Los “Negros” No Existen

Históricamente, los ingleses del Medioevo tardío, como buenos traficantes de esclavos que fueron, denominaron “niggers” a los nativos costeños africanos, un peyorativo de “negro”, y por éste se ha traducido inapropiadamente el color de la piel de las personas originarias del continente africano.

En entregas anteriores señalé que el “café negro” no existe, que la academia trae “café puro” o “café sin leche”. Apoyamos nuestras afirmaciones sobre la sencilla razón de que cuando hablamos de coloraciones se da por supuesto que la mezcla o combinación de los colores blanco y negro arroja necesariamente una matiz grisáceo, y hasta dónde sabemos la leche es de color blanco.

Por analogía, el mestizaje de un africano con un nórdico, por ejemplo, debería darnos una persona de color gris en alguna de sus miríadas de posibles matices o derivaciones pictóricas. Como no es así nos vemos obligados a buscar el nombre del verdadero color de las personas que nos ocupan.

Al igual que el café, la gente de áfrica es más bien de color “acafetado” o castaño oscuro, y de allí que su mestizaje con gente “blanca” siempre haya estado arrojando resultados parduscos.

Dejamos sobreentendido que convencional y académicamente pardo es una denominación ambigua que rige tanto para los colores grisáceos como para los terrosos, pero no por ello podría desmentirse que “los negros no existen”.

marmac@cantv.net


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Manuel C. Martínez M.


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