también lo hemos tenido que dejar parado durante meses por falta de cauchos o algún repuesto por que no se consiguen o porque están muy caros. Total que aquí la vida es un sacrificio y un tormento".

Respuesta 2:

"La mayor dificultad que he tenido en medio de esta pandemia ha sido tener que permanecer en casa con mis hijas, estudiar y darles clases para que no se atrasen en los estudios o explicarles los trabajos y las clases que le mandan por Internet y además hacer las labores de la casa. Y cuando alguno de la familia se ha enfermando, es otro estrés porque hay que salir corriendo para ver a dónde lo llevamos y dónde conseguimos los medicamentos, y si no tenemos dinero, pedirle a la familia o a los amigos para ver si los tienen. Y además de ello, el temor de ir a un centro hospitalario, que están completamente abarrotados de gente enferma, tirada en el piso, esperando ser atendidos, no hay medicinas, ni siquiera los insumos mínimos y uno tiene que comprar todo, además del riesgo de contaminarse de alguna bacteria o del COVID-19. Nosotros tuvimos hasta hace unos 5 o 6 años, seguro de HCM, pero nos lo quitaron. En Venezuela hoy, todo es un sacrificio, un martirio. Más todo lo que tengo que hacer para buscar comida, para cocinarla, al final del día termino con un tremendo agotamiento físico y mental y ya pensando en cómo será el día siguiente."

Respuesta 3

" Ja ja ja, mi salario? Es un chiste. Yo trabajo en una empresa del Estado, gano una miseria mensual, me alcanza para comprar una harina, un arroz, un cartón de huevos, mi esposo es ingeniero y también trabaja para la misma empresa, entre los dos ganamos como tres millones y medio. Sobrevivimos, porque mi esposo hace trabajos particulares y nos ayudamos con lo que sembramos en una parcelita que tenemos. Y nuestra hija mayor, que aún es menor de edad, ha tenido que aprender a trabajar y entre todos nos ayudamos para medio comer, porque tampoco es que nos alimentamos bien, uno come lo que consigue más barato". Lo que más comemos es huevos, queso, arepa, verduras a veces pollo, casi no comemos carne.

Mira amiga, nosotros todos, éramos chavistas y hemos resistido hasta donde hemos podido esta situación, pero ya estamos cansados, ya no aguantamos más. No queremos saber nada de política, ni del gobierno ni de nadie porque mientras el pueblo muere de hambre, por falta de medicinas, ahora por la pandemia, uno ve a los funcionarios de gobierno todos gordos y rozagantes, ellos no sufren lo que sufre uno, ellos tienen todo, cómo puede uno apoyarlos si nos abandonaron y nos quitaron todos nuestros derechos como trabajadoras.

Respuesta 4


"La verdad es que con este encierro todos nos estamos volviendo locos, es fuerte porque todos andamos de mal humor, molestos, estresados y más cuando la cosa se pone difícil cuando no hay gasolina, cuando no tenemos dinero y se nos acaba la comida. Mi esposo se irrita porque no le sale trabajito y nos soportamos todo el día en la casa. Lo otro que me preocupa mucho es la educación de mis hijas; este año, con la pandemia, lo que hicieron fue trabajos para pasar de grado, pero yo creo que así no salen bien preparadas, pero más me preocupa este próximo año escolar, que me imagino será completo así, por internet. Te puedes imaginar tanto trabajo, tanta preocupación, tanto estrés como me afecta, porque yo también estoy enferma, tengo problemas en mis manos y mis brazos. A veces me siento enferma, cansada me duele la cabeza, sin fuerzas para seguir. Siento todo el peso de la casa sobre mí, pero… hay que seguir, no queda de otra".

Entrevista 2

María:
Respuesta 1

"Ay hija, lo más difícil, todo, todo ahorita es difícil. Estamos sin gas desde hace ocho meses, sin agua desde hace más de seis meses, la comida difícil para conseguir y carísima. Cocinamos en fogón, voy con mis hijas buscar leña. Yo soy una mujer sola con dos hijas y también estoy criando dos nietas, somos cinco en mi casa, yo vivo en una invasión, la luz se nos va ocho y, diez y doce horas. Trabajo en casa de familia y vivo lejos de donde trabajo. Soy miliciana, me metí porque quiero defender a mi Patria, porque no quiero que nos invadan los gringos, pero a nosotros no nos ayudan ahí, hace tiempo que ni nos pagan ni nos llega la caja de comida que nos daban, nos dicen que tenemos que comprar las botas para hacer los ejercicios militares, pero con qué?, Si más bien me las veo duras para darle algo de comida a mi familia porque lo que gano no me alcanza y eso que me pagan un poquito más del salario mínimo; la caja del Clap, a veces dura dos y hasta tres meses para llegar, nos medio bandeamos con los bonitos cuando nos llegan porque a veces tampoco nos salen, y cuando la cosa se pone muy fuerte, vamos a los mercados y recogemos las verduras que botan y yo las sancocho y de ahí comemos. Casi siempre hacemos dos comidas o una.

Es difícil ir al trabajo, porque el pasaje cuesta 20.000 Bs. Y el banco lo que nos da es 200.000, no lo voy a gastar en pasajes, por eso tengo que caminar largas distancias para ir a mi trabajo. Algunas veces me agarra la noche viniendo del trabajo y he tenido que caminar muchas cuadras para llegar a mi casa por esas calles que son una boca de lobo, porque casi no hay luz, vengo con miedo a los malandros o a cualquier loco que se le ocurra hacerme algo. No hija usted no tiene idea de lo que aquí estamos pasando".

Respuesta 2

"Con la pandemia vivimos asustados, porque uno tiene que salir a trabajar y montarse en los autobuses, si uno no trabaja se muere de hambre, la gente aquí, se cuida pero uno nunca sabe. Nosotros mismos nos hacemos los tapa boca, trato de que mis hijas no salgan para que no se contagien, pero igual tienen que hacer cola para buscar el agua; a veces me cuesta saber de mi Familia, de mi mamá, le paso un mensajito que le llega a los dos días.

Yo vivo en una invasión, y las condiciones de nuestra casita no son buenas, sin embargo tratamos de mantenerla limpia, de lavarnos las manos a pesar de que no nos llega agua por tubería, mis hijas tienen que buscar agua por allá lejos a unas quince cuadras, que hay una tubería, y ahí vamos todos los que vivimos aquí y hacemos la cola y traemos agua para la casa. La otra cosa que me está pasando es que yo tuve un accidente cuando iba en un camión y fui al hospital y me hicieron que yo comprara el yeso, las medicinas, ya tengo varios meses con ese yeso y fui al hospital, pero me dijeron que no me pueden atender porque solo atienden gente con Covid-19, entonces los pacientes que van con otras enfermedades no los atienden. De verdad, nuestra vida ahora es un tormento".

Respuesta 3

"Como ya les dije, lo que yo gano no nos alcanza para vivir nosotros no logramos cubrir ni las mínimas condiciones, ni las necesidades más básicas, medio comemos, a veces nos acostamos sin comer. Para la higiene compro detergentes de esos que hacen caseros, y eso lo hago cada tres meses y lo rindo para poder hacer la limpieza, lavar la ropa, fregar y bañarnos. Casi que doy gracias a Dios porque las niñas no van a la escuela porque estaríamos peor, o igual no podrían ir a la escuela. Este año, por la pandemia, casi no fueron a clases y como no tenemos computadora, las niñas no pudieron hacer las tareas. Con Chávez esto no era así, yo antes trabajaba y me alcanzaba mi pago para la comida y para todas mis necesidades, ahora mis hijas recogen de la basura de los mercados para completar o para aliñar la comida. Mire hija, usted sabe qué? Yo tengo como siete años que no compro una ropita y por eso ando andrajosa, pero nosotros antes no estábamos así".

Respuesta 4

 "Estoy muy triste y decepcionada, varias veces nos han dicho que esto va a pasar, pero vamos de mal en peor. Nosotros ahora vivimos como animales, vamos para atrás, ahora cocinamos con leña, buscamos agua lejos, duramos días sin luz y nos alumbramos con mechurrios. Triste también porque uno está encerrado con sus hijos y con tanta necesidad, y no podemos distraernos con nada, el televisor se nos dañó y no puedo repararlo. Aquí la vida es un sacrificio. Yo termino el día cansada, con dolor en todo el cuerpo, mis manos no las aguanto de tanto calor que recibo por el humo del fogón, me arden los ojos, me da tos y me da miedo que pueda ser que me haya contagiado. Imagínese cómo se puede sentir uno con tanto trabajo que estamos pasando. Lloro mucho cuando mis muchachas han pasado el día sin comer, de ver qué no sabemos que vamos a comer mañana. Uno vive desesperado, angustiado".

Entrevista 3

Paulina
Respuesta 1

" Me satisface que por fin alguien se preocupe por nosotras las mujeres, y por lo que estamos sufriendo, no desde la pandemia, nosotras tenemos más de cinco años resistiendo, yo diría que somos heroínas, malabaristas, economistas, enfermeras, madres, padres, todo, en una sola. Yo soy divorciada, con una hija. Hace unos siete años llevaba una vida pudiera decirse que cómoda, tenia un buen trabajo, que me permitía alimentar a mi familia, apoyar a mis padres, cubrir mis necesidades básicas. Hoy me considero una mujer pobre, como ha ocurrido con toda mi familia, nos hemos pauperizado, estamos flacos, desgastados, deteriorados, envejecidos. Yo trabajaba para una empresa del Estado, de pronto el salario se derrumbó, nos quitaron el Contrato Colectivo, los servicios médicos y todos nuestros derechos laborales. Después de 27 años de servicio me jubilaron, no me han pagado mis prestaciones sociales por esos años de servicio, ahora me están pagando una pensión de 225.000 Bs. mensuales, puede alguien pensar que con el altísimo costo de la vida que hay en Venezuela, eso puede alcanzar? Pues no alcanza ni para una harina pan. Y yo me pregunto: después de darle 27 años de mi vida a una empresa, del Estado, es así como retribuyen mi trabajo y mi esfuerzo?. Y para colmo de males, se ha destruido nuestra calidad de vida, los servicios públicos no sirven, edificio donde vivo tiene tres meses sin gas, cocino en una cocinita eléctrica, que dura todo el día para cocinar; el agua viene una o dos veces por semana y cuando sale por las tuberías es puro barro, sucia y hedionda; la luz se nos va casi todos los días y a veces varias veces al día, eso hizo que se me dañara el televisor y la lavadora, y nadie me paga eso, la reparación me la cobran en dólares y de dónde saco yo dólares?.

Conseguir la comida es otro sacrificio, está demasiado cara, una harina cuesta 300.000 o 320.000, un arroz 260.000, una pasta 460.000, el pollo 700.000, el queso más o menos igual y ni hablar de la carne. Hacemos de tripas corazón para medio comer, tenemos que caminar mucho buscando lo más barato. La caja Clap nos llega cada tres o cuatro meses, y la mayoría de las veces incompleta porque le sacan productos y los productos que trae son los que desechan, la harina no se puede amasar, el arroz es 100% grano partido, los granos, antes por lo menos venían lentejas, ahora solo frijoles chinos llenos de tierra y palos. Es así como nos están tratando, así como nos retribuyen la resistencia y todo lo que hemos soportado en todos estos años, con el cuento del bloqueo económico, que nosotros sabemos que existe, y por eso defendemos nuestra revolución.

Pero lo terrible de todo esto que estamos viviendo es que no hay un Estado que vele por el pueblo, por las mujeres, que le ponga un control a los empresarios y comerciantes especuladores, no hay un Estado o institución que baje a las bases para ver cómo estamos viviendo, para que vengan a ver qué hace la mujer venezolana para comer, para conseguir el gas, comprar agua potable, para resolver cuando se enferma o cuándo se le enferma un familiar, cómo hacemos para nuestra higiene personal, porque en muchas partes, cómo donde yo vivo lo que viene por las tuberías es barro negro, y eso nos ha traído enfermedades en la piel, a mí me salen llagas.

Nosotras hemos soportado todo esto porque defendemos nuestra revolución Bolivariana y el legado de nuestro Presidente Hugo Chávez Frías, pero por más que nosotros queramos hacer, si los que dirigen el proceso no hacen nada, va a llegar un momento que todos nos vamos a arrechar. Muchas personas han muerto por esta situación, por desnutrición, por no ser atendidos en los hospitales, por no poder comprar las medicinas. Eso es lo que nosotras las mujeres queremos que se sepa. Queremos que alguien de los que están en el gobierno nos dé la cara. Ésta situación es cada vez más insoportable".

Respuesta 2

"Lo más duro que me ha pasado en esta pandemia, fue recientemente que se me enfermó mi madre. Ella es una viejita de 92 años, que sufre de diabetes y Alzheimer. Cómo a la una de la madrugada le dio una baja de azúcar, le llegó a 58, precisamente por la mala alimentación que tiene. Salimos corriendo mis hermanos y yo a llevarla al hospital más cercano (Hospital Carabobo). Al llegar ahí nos dijeron que había que colocarle dextrosa y que se la teníamos que comprar nosotros. Salimos corriendo para ver dónde podíamos conseguirla a esa hora, con el agravante de que teníamos poca gasolina. Después de hacer un recorrido por varios centros hospitalarios y farmacias, logramos conseguirla y salvar la vida de nuestra madre que estaba inconsciente. Pudimos ver que los médicos trabajan con las uñas, muchos quieren ayudar, pero realmente es una tarea difícil porque además, ahí, solo tenían prioridad los pacientes con Covid-19. Las condiciones de este hospital son realmente críticas. Nosotros teníamos no solamente el temor por la vida de nuestra madre si no que también teníamos el temor de quedarnos sin gasolina en ese lugar que no tiene absolutamente nada de alumbrado a su alrededor del hospital ni en toda la vía".

Respuesta 3

"Como ya te dije, el monto mensual de mi pensión es de 225.000 Bs., que me da la empresa en la que trabajé; recibo dos bonos mensuales del gobierno, que son montos muy bajos; cada tres o cuatro meses nos llega la caja del Clap, y eso que el presidente dice que eso es quincenal l mensual. Pero nada de esto alcanza para comprar lo más básico de la cesta alimentaria porque la inflación se traga todo el dinero. Sobrevivimos mi hija y yo, porque ella, con a penas 17 años ya trabaja, gracias a Dios ella es muy inteligente. Con su sueldito ayuda con la comida y además tuve que alquilar una habitación de mi apartamento. Pero igual, es muy cuesta arriba comprar los artículos de higiene personal, porque bueno, uno prefiere comer. Con la pandemia hemos tenido que recortar aún más la comida, porque hay que mantener la higiene en la casa, comprar alcohol que está bien caro, comprar limón, hemos hecho nuestros tapa boca, además de la preocupación porque en medio del Covid-19, mi hija tiene que salir a trabajar porque si no nos morimos de hambre, y yo también busco la manera de hacer algo para ganarme la vida. Total amiga, que nuestra vida es una total y permanente lucha.

Mira amiga, yo sufro viendo tanta miseria, aquí ha aumentado la mendicidad, tanto de hombres como de mujeres. Da lástima ver hombres jóvenes, mujeres, madres de familia que andan hasta con sus hijos pidiendo en las calles. Hay mucha gente que perdió su trabajo, porque los empresarios y los comerciantes, se aprovecharon de la pandemia para botar gente. Lo otro que nos preocupa es la educación de nuestros hijos, no tenemos seguridad de que podrán continuar sus estudios. Mi hija terminó el bachillerato, pero no sabemos si podrá continuar sus estudios".

Respuesta 4

"Consecuencias psicológicas y emocionales?. Esto es para locos compañera!!. Entre la crisis económica, la falta de comida, los servicios públicos que no sirven, la pandemia, el confinamiento, la amenaza de invasión del imperio, todos estamos en ascuas. Aunque el día a día, buscar comida, cargar agua, pasar todo el día velando que la cocinita eléctrica ablande las caraotas, y si se va la luz, bueno olvidarse, de comer, el temor del contagio y el encierro, nos tiene a todos locos, menos mal amiga, que yo todo lo tomo alegremente, pero te digo, a veces no duermo, tengo llagas en el cuerpo, me salieron unas pelotas en las axilas, me duele la cabeza, se me bajan las defensas por tanto preocupación y angustias y uno no ve solución a esto. De verdad, que agradezco que alguien se haya preocupado por venir aunque sea a preguntarnos como estamos es para mí algo muy bueno. Me han dado la oportunidad de decir un poco de cosas que tenía atragantadas. Gracias por permitirme hablar".

Cómo podemos ver, las mujeres que hemos entrevistado, todas, estaban ansiosas de hablar, de denunciar su situación, todas quieren recibir ayuda y apoyo. Ellas no solamente tienen en común, la problemática que están atravesando, si no que todas son chavistas, defensoras del proceso revolucionario y Bolivariano y del legado de Chávez, por eso de manera categórica, y con todo el derecho, exigen a viva voz, que el gobierno de Nicolás Maduro, cómo heredero de ese legado, se llene de un poco de humildad, y voltee la mirada hacia ellas, que acompañaron a Chávez en todas sus luchas, que también han acompañado y defendido a este gobierno ante las agresiones imperiales, pero a la vez, están conscientes que muchas de las cosas que están viviendo, son responsabilidad del propio gobierno. Ellas dicen que han perdido muchas de sus condiciones de vida por culpa del gobierno y sus malas políticas.

El gobierno del Presidente Hugo Chávez, creo leyes en defensa y protección de la mujer. Él se declaró feminista, y lo fue en los hechos. Durante su gobierno las mujeres fuimos visibilizadas como nunca antes y nos atrevemos a decir, que como en ningún otro país. Gracias a Chávez y a la revolución bolivariana tenemos leyes, que aunque hoy no se cumplen ni se aplican, existen cómo conquista histórica de la Revolución, la Ley contra la violencia de género, Ley de protección a los niños, niñas y adolescentes; instituciones cómo UNA MUJER, el Banco de la Mujer, le Ley del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LTTT) entre otras, que en su momento, jugaron un papel importante en la defensa y protección de la mujer, de las madres y de la mujer embarazada. Todas son el resultado de nuestra participación activa y protagónica en el proceso de la Revolución Bolivariana, que dio un empuje a la mujer como protagonista, y por eso la sentimos como nuestra. Las mujeres salimos de nuestros hogares a luchar con Chávez, a marchar, a movilizarnos por miles para defender la Revolución Bolivariana y sus conquistas de los ataques de la derecha nacional fascista y de las agresiones del imperialismo.

De esa lucha y participación muchas mujeres llegaron a ocupar cargos de gobierno, vicepresidentas, ministras, gobernadoras, alcaldesas. Miles de mujeres formamos parte de organizaciones políticas, Círculos Bolivarianos, UBCHs, Patrullas Electorales, Consejos Comunales, Comunas, Movimientos Sociales. Hoy estamos volviendo a ser invisibilizadas, marginadas, discriminadas y hemos empezado a perder conquistas y derechos logrados en este proceso.
Es preocupante, que el país esté volviendo a ese 60,% de pobreza que consiguió el Comandante Chávez, cómo herencia de los gobiernos burgueses de AD y COPEI, que estemos retornando al desempleo, a la enorme pérdida del poder adquisitivo y a los salarios miserables, a la crisis de la educación y al aumento del analfabetismo y la deserción escolar, a la crisis de salud pública, y peor aún, que estemos retrocediendo a etapas superadas cómo sociedad, hace 50 o 60 años atrás, cómo lo son: volver al fogón y a cocinar con leña, no tener agua por tuberías, alumbrarnos con mechurrios o con velas, y por los vientos que soplan, volver a los caballos y los burros para trasladarnos de un lugar a otro. Todo este escenario tan crítico, hace mucho más dura y pesada la carga de las mujeres que somos las que fundamentalmente, llevamos la responsabilidad del hogar.

Es por ello que décimos que hoy la desigualdad es aún mayor.

Además, dicho por las mujeres entrevistadas, todo ese horrible cúmulo de situaciones, angustias y preocupaciones, tienen serias repercusiones en su salud mental y psicológica y está provocando sin lugar a dudas efectos terribles en la parte emocional, hemos visto incluso, mujeres que hasta han perdido de la razón.

Es por eso que ellas piden, exigen, y nosotras, las mujeres de LUCHAS, nos sumamos a esta exigencia al gobierno y a las instituciones existentes y al Estado, que se tomen medidas urgentes para la protección de las mujeres que se encuentren en situación crítica, excluidas y olvidadas. Le exigimos UNAMUJER, al Banco de la Mujer y a todas las instituciones existentes en el país para la defensa de la mujer, que asuman su responsabilidad ante la grave y terrible situación que están atravesando Miles y Miles de mujeres y niñas en Venezuela.

Venezuela, 03 de septiembre 2020



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