Claridad en la calle y oscuridad en la casa

La visibilidad alcanzada por el presidente Chávez y Venezuela en el ámbito internacional y la consistencia de nuestra política exterior en la promoción de la unión de los pueblos de Latino América y el Caribe y de los pueblos del Sur para enfrentar la hegemonía imperialista dominante, con miras la construcción de un nuevo orden internacional, basado en la consolidación de un mundo multipolar, ha implicado una verdadera transformación de la perspectiva geopolítica del país y constituye sin duda uno de los éxitos incuestionables del proceso revolucionario bolivariano.

Lamentablemente, el esfuerzo que se realiza en el ámbito internacional no ha estado acompañado por un esfuerzo similar en el ámbito nacional. Pareciera que no entendiéramos el papel que nos corresponde desempeñar a todos y cada uno para que este periodo de transición desemboque en “la plena realización del Socialismo del Siglo XXI”. Realización que pasa necesariamente por la “refundación ética y moral de la nación”, tal como se destaca muy acertadamente en Primer Plan Socialista de la Nación 2007 – 2013.

Nos llenamos la boca con nuestra “sociedad democrática, participativa y protagónica” pero, no asumimos la participación y el protagonismo que nos corresponde. Esperamos que Chávez y el gobierno, o en el mejor de los casos “otros”, resuelvan todo. En vez de participar, criticamos. Criticamos la pesadez y el cuarto republicanismo de la administración pública pero, incluso los que estamos dentro, no hacemos nada para cambiarla. Criticamos la lentitud e ineficiencia de los poderes, pero no nos organizamos para colaborar y exigirles apertura, celeridad y resultados. Criticamos la actitud reactiva de nuestros medios frente al ataque de los medios de oposición, pero no sugerimos nada para transformarlos. Particularmente los caraqueños, tendemos a criticar a la ligera a todos aquellos que hacen algo, sin proponer alternativas.

Esta actitud también se refleja en una tendencia pedir sin dar. Pedimos que nos resuelvan problemas que perfectamente podríamos resolver organizándonos para ello. Cuando el pedir se justifica y la entidad pertinente construye una obra o presta un servicio que beneficia a la colectividad, no nos organizamos para mantenerlos y garantizar su calidad. Es increíble que el gobierno tenga que estar invirtiendo permanentemente en la reconstrucción o arreglo de obras recién hechas.

Nos quejamos de la especulación, del abuso de los comerciantes y del enriquecimiento repentino y descarado de personas del sector público y del sector privado, pero no utilizamos los mecanismos que nos provee INDEPAVIS, ni exigimos que se investiguen los supuestos delitos.

Confundimos el indispensable protagonismo colectivo con el protagonismo personal e invertimos nuestras energías en rencillas mezquinas y en tratar de demostrar nuestra importancia con el fin de capitalizar en nuestro propio beneficio, las actividades que realizamos y las posiciones que ocupamos.

Ello no sólo retrasa el proceso sino que lo pone en peligro y el proceso no es algo abstracto, ponerlo en peligro significa sacrificar y dejar desasistidos a cantidades ingentes de venezolanos. El enemigo no descansa, porque no tiene laureles donde hacerlo y porque tiene muy claros sus intereses. Está haciendo todo lo posible, no sólo por eliminar a Chávez, sino por minar a cada una de nuestras organizaciones y a cada uno de nosotros. La única cosa que podemos hacer es unirnos organizadamente para enfrentarlo. El PSUV representa para millones de nosotros la oportunidad de participar colectiva, responsable y eficientemente en la orientación de este proceso de transición y en la construcción del Socialismo del Siglo XXI. Es indispensable que nos tomemos en serio su consolidación y que no dejemos morir las patrullas como lo hicimos con los batallones. El PSUV debe ser nuestro espacio natural para militar orgánicamente, respetando la diversidad dentro de la unidad y manteniendo una actitud crítica constructiva, válida y necesaria para avanzar “a paso de vencedores”.

mariadelav@gmail.com


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Mariadela Villanueva

Analista y comunicadora. Socialista y chavista. Firme creyente del poder popular

 mariadelav@gmail.com      @mariadvillanuev

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