Entendamos como contraloria social al derecho que tienen nuestros ciudadanos a intervenir en la vigilancia, seguimiento y monitoreo de la gestión publica, debemos obligatoriamente pensar y analizar en la verificación de los principios de transparencia, eficacia y honestidad de los operadores políticos del estado para así prevenir con equidad, sinceridad y calidad de gestión desde la cúspide del Mando Político los actos de corrupción, resulta fundamental para poder generar un proceso de control eficiente de parte del ciudadano común dándole y brindándole a este ejemplo desde las más altas esferas del poder político.
Hablar de CONTRALORIA
SOCIAL en Venezuela pasaría por el análisis de la conciencia
colectiva y la ética publica, además por el estudio y la detección
de elites que en algunos casos promueven la deslegitimación de
nuestros valores con el costo moral de la corrupción. En todo
proceso de cambio la reacción de estas elites corruptas implacables
contra el sistema propuesto, por lo que se debe fortalecer vínculos
afectivos de integración popular respecto al tema y exigir al máximo
un mínimo de ética en aquellos ciudadanos que ocupen cargos
públicos como también dirigentes políticos y ciudadanos en
general.
Debemos atacar el talón de Aquiles de la corrupción
en el nivel básico que no es otro que la EDUCACIÓN, no obstante, se
debe aclarar que la corrupción no es necesariamente un problema
político, es un problema de país y que a mi entender no tiene rigor
de origen en el estado, sino mas bien en lo individuos y elites que la forman y la manejan.
Estando claros de lo que conlleva estar controlados socialmente, nos es necesaria la tarea de la buena gestión, hay que resaltar que la problemática de Venezuela siempre ha sido la falta de lealtad y transparencia para con el estado de las personas encargadas de manejar los fondos públicos, una vez puesta en marcha dicho tipo de contraloria estaríamos presente ante una nueva forma de organización y gestión de los proyectos en el país.
¿Qué es exactamente el poder popular? Es el poder que emana del pueblo, pero no esa delegación simbólica de la democracia representativa, donde cada cierto período se cumple con el rito de elegir a supuestos representantes de la voluntad popular. No, en absoluto. El poder popular es el ejercicio efectivo, a través de la organización y la participación real, de la amplia mayoría de un pueblo en la decisión de los asuntos básicos que le conciernen. El poder popular es más, infinitamente más que la atención de los problemas puntuales de una comunidad acotada, el alumbrado público o el asfaltado de un barrio, la resolución de un problema específico del transporte colectivo de un sector urbano, o la instalación del agua potable o la edificación de una escuela en una comunidad rural. El poder popular es la democracia real, directa, efectiva, participativa del pueblo soberano, no sólo para atender problemas prácticos puntuales sino para definir y controlar la implementación de políticas macro a nivel nacional, e incluso internacional.
Estas dos formas de participación ciudadana vienen a formar parte de un conjunto muy diverso de maneras de hacernos cargo de nuestros propios problemas y hacer del poder popular y la contraloria social una verdadera fuerza que sea capaz de realzar la dignidad del venezolano dándole mayor protagonismo en los procesos de cambios que vive el país.
No quiero decir con esto, que la visión de poder popular fue creada en Venezuela para darle rumbo al proceso que va en marcha a través del gobierno nacional, llamado socialismo; data desde muchos años atrás, Hegel creaba esta teoría y hoy en día se suma Venezuela a la lista de países que asumen este protagonismo popular como principal factor de avance y sostenimiento de un sistema nuevo.
Hegel, fue el primero que supo exponer con acierto la tesis del poder popular, entre la libertad y la necesidad. Para él, la libertad no es otra cosa que el conocimiento de la necesidad.
No es fácil su puesta en marcha, y las pocas experiencias habidas hasta ahora ( los consejos obreros y campesinos chinos, los Comités de Defensa de la Revolución cubanos, entre otros.) muestran que implica un camino largo, complejo, no exento de dificultades. Pero así se hace el socialismo, hacia una sociedad nueva, libre de explotación, plena de justicia. Y en la República Bolivariana de Venezuela eso mismo está sucediendo hoy.
En la visión objetiva de las cosas, resultan positivos todos estos intentos de nueva construcción dejando de lado viejos y viciados métodos que por todos es conocido, resultaron ineficaces para el desarrollo del país en todos los sentidos, sobretodo en el manejo de recursos que se desviaron y fueron a parar o fueron destinados a objetivos distintos a los que fueron asignados.
A manera de conclusión quiero acotar que todo esto es posible siempre y cuando tengamos presente que la dignidad no es cuestión de intereses sino de valores, mientras mas valores tengamos y mas fortalecidos estén estos, las tareas que emprendamos empezando con la contraloria social para la eficiente administración de los recursos del estado, hasta la consolidación del verdadero poder popular serán una realidad palpable en nuestro país y disfrutaremos enormemente de ella porque fue hecho por nuestras propias manos y nuestro protagonismo.
Me sumo al pedido presidencial: “HAGAMOS LEYES REVOLUCIONARIAS Y SOCIALISTAS”, agrego: hagamos cumplirlas con todo su peso.
(*)Estudiante de derecho.