27de febrero, la rebelión de los pobres

El aplique del paquete económico de Carlos Andrés Pérez, que devino en el aumento de la gasolina, el pasaje y el alza de los precios de los rubros y electrodomésticos, erosionó al pueblo hasta que éste salió arrecho para la calle, a pedir el cese de un Estado corrupto

Ese día hacía mucho calor. Habían pasado las 12 del mediodía. Estábamos en la Universidad Central de Venezuela, después de una larga discusión en el Centro de Estudios Afroamericanos “Miguel Acosta Saignes”, de la Facultad de Humanidades y Educación. El vibrafonista y líder del Grupo Afrovenezuela Jazz Cimarrón, Alberto Vergara, nos había invitado para que esa tarde asistiéramos a un taller que el vibrafonista Dave Samuel, líder del Grupo Caribbean Jazz Project y Spyrogira, daría en la sala de la orquesta Sinfónica Juvenil. Samuel quedó atrapado sin salida en los sótanos del Teresa Carreño, no pudo sonar el vibráfono y nosotros sin poder llegar a verlo… La rebelión de los pobres había comenzado indeteniblemente con la bajada masiva de los cerros del barrio San Agustín.

¿Por qué los pobres se rebelaron?

El segundo mandato del gobierno de Carlos Andrés Pérez arrancó con un gran festín en el Teresa Carreño, donde se contó con la presencia de la mayorías de los presidente de América Latina y el Caribe, incluyendo a Fidel Castro. Fue una coronación del Rey del Neoliberalismo. Se trataba de una prueba de fuego para la puesta en práctica de los catorce mandamientos del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial o lo que se conocido como el “Consenso de Washington”, ideado por el economista Jhon Willianson bajo el título en inglés What Washington Means By Policy Reform, lo cual asumió la banca internacional. Se trataba de una estrategia económica en los siguientes términos: Disciplina fiscal, liberación del comercio internacional, liberación de las tasas de interés, privatización, desregulación, reforma impositiva y reordenamiento de las prioridades del gasto público. Ya estas medidas se habían aplicado con éxito terrorífico en la dictadura de Pinochet, en Chile, a costa de un aumento de la pobreza y aumento de los ricos, bajo un régimen totalmente represivo. Eso se intentó aplicar en Venezuela, pero el pueblo al sentir esas medidas, a partir del 26 de febrero, saldría a la calle a no “calarse” ese paquete económico, como se les llamó a esas medidas que el Presidente Pérez había anunciado por televisión y que el Ministro Rodríguez se atoró en desarrollar. ¿Qué calentó la calle ese lunes al mediodía?

El aplique del paquete económico comenzó con eliminar los subsidios de dos rubros incendiarios: gasolina y pasaje. Al aumentar la gasolina a un 30%, los transportista decidieron subir el pasaje a casi el 70%, afectando sensiblemente a la población estudiantil. También, ante la posibilidad de la eliminación de subsidios en algunos rubros de alimentación, así como en aparatos de línea blanca, comenzaron a acaparar y esconder productos… La inflación se disparó vertiginosamente, pero también las diferencias sociales. Se notaba como la élite de la “petrocracia” exhibía lujos, viajes en primera clase, tarjetas de créditos doradas, entre otras ostentaciones, y eso fue elevando los niveles de arrechera de nuestro pueblo… Así el pueblo, sin nada organizado, impulsado por lo que llamamos el espíritu de la rebelión que se apoderó de todos nosotros y nos empujó a las calles. Esa fue la respuesta ante la indignación, el saqueo a los negocios, centros comerciales como símbolos del acaparamiento, el incendio a muchos autobuses y camionetas por abusadores y pocos solidarios con los estudiantes. Por Guarenas comenzó, como dice el cantautor afrodescendiente Felipe Laya, “la batalla del saqueo que a Venezuela movió”. Guarenas, Petare, Caracas y la protesta se expandió como llamas hacia las ciudades más estratégicas del país: Valencia, Maracay, Barquisimeto.

La respuesta de parte del gobierno no se hizo esperar: represión abierta, técnica del peinado disparando sin son ni ton por orientación del ex ministro de Defensa, Italo del Valle Alliegro. Ese día en la noche, el ministro del Interior, Alejandro Izaguirre, intentó una cadena nacional, pero al salir en pantalla de televisión se desmayó y ni con valeriana lo pudieron levantar; no tuvo la valentía suficiente para decirle al país lo que estaba sucediendo. Las cifras oficiales dieron miles de heridos y casi trescientos muertos, pero sabemos que esa cifra de fallecidos pasaba del millar.

Quienes estuvimos en esos momentos recorriendo las calles de la ciudad, presenciamos la cantidad de personas asesinadas. De ahí surgió el enterrarlos en fosas comunes, lo cual sirvió de inspiración al poeta afrobarloventeño, Cruz María Conopoi, para componer su poema “Héroes Sin Monumentos. La fosa común se llamo “La Peste”, ubicada en el cementerio general el Sur, cadáveres sin nombre, que años después desenterrarían para recocerlos por sus familiares. Por cierto, es necesario decir que los familiares de las víctimas del gobierno de Carlos Andrés Pérez, exigieron indemnización y sólo fue en este gobierno, bajo la dirección del Presidente Chávez, que se comenzó a indemnizar a esos familiares, a partir del año 2004, cumpliendo con la legislación nacional e internacional. Por eso es que somos un Estado que pone en práctica lo planteado en materia de derechos humanos.

El espíritu del 27 de febrero está latente, no muere jamás… Así que cada día hay que profundizar la democracia participativa, y nuestros dirigentes deben bajar de la nube de la ostentación y cada día ser más pueblo, los funcionarios deben resolver los problemas más sensibles de nuestras comunidades y no dejar acumularlos. Cualquier chispa puede incendiar la pradera y Samuel sonar el vibráfono.

TIPS

* El Estado comunal debe comenzar a replantearse, partiendo de la experiencia histórica de los Cumbes de Barlovento y el estado Falcón como referentes concretos y de sostenibilidad. El Ministerio de las Comunas debe tomar éstas referencias históricas.

La Red Afrodescendientes de Venezuela y otras organizaciones afrovenezolanas preparan un documento para exigir criterios claros a quienes serían las y los candidatos del proceso de sus distintos circuitos electorales, con miras a las elecciones del 26 de septiembre, ya que las mayorías de los actuales diputados y diputadas que salieron de esos contextos se las echaron al hombre. Es más dentro de esa organizaciones y comunidades afro, existen hombres y mujeres que tienen un potencial para asumir esas responsabilidades. Es la hora de la participación real y concreta desde las comunidades afro como avalaron los presidentes Evo Morales, de Bolivia, y Correa de Ecuador.


(*)Fundacion Afroamérica y de la Diáspora Africana


afroamerica@cantv.net

jesuschuchogarcia@hotmail.com



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Jesús “Chucho” García


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