Sainete cubano en la investigaciones del asesinato de Giandomenico Puliti

Nota de Aporrea: Hemos recibido el último artículo, del destado escritor y profesor universitario, José Sant Roz, quien trabajó conjuntamente con el licenciado Giandomenico Puliti en el libro "Obispos o Demonios"
Los periódicos escuálidos de Mérida esgrimen todos al unísono, victoriosos, que
el móvil del asesinato de Giandomenico Puliti fue el robo. Y la declaradera de funcionarios de la policía están dictando la pauta en este sentido. A Giandomenico lo matan entre las 12:30 y 1 de la madrugada del día sábado 8 de mayo, y ya para 5 de la mañana, de ese mismo día, el caso prácticamente está resuelto. Se encontró al supuesto asesino, incluso con el arma incriminada, un revolver 38.
El asesino cantó todo, de la manera más natural: Se puso nervioso y se le salió un tiro, y resulta que para los expertos, el disparo que acaba con Puliti lo debió hacer un hombre altamente experimentado en el uso de armas de fuego. Un solo tiro hizo este monstruo: Disparó de noche a un carro en movimiento que llevaba los vidrios ahumados cerrados, dispara a la ventana detrás del piloto y le da en la nuca. El carro queda a la deriva, y no se lo llevan, como tampoco nada de sus objetos personales. A las pocas horas, y en un sector llamado El Mirador, que no dista del lugar del asesinato más de cinco kilómetros, unidades de la policía detienen al asesino prácticamente con el arma homicida, cuando todo el mundo sabe que lo primero que hace un criminal es deshacerse de esta prueba (vital para incriminarlo en el delito). No sólo eso, sino que el tipo, al parecer estaba celebrando, echándose los palos. Parece un cuento para idiotas, porque reza en
el informe: “El sujeto se encontraba en el sector “El Mirador” al avistar a la comisión policial lanzó una chaqueta blue jeans hacia la parte posterior de un muro, prenda en la que los efectivos encontraron un revolver cañón corto, marca Ruger, modelo 357 Mágnum con seis cartuchos sin percutir en su interior”. ¡Coño, qué burdo cuento!El asesino estaba cumpliendo una condena de 28 años por dos homicidios más (entre 1993 y 1994), con un prontuario criminal que eriza los pelos y gozaba del beneficio de trabajo y acudía cada tarde al centro del Internado Judicial de Mérida situado al lado de la Comandancia General de la Policía, en Glorias Patrias. Según el informe, aparece que el asesino había firmado el ingreso a prisión, de modo que debió encontrarse en su celda y no tranquilazo urdiendo un mortal golpe con una arma costosísima. Y además él mismo cuenta, de que lo contrataron para buscar a un Fiat Palio y ejecutar la mencionada acción.

Esta es la más burda historia de una calidad macabramente cursi que nadie se ha tragado en Mérida. Lo que se dice en Mérida es que en este caso ha corrido mucho billete. Resulta que nuestra policía no se ha paseado por el hecho de que a este criminal lo usaron como parapeto del homicidio, lo cual no les costaba nada dado el cúmulo de delitos que se le imputan y por los cuales ya está condenado.
Seguramente no ha investigado el hecho de que Giandomenico estuvo en dos ocasiones hospitalizado, ni ha tratado de comunicarse con los médicos que lo atendieron para atar cabos y ahondar en todos los posibles escenarios de un hecho muy grave y extraño.

Nuestra policía no ha ahondado en el hecho político, siendo Giandomenico una figura descollante en el debate ideológico de altura, que criticaba con severidad a la iglesia, a la actividad de la CIA en Venezuela y al sionismo internacional. Nuestra policía no fue al aeropuerto a investigar quienes habían entrado los días previos al crimen y quienes habían salido el mismo día sábado en los vuelos tempranos de la 6 de la mañana. Nuestros policías se congratulaban de que el caso se había resuelto prácticamente en 48 horas, y la verdad es que no interrogaron a casi nadie, sobre todo a los que vieron a Puliti poco antes de que lo mataran. En los amplios comentarios difundidos por la ciudad no se tiene ninguna confianza en los fiscales ni en el juez que lleva el caso.

Lo preocupante de este crimen es la manera como se enreda todo y se marea para que se pase por un hecho de delincuencia común, y con este mismo velo, perfectamente se puede preparar otra celada contra otro personaje, y así pues, hasta dejar desierta la fuerza moral y espiritual de cualquier movimiento político en la región. Según informes sobre la violencia en Colombia, de esta manera han desaparecido a más de cinco mil dirigentes políticos, escritores, periodistas. Secillamente se echan todos estos casos al basurero de los cangrejos policiales o de supuestos robos, accidentes o crímenes pasionales, y lo más deprimente es que existan algunos bolivarianos que contribuyan con su ingenuidad a darle crédito a estos inventos.

Para mí, no cabe la menor duda de que en este asesinato están metidos los de la red paramilitar de la Coordinadora Democrática, los mismos que tienen conexión con los campamentos en Baruta, Carabobo y el Estado Anzoátegui. Es muy probable que cerca de Mérida, por la zona de El Vigía existan campamentos paramilitares, cuyos actos criminales estén en plena acción. Y eso es lo que más profundamente debe investigarse en este caso.

¿POR QUÉ Y QUIÉNES LO ASESINARON?

Giandomenico era el más brillante intelectual del MVR en todo el Estado Mérida. Era incorruptible, y hacía duras críticas a su propio movimiento. La noche que lo mataron, refiere el profesor Mario Peralta: “Cuando Giandoménico Puliti se acercó a conversar (luego de la presentación del libro de la FBU efectuado el viernes pasado), me comentaba la denuncia de que 32 legisladores el 11-A saltaron la talanquera, citándome la parte final del artículo que reproduzco. En particular se refirió a uno de ellos diciéndome que lo único que le interesa es el dinero. Luego se unió a la conversación Sant Roz y posteriormente se marchó aproximadamente a las 9,30 pm”. Giandomenico fue seleccionado para matarlo por muchas razones: hombre culto, muy bien enterado de la situación política mundial, y con una manera propia y profunda de analizar lo que se está debatiendo en Venezuela, como país líder de la transformación planteada desde hace 180 años en Latinoamérica. Yo lo divisaba como un político con proyección nacional y más allá de nuestras fronteras. Lo del tiro en la nuca es profundamente revelador. Cumplida la orden macabra, los asesinos llegan y se van. De modo que el móvil no puede ser el robo como salieron funcionarios de la policía sosteniendo a las pocas horas del crimen.

De inmediato el canal maldito de Globovisión a través de su corresponsal Benetto, plantea el asesinato como un crimen pasional, sin tener todavía ninguna pista de lo que ha sucedido. Todo, sin duda para empantanar de la manera más sucia las investigaciones, exactamente lo que se está haciendo con el hallazgo de los paramilitares en la finca Daktari del cubano agusanado de Robert Alonso, catalogándolo de montaje y de show, cuando todo el mundo sabe que los únicos que son expertos en tales laboratorios y tiene los mecanismos para hacerlos son precisamente los poderosos dueños de la Jineteras.

Cuando Giandomenico asume una lucha frontal contra los altos jerarcas de la podrida iglesia venezolana, entra en el terreno más peligroso de la ultra-derecha. Es allí donde se encuentra el más obtuso, enfermizo y negro campo de los elementos de Opus Dei, que en Mérida ha fructificado con fuerza y terror. Y Baltazar Porras no es hombre de perdones ni de andar contemporizando con las verdades que día tras día se han ido descubriendo de esas actividades golpistas de la ultra-derecha. No es hombre con el temperamento ni la fortaleza para corregirse. Estuvo en Miraflores el día del golpe, se mantuvo firme al lado de la Coordinadora Democrática que mantiene una virgen como estatua de la libertad en la Plaza de Altamira, y le ha hecho desagravio “por la acción de los Círculos del terror”. Giandomenico era odiado por esa ala oscura de la reacción oligarca, por su cada vez más luminosa pluma, por su cada vez más comprometida posición al lado de la revolución bolivariana. Por su fino humor y su penetrante juicio analítico.

Pedimos al gobernador Florencio Porras la más profunda y serena investigación de este caso, que por cierto ha sido muy poco analizado a nivel nacional, porque estos crímenes pueden quedar silenciados, ocultos, bajo la forma de “accidentes”, de “robos” o “crímenes pasionales”, y la cadena puede seguir en ascenso.

LA RIDÍCULA VERSIÓN DEL ROBO

Analicemos un poco más la tesis del robo: Sale un alto criminal a robar, necesariamente porque necesita dinero, llega y mata de un solo disparo a un hombre que va en un carro por cierto nada lujoso. Pero en cometiendo el delito, que por cierto le sale de maravilla, deja tendida a su víctima en plena calle y se va; seguidamente, no huye a El Vigía o se enconcha lejos de la escena del crimen, sino que se queda por ahí mismo, como tampoco toma ninguna precaución por cuidar la prenda suprema “que le da sustento” y poder que es el arma, que además debe valer en estos momentos más de dos millones de bolívares. Si alguien sostiene que el arma pudo ser alquilada o prestada, peor todavía porque entre los asesinos las cuentas tienen que llevarse muy claras. Además, no usa cualquier bala, sino una bala expansiva, de las más caras, y que por cierto en estos momentos ninguna armería las está vendiendo. Añádase que según muchas versiones, al monstruoso personaje lo encuentran tomando licor (¿sería whisky?), como esperando que lo vayan y lo encuentren. Demasiado simple, un cuento para idiotas o para imbéciles.

LA RIDÍCULA VERSIÓN DEL CRIMEN PASIONAL

Todos los que l viernes por la noche del 7 de mayo, nos encontramos con Giandomenico en APULA, tres horas antes de que lo mataran, ciertamente lo vimos acompañado de una joven, administradora de la Orquesta Típica, pero también estamos claro que Puliti no era ningún don Juan ni jamás alguien le vio en ese plan. Cerca de esta joven administradora estuvimos entre otros Mario Peralta, Rafael Mendez, Héctor Romero, Lilian Contreras. Puliti se había acercado a este acto para cumplir con la invitación de la Fuerza Bolivariana Universitaria, porque él sabía del profundo afecto que le tenemos, y la cosa era recíproca. Pero él estaba trabajando en su oficina del Tulio Febres Cordero, y se acercó a departir un rato para volver a sus tareas de firmar documentos y organizar ciertos aspectos administrativos porque al día siguiente tenía que entregar cuentas en un Consejo de Gobierno. De modo que por esta razón la joven estaba allí en una compañía fugaz porque a las 9:30 salieron de APULA para volver al Tulio Febres a trabajar, lo cual harían hasta cerca de la media noche. Cuando vuelven al Tulio Febres se encontraron allí con varias personas, entre ellas el ex Secretario de Gobierno Luis Martín. Finalizado parte de esos compromisos pendientes, se dirige él con la joven a la parte sur de la ciudad, y es cuando ocurre el espantoso hecho. No medió entre la partida del Centro Cultural y el momento en que recibe el disparo, mucho tiempo. Todos estos vagos hechos alimentaron la comidilla de que se trataba de un crimen pasional, y la primera desinformación (como siempre) la difunde Globovisión a través de su corresponsal en Mérida: se hace correr esta especie maliciosa y vil. Una versión que tiene un fin muy claro, descartar de entrada el crimen político, y empantanar al propio Puliti al tiempo que este supuesto móvil influye sobre los que están recogiendo pruebas y recabando datos. Yo recibí varias llamadas ese mismo día de gentes opuestas al gobierno que ya daban por resuelto el crimen, ateniéndose a lo que había referido Globovisión.
Por la tarde del día sábado los rumores habían aumentado y se especulaban barbaridades insólitas. Esa misma gente que en un principio creyó que se trataba de un crimen pasional, del modo más inconsciente adoptó al día siguiente la versión del robo, una versión tan descabellada y estúpida como la de Globovisión.
Los organismos de seguridad del Estado, lo que deben hacer, junto con el ejército, es un gran rastreo de toda la región, no vaya a resultar que nos encontremos en medio de un polvorín de paramilitares, ya en plena acción de SICARIATO, como escuchamos del personaje colombiano capturado en la finca Diktari, de Robert Moreno, quien dijo que ellos habían venido a Venezuela para SICARIAR. Teniendo además en cuenta, que entre las ciudades predilectas de la Coordinadora Democrática para provocar grandes alteraciones del orden público, después de Caracas, es precisamente Mérida. Todo lo que se desarrolla en Caracas desde el punto de vista terrorista y golpista se da casi de manera idéntica tanto en
San Cristóbal como en Mérida; si no que se vean los hechos recientes del golpe del 11-A, del paro petrolero y del Guarimbazo.

Lo que finalmente podemos decir, es que los merideños nos encontramos profundamente preocupados, desalentados y confundidos por la pobre INTELIGENCIA Y SEGURIDAD que se ha puesto de relieve, y con contornos realmente funestos, a raíz de este enorme crimen. Yo, que soy coautor junto con Giandomenico del libro “OBISPOS O DEMONIOS” he recibido amenazas y mi familia ha sido perseguida, vigilada y acosada por varios elementos desde un auto Fiat, sin placa y con vidrios ahumados, siempre cerrados. Yo le he puesto desde hace semanas, la alerta a personas que de alguna manera tienen contacto con la Disip así como a altos funcionarios del gobierno. Las mafias ultraderechistas de esta ciudad están armadas hasta los dientes y tienen fuertes conexiones con la CIA, y a la postre resultarán tan criminales los asesinos como aquellos que teniendo el deber de prevenir estos peligrosos atentando tan claros y tan ciertos no hacen nada, ya sea por incapacidad, por falta del visión estratégica o simplemente porque carecen de altos objetivos morales y humanos dentro del actual proceso bolivariano.


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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