Se reúnen todos jefes de estado y hablan de la necesidad de acabar con el hambre y la pobreza. Lo hacen ante miles de periodistas convocados para la ocasión. Se hacen plasmar en las portadas de periódicos, vencedores, cual cosechadores de promesas y esperanzas... presumiendo los compromisos alcanzados...
Los pobres alimentan el ego de los poderosos, pagan con sus vidas la popularidad de los presuntuosos. Y sobre las estadísticas de muerte se moldean campañas de imagen para hacer bueno al perverso, para angelizar al endemoniado. ¡Qué buenos son nuestros líderes mundiales!
Obama dejó clara la necesidad imperiosa la guerra. La paz es solo un fin que justifica los medios. Lo dice nada más y nada menos que el premio Nobel. Curioso contraste; más de cuarenta veces dijo guerra, tres por cada vez que dijo paz. ¿Se estaba justificando? ¿Nos estaba avisando de algo? No sé qué hubiera opinado Gandhi de ese discurso, pero claro, Gandhi nunca recibió el Nobel de la paz, a pesar de haber sido nominado 5 veces. Quizá no se lo merecía, porque no entendía la guerra. Hitler lo hubiera entendido mucho mejor, seguro. Hubiera aplaudido.
¿Y cuáles son las necesidades de nuestros jefes de estado? Un botón de muestra: en Bruselas, la canciller alemana Angela Merkel dijo que Europa necesitaba un nuevo avión de transporte militar pero que no podría esperar por él indefinidamente, refiriéndose al escandaloso A400M. Está claro que Europa necesita urgentemente este avión de transporte, que lleva gastados 5 mil millones de euros más de los previstos originalmente para construir el prototipo. Debe ser una necesidad muy importante para que se le preste más atención y más presupuesto que a cualquiera de las necesidades que el mundo denuncia a gritos en las calles.
El mundo, mi estimada Merkel, necesita un nuevo concepto vital y no puede esperar indefinidamente. Lástima que ese ímpetu no se muestre en Copenhague.
El caso es que Zapatero prometió 200 millones de euros para combatir la pobreza y el hambre en una cumbre celebrada en enero de este mismo año, y no dijo, aunque lo sabía, que España estaba destinando en la creación del A400M la escalofriante cifra de 20.000 millones. ¿Dónde están las prioridades? Claro que 20.000 millones no fueron suficientes y tuvieron que destinar otros 5.000 millones adicionales para terminar la obra. ¿Es hipocresía? Zapatero salió en la portada de los periódicos como un líder fabuloso, lleno de bondad y esperanza... Europa nunca ratificó el famoso “donativo” para los pobres. Ese dinero nunca llegó.
Hoy, piden que el Rey de España sea mediador en el caso de Aminatou Haidar, pero no, eso sería complicado y problemático, mejor que vaya a Sevilla inaugurar el nuevo avión de guerra. Prefiere mediar en un asunto industrial, económico con beneficios millonarios, que por una activista muerta de hambre (y que me perdonen la expresión) que protesta por un desierto olvidado.
¿Qué pinta el Rey en esta exhibición comercial? ¿Acaso tiene el Rey de España intereses económicos en este negocio de empresas privadas? Porque podría entenderse como corrupción de alto nivel, tráfico de influencias... ¿Lo es?
¿Es el Sahara una prioridad? Solo para los refugiados de ese país, que llevan viviendo en campos inhumanos más de 20 años, bajo la represión de un rey prepotente y enemigo de las libertades civiles, a la sazón, “hermano” del Rey de España. Quizá tengan las mismas prioridades.
'El A400M es sin duda un símbolo para Sevilla, para España y para Europa, de lo que podemos alcanzar los europeos cuando nos fijamos un objetivo común y trabajamos unidos para conseguirlo', dijo el rey Juan Carlos tras el primer vuelo del coloso aeronáutico de 15 metros de alto.
15 metros de alto. Probablemente todo el dinero invertido haría una pila más alta. Sí, cuando hay un interés sólido, todos los países se ponen de acuerdo fácilmente. Las prioridades son claras. Quince metros que separan la realidad de la hipocresía. 15 metros de crisis.
Mientras en las calles de Copenhague la ley se vuelve fascista para detener sin razón a cualquiera por simple antojo policial, dentro de los palacios se habla de un cambio climático y de la necesidad imperiosa de un cambio político. Pero los políticos no quieren cambiar. Imperiosa actitud del imperio económico, que tiene otras prioridades. Pero ¿cuáles? Quizá el resultado de esta crisis ecológica ya prevista, sea la guerra, y por eso sea tan necesario gastar en armamento. Todo está diseñado para las décadas que vienen.
Obama lo dejó claro: primero guerra, luego paz. Será que antes de repartir la comida que nos quede, debemos matar a los hambrientos. Matarlos a balazos y no de hambre pero eso sí, que ellos se paguen las balas. ¿Es eso lo que quieren?
Aquí no puedes ya ni morir sin que alguien haga con ello un capital, un imperio. Sin que alguien saque la foto, saque partido, saque tajada.
Hagamos la cumbre de los pueblos, sin líderes ni policías, sin monólogos ni narcisismos. Hay necesidades urgentes que nunca son atendidas. ¿De que sirve salir a gritar al unisono en todas las calles del mundo? ¿Sirvió para detener la guera de Irak? No. ¿Servirá para evitar el cambio climático?
Hay compromisos imperantes. Hay un imperio con necesidades urgentes. Hay compromisos impacientes haciendo cola en el lobby de palacio.
Lo que este mundo nuestro necesita es terminar de una vez con los imperios necesitados.