198 aniversario de nuestra independencia

Juramento de Simón Bolívar en el Monte Sacro

¡Juro delante de usted; juro por el Dios de mis padres; juro por ellos; juro por mi honor, y juro por mi Patria, que no daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español!

Por aquellas circunstancias, quizás naturales rodeadas probablemente por el Dios Supremo de la naturaleza, los misterios del origen del hombre, por aquello de que en nuestra genealogía ancestral, existen espacios aún no determinados por los investigadores y especialistas, si sabemos que la evolución de la especie humana ha sido notoria con predominio de seres predestinados para sobresalir y realizar grandes obras inmortales que registra la historia universal. La mayoría hombres o mujeres, con la esencia del bien y la justicia para la humanidad, y en menor cantidad resaltan aquellos(as), que figuran como seres, también con cierto predestino para la maldad y la negación de las mejores buenas intenciones para el bienestar de la sociedad.

Nuestro joven Simón Bolívar, nació sin duda alguna entre los seres prodigios o excepcionales venidos para hacer historia, para dejar legados a la humanidad, para el estudio y el conocimiento de quienes dejaron planes ideales destinados a mejores sociedades, como quizá lo asomaron Platón y Confucio, como pioneros de intentar estas iniciativas y cuantos otros grandes, que también dejaron huellas sobre modelos de sociedades para el bien y la justicia. Bolívar visionario estadista y con premoniciones que hoy son el reflejo vivo y real de sus proclamas y sentencias de los peligros de nuestras naciones por las agresiones salvajes de los poderes imperiales, contra los que él lucho blandiendo su espada para la libertad de cinco repúblicas.

Nuestro Libertador, golpeado por sucesos naturales y que escapan al control humano, sufrió el más profundo dolor, después que apenas adolescente viaja a España a beber el néctar de más sabiduría, ya era un joven aventajado e iniciado por sus maestros, entre el que sobresalió Don Simón Rodríguez, llega al país europeo contra el que pocos años más tarde alzara su férrea voluntad de hombre revolucionario para con sus luchas desatar las cadenas que el coloniaje español imponía a nuestra América, en esos vaivenes de la vida es atraído por el amor de María Teresa, con quien decide contraer matrimonio, apenas 19 años él y 20 su esposa, retorna a la patria impregnado de juventud y felicidad, fijando su residencia en San Mateo, soñaría intensivamente con el futuro de su vida al lado de su amor y quien sabe cuántos otros sueños e ideales pasarían por la mente de luces que acompañaban a este genio. Sus ilusiones fueron prontamente truncadas al fallecer su adorada María Teresa, aquejada por una enfermedad tropical. El dolor y la tristeza le hicieron cambiar sus planes, retornó el 9 de agosto de 1803 a Europa, en Francia fue testigo de la coronación de Napoleón Bonaparte, encontró con su Maestro Simón, siguió estudiando los aconteceres políticos y económicos del mundo, concentró su atención en la situación de nuestra América, leía a Plutarco, Montesquieu, Voltaire y J.J. Rosseau.

Se entusiasmó de aquel acto, no la pompa y la coronación que vio como miserable y de moda gótica, Bolívar nunca ambicionó lisonjas, endiosamientos ni supremacías, se consolidó y llenó de humildad y honestidad. Le expresó a su Maestro sus pesares por la muerte de su amada, -lo que son las cosas-si no hubiera enviudado mi vida hubiera sido otra, cargaba el torbellino de la mala suerte, de una pérdida irreparable, se remontaría tal vez a la muerte de sus padres cuando era todavía niño, la política le llenaba desde muy joven, pero con su entusiasta aventura amorosa tan joven, pensaría, que no era oportuno el momento para actuar en tan difícil ciencia.

En su estada por España, Francia e Italia, madura la idea de la lucha emancipadora, de esta forma junto con su Maestro Don Simón, el día 15 de agosto de 1805, cruzó los Alpes acompañado del filósofo y maestro de toda su vida, hasta llegar a Roma, una vez allí se sentaron a descansar y hilar ideas, que interrelacionaban con el paisaje se transportó Bolívar al los campos venezolanos y pensando en los plebeyos conducidos por Licinio hasta aquel monte, recordó a su país ansioso también de libertad. Simón Rodríguez exige a su discípulo que jure consagrarse a la libertad de América y Bolívar, y entonces en voz firme hizo el juramento que insertamos como preámbulo.

El tiempo sigue su marcha inexorable, los espacios como horizontes infinitos se abren con los esfuerzos supremos para la empresa emancipadora, razones y raíces históricas habían, sacrificados los negros en su insurrección de Coro que fueron aplastados y degollados, la revolución de Gual y España en 1794 en la Guaira que fueron dominados por el salvajismo español, España apresado y sometido a duros sacrificios hasta su liquidación, Gual logró huir a Trinidad donde fue envenenado, por orden de Guevara y Vasconcelos.

Sobresale luego Francisco de Miranda, como precursor de la independencia quien también viajó y destacó en Europa y trató con sus expediciones de armar la guerra contra los realistas, sus intentos fueron fallidos pero continuó con su llama encendida logrando vivir para presenciar la gesta independentista, un gran general, ganador de batallas en Francia, pero por las circunstancias de confrontaciones que vivía el mundo no pudo obtener la ayuda necesaria para insurgir contra la Colonia española y liberar a su patria. Pero las condiciones se iban acomodando, la conciencia se levantaba en hombres más jóvenes, iba llegando el momento de Bolívar, para organizar y preparar su estrategia, el 19 de abril de 1810, fue un paso trascendental el preámbulo o apertura de la revolución independentista, claudicando Emparan en el Cabildo de Caracas ante las exigencias del pueblo, movimiento aprovechado por los patriotas que ya Bolívar lideraba para seguir adelante e ir dando fuerza a su juramente en el Monte Sacro.

En 1810 viajan a Londres Bolívar, Bello y López Méndez, donde participan al Precursor Miranda que Venezuela había proclamado su autonomía y lo esperaban, se reúnen, juntan esfuerzos, impulsan alientos revolucionarios, desprendiéndose de influencias extranjeras, la independencia debía ser original y autónoma, para evitar que la América española fuera apetecida y despojada por otras potencias marítimas que siempre buscan repartos.

REVOLUCIÓN A LO CRIOLLO PENSÓ BOLÍVAR para los pueblos de América, solos contra todos. Sin armas, hambrientos, desnudos con las adversidades siempre presentes se lanzó junto con sus seguidores de la causa. Miranda y Bolívar regresaron a Caracas en el mismo año por diversas vías, para continuar con sus tareas trazadas, había necesidad de fortalecer esfuerzos, el 19 de abril surgieron bloqueos de costas contra Venezuela. Miranda quien fue alojado por Bolívar, tenía sus reservas por los desengaños recibidos en sus incursiones libertarias, pero logró vislumbrar que la REVOLUVIÓN triunfaría.

Organizada la Sociedad Patriótica donde acudió Bolívar dándose a conocer como tribuno el 03-07-1811, su objetivo la invocación que los congresistas proclamaran la Independencia, su arenga era por la unidad de todos a fin de evitar cismas. La anarquía es también la tiranía pues de ella se deriva el desorden y la confusión. Miguel José Sanz ya hablaba de una ley de Reforma Agraria para la distribución más justa de la tierra.

El 2 de marzo de 1811 se instaló el Congreso convocado por la Junta Suprema, para darle forma constitucional a la Revolución, el 5 DE JULIO DE 1811 FUE DECLARADA LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA y el 14 del mismo mes se publicó solemnemente el Acta correspondiente y se izó por primera vez la Bandera Nacional, la misma que ideó Miranda y la alzaron en la Plaza Mayor de los hijos de José María España, honrando su memoria en el propio lugar de su suplicio. Y en diciembre de 1811 se sancionó la Ley del nuevo Estado, siendo así la nuestra la primera CONSTITUCIÓN Hispanoamericana, Venezuela se anticipó a dotarla de base jurídica a su REVOLUCIÓN, con tanta vehemencia como demostró después su férrea defensa, esta tuvo alcance continental porque fijó en forma categórica que la Revolución era republicana y DEMOCRÁTICA.

Todo no concluyó con estos gigantes pasos legales, las dificultades continuaron y las luchas arreciaron, ante las hostilidades latentes contra la naciente República, la regencia Española sacó sus garras, decretó el bloqueo de las costas e inició su contra ataque, difícil esperar que aceptaran la decisión de los patriotas, la gente dudaba, era confundida, los sacerdotes afectos a la Colonia y fieles al Rey, lanzaban sus advertencias de temor.

El 26 de marzo de 1812, un jueves Santo, todo pareció perdido, el enemigo ya alzado en armas contra la naciente patria, se aprovechó de la fuerza de la naturaleza que sacudió a Venezuela con un terremoto, como especie de suerte a favor del enemigo, nada fácil para los patriotas, bloqueos, confusión y temor le insuflaban al pueblo, conspiraciones, guerrillas, bandolerismo, paralización del comercio, desmejoras en la agricultura, un porvenir lastimoso e incierto se cernía sobre la incipiente República, las severas medidas del gobierno sembraron pánico.

Los enemigos aprovechaban las adversidades para proferir consignas, desaliento, cuando el terremoto se apresuraron a vociferar que aquel desastre era castigo del cielo por las rebeldías de las provincias, agregaban que el terremoto un jueves Santo, lo mismo que el 19 de abril de 1810 y que donde estaban los españoles no fueron afectados por el terremoto. Los curas o clérigos a favor de la Colonia pedían arrepentimiento y sumisión al REY; muchos criollos y laicos –algunos sinceramente aterrorizados se confesaban sus pecados en alta voz o acudían a grotescas formas de humillación aumentando la confusión y el sentimiento de que DIOS mismo flagelaba al país rebelde.

Ocurrió entonces un incidente, que ha quedado como un símbolo en la historia de Venezuela. En medio del abatimiento general, BOLIVAR subió a las ruinas del templo de San Jacinto, y proclamó: ¨Si se opone la naturaleza, lucharemos contra ella y la haremos que nos obedezca¨.

Impías, llama estas palabras el realista José Domingo Díaz, que era uno de los agitadores y sembradores de pánico y hasta se tomó para sí el apóstrofe del futuro Libertador.

Nuestro Simón Bolívar, no se amilanaba, convencido de sus luchas y con su constancia característica superaba todas las pruebas, pues hasta se inspiró con las palabras de lucha contra la natura, para demostrar la voluntad y el empeño en sus propósitos, con ellas dio fuerzas y optimismo a sus seguidores, nada que lo detuviera y le hiciera desistir por la INDEPENDENCIA DE SU PATRIA, sino que siguió abriendo caminos y batallando contra los que oprimían y usurpaban el suelo patrio y causaban grandes daños al pueblo exangüe y dominado, y con la visión de traspasar fronteras y geografías, también víctimas del coloniaje salvaje, junto con su ejército atravesó, ríos, llanos, montañas, páramos, desafiando obstáculos. Dicen que Bolívar tenía la opinión que por donde pasaba una cabra pasa un ejército. Como quien dice no merece la vida quien tiene miedo a la muerte, eso fue este hombre lleno de historia y desafíos, de la muerte estuvo muchas veces cerca, por la intriga y la envidia de los traidores más que de sus enemigos, siempre la muerte debió acecharlo, vencer dificultades a pie o galopando su brioso caballo blanco, para pasar caudalosos ríos o vencer topografía accidentadas no es para cobardes, mejor morir en los campos de batalla.

Como un rayo aparecía en sus áreas de lucha, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia y Venezuela, dio todo por la libertad e independencia de estas repúblicas, y aún tuvo tiempo para vislumbrar y alentar otras revoluciones en otros países de nuestra América, a su Patria vino a dar la última batalla el 24 de junio de 1821, cuando derrotó a los españoles, en CARABOBO y le echó para siempre, sellando la independencia definitiva de Venezuela.

No solo vence en batallas, sino que deja su testimonio, sus pensamientos, sus constituciones, leyes, decretos, proclamas, ideas, cartas y documentos valiosos como estadista, guerrero, intelectual, estratega, escritor, periodista, viajero, educador e instructor y todo un compendio que hace volúmenes de consulta que con sus visiones y premoniciones cobran hoy día, más vigencia que nunca. Sus enemigos de siempre han tratado de mantener su obra en el ostracismo, pero el testimonio universal de su gran hazaña no ha permitido que acallen sus gestas emancipadoras. Hoy su patria han resurgido sus hijos con alientos de consolidar su doctrina, truncada por el furor de sus eternos enemigos. EN SU HONOR RESPONDE LA CONSTITUCIÓN BOLIVARIANA Y LA REVOLUCIÓN QUE SE EXPANDE POR SU AMÉRICA.


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Teodoro Guerrero Salas


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