Notas para una reflexión

En nuestro proceso histórico revolucionario, que arrancó hace ya varias décadas, no a partir del 98 como muchos pretenden ubicarlo cronológicamente, se pueden identificar, en nuestras o nuestros compatriotas, varios niveles o grados de participación y apoyo al proceso Revolucionario.

Primero vemos un nivel de apoyo popular en el gran número de compatriotas, quienes se sienten motivados por el planteamiento socialista demostrándolo en cada proceso electoral que se convoque para votar a favor. Hasta allí su participación.

Se presenta otro nivel que va más allá de lo meramente electoral en él se encuentran las y los compatriotas que entienden y asumen el compromiso de organizarse y deciden trabajar de manera activa en las diferentes organizaciones populares, llámense Consejos Comunales, asambleas de ciudadanos y ciudadanas, las patrullas, las mesas técnicas y otras expresiones orgánicas.

Otro nivel lo constituyen las y los compatriotas que ocupan cargos públicos producto del respaldo popular en los comicios electorales, vale decir, electos democráticamente, entre los que se encuentran nuestro Comandante Presidente, Gobernadores, Alcaldes, Diputados, Concejales, entre otros. Dichos cargos de elección popular, especialmente, el del Presidente, los Gobernadores y Alcaldes, requieren como sabemos de trabajadores- colaboradores inmediatos a quienes se les deben exigir responsabilidades específicas y bien definidas y cuyo perfil debe estar orientado por la claridad en la conciencia revolucionaria que les permita sentirse realmente involucrados mas allá del compromiso es decir, más que comprometidos con el trabajo o con las personas que ejercen jefaturas administrativas, lo cual implica que los objetivos del proceso hay que lograrlos por encima de los afectos o desafectos personales.

De esto es necesario recordar, para tener una idea de lo que significa desempeñar un cargo de esos que llaman de alto grado de responsabilidad pública , la fábula aquella de la gallina y el cerdo, respecto al dilema que se presentaba al momento de definir el tipo de aporte que cada uno debía dar para la elaboración de la tortilla; se definió entonces que la gallina se comprometía en dicha responsabilidad a poner el huevo y hasta allí llegaba su compromiso para la elaboración del alimento, mientras que el cerdo se involucró al ofrecer el jamón en sus nutritivas presentaciones. Ahora, ese involucrarse requiere de condiciones especiales, significa que debe ser una persona preparada en términos de su nivel de conciencia, dispuesto y prevenido para ocuparse y trabajar el tiempo que sea necesario en la planificación, ejecución, desarrollo y seguimiento, a fin de que se implementen y cumplan debidamente todas las políticas públicas orientadas a crear mejores condiciones de vida en la población, así como actuar de forma sensata y expedita en la resolución de problemas o conflictos que normalmente se presentan, a objeto de consolidar con dichas acciones, el proceso revolucionario, garantizando igualmente su avance; sin que medie para ello el “ cuanto hay pa´ eso”, sino la satisfacción de haberlo hecho como su aporte a la consolidación del objetivo. Porque cada falla o error, por acción u omisión, puede retrasar de manera importante el avance del proceso revolucionario

No es a veces muy fácil llevar el ritmo de trabajo y dinámica de muchos o muchas compatriotas con responsabilidades de jefaturas administrativas o políticas, pero cuando decidimos asumir las responsabilidades, o mejor dicho cuando decidimos formar parte de un equipo inmediato, de primera línea, debemos estar conscientes de la magnitud e importancia que reviste el “involucrarse” como protagonistas y ejecutores de las políticas revolucionarias previamente planificadas y las acciones que significa o representan para el futuro de la Patria su cumplimiento.

Cualquier servidor público, sea que ocupe el cargo de elección popular o no, de no sentirse capacitado e involucrado para ejercer las responsabilidades encomendadas, lo mas sensato y digno de valorar es, que sea realmente honestos y, sencillamente renuncien a ellas, por el bien del proceso. La necesidad perentoria de la revolución bolivariana es la de sumar esfuerzos y voluntades en la construcción de nuestra nueva sociedad, y tenemos esa oportunidad hoy, y es ahora. La historia no nos lo va a perdonar; lo que hagamos o dejemos de hacer, será sólo responsabilidad nuestra.

Pero también es importante y se debe asumir con conciencia revolucionaria, es la debida autocrítica como valor y practica, de toda persona que se autocalifique de defensora del proceso o del chavismo , siempre en función de dar lo mejor de nuestros esfuerzos a la causa que nos debemos.


¡¡¡ SIN CONCIENCIA REVOLUCIONARIA, LA REVOLUCIÓN ES UNA ABSTRACCIÓN!!!.

¡¡¡EL ESTUDIO Y LA CONSTANCIA, PERFILAN EL CRECIMIENTO!!!

baredu25@hotmail.com


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Bartolo Hernández


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