Funcionaros retrecheros

Recuerdo a algunos funcionarios retrecheros de los gobiernos de AD y COPEI, entre ellos a aquel ministro que dijo que a las mujeres las violaban porque se lo buscaban, al vestirse en determinada forma o no tomar las previsiones para evitarlo. Trataba de reducir su responsabilidad sobre la ocurrencia de este delito, en un momento en que el mismo se había incrementado. La gente, incluidas personas partidarias de los gobernantes de entonces, criticaron en su momento esta ofensiva y grosera expresión, condena que en general se producía siempre que algún funcionario repetía este tipo de conductas impropias.

Este tipo comportamiento usualmente proviene de funcionarios ignorantes, sin educación suficiente para saber cómo debe dirigirse a la gente, a la que está obligado a responder eficazmente con su trabajo, y carentes de conocimientos en la materia de su responsabilidad, pues su designación se realizaba por su militancia partidista, el respaldo al gobierno, amiguismo o la existencia de relación familiar con los dirigentes del proceso. Fuimos siempre implacablemente críticos y muy ácidos de la ocurrencia de estas aberraciones, que perjudicaban enormemente al país y a su gente.

El funcionario incapaz no sólo no resuelve los problemas que debe solucionar en su actividad diaria, sino que los incrementa con su ignorancia y su desidia y crea incluso problemas adicionales, que dificultan aún más la labor en el campo particular de los servicios a la población en el área de que se trate. Su acción lleva a quien lo sucede, si no es de su misma camada, a realizar un esfuerzo muchísimo mayor para poner a funcionar la dependencia en cuestión y prestar los servicios debidos. Además, al retardar la solución de los problemas, prolongan el sufrimiento de la gente y dilapidan los recursos públicos puestos en sus manos para su eficiente administración. Al final, o simplemente las cosas no se resuelven y empeoran y terminan costándole a la nación muchísimo más que si se hubieran resuelto en el momento debido.

Jamás pensamos que un gobierno revolucionario iba a sufrir de esta misma enfermedad y que deberíamos enfrentar a los Ciliberto “revolucionarios”. Nuestros principales retrecheros se encuentran en la Asamblea Nacional, con su Presidente a la cabeza. Sus respuestas ante las críticas acertadas, incluso de sus compañeros, dejan mucho que desear. Otros asambleístas  no se quedan atrás y responden groseramente, ridiculizando a quien critica, en forma amenazante y a veces rayando en la vulgaridad. Los funcionarios del Ejecutivo no se quedan tampoco atrás: Hace poco, un ignorante viceministro de cultura, que decidió cambiar nuestros referentes culturales y hacer desaparecer nuestros museos, responde a nuestra denuncia insultando a todos los rectores ucevistas desde 1970 para acá. Este pobre ser, de muy bajo intelecto, responde como el bribón que siempre ha sido.

lft3003@yahoo.com



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Luis Fuenmayor Toro


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