Como Cristina Maica, cantan “Con lo mío, mío, no te metas”

Consignas opositoras hacen infeliz a su gente

  Este domingo, reunido con algunas personas, comenté que aquello de la patria potestad, parecía una tontería de tal magnitud que no concebía que hubiese gente que lo creyese. Un abogado presente, me aseguró que estaba equivocado y para demostrarme el fundamento de su opinión, me dijo:

 “La primera vez que ese comentario se hizo, supe por muchos colegas, que en colonias europeas, el pavor les llevó a ofrecer en pago lo que fuese, por conseguir los pasaportes respectivos y proceder ante la menor señal”.

 No sería nada malo abrir una investigación al respecto, ahora mismo, cuando han vuelto con el nefasto comentario y se ha hablado de “La Operación Peter Pan”.

 Pero no se ve fácil ni probable repetir aquí  aquella crueldad que llevó a sacar de Cuba más de 14 mil niños sin sus padres, sólo por “salvarles del proceso cubano” al inicio de la década del sesenta. Lo más triste fue que aquellos niños procedieron de hogares muy humildes.

 La bola consistió en rumorar que el gobierno cubano enviaría todos los menores a la Unión Soviética, para que allá los formasen más o menos como en “Un mundo Feliz” de Aldous Huxley. Unos seres robotizados y  listos para servirle al gobierno cubano. Como si eso fuese tan simple.

 La de ahora, poco original, con la que la oposición hasta subestimaría y exacerbaría el estado de paranoia de sus partidarios, si le creyesen esa absurda invención, los menores serían enviados a Cuba. ¿Cuántos niños serían? Sin duda la cifra de menores en Venezuela es alta. ¿Estaría Cuba en disposición y posibilidades de echarse encima tamaño compromiso?

 Si una cosa que podría hacer el agitar de esa consigna tenebrosa, es servir para acelerar la salida del país de mucha gente de la clase alta, si es que en verdad aquí habitan permanentemente, y de la clase media que, en fin de cuenta siempre ha vivido con un pie aquí y las ilusiones allá.

 Pero sólo pensar en la berreadera de aquella multitud de chamos llamando sin cesar a sus mamás y la lloradera en Venezuela de las madres, a uno lo aterra. En esas circunstancias, si es verdad que Chávez tendría que irse de Miraflores y esconderse en el último rincón del mundo, porque donde sea que se pare, así sea en Sabaneta, le rodearán y le harán una vigilia permanente. Y Raúl Castro y Chávez, bajo aquella presión de mocos, lágrimas, pañales, teteros y gente, se verían obligados a traer de nuevo al muchachero.

 La puerilidad del drama, a uno le provocaría reír si no comprendiese que hay un fondo de crueldad. Y la oposición es cruel no con el pueblo chavista que es la mayoría y de ellos se ríe, sino con su propia gente a quien hace más infeliz.

  Afortunadamente, por usar esas patrañas tanto tiempo, la oposición ha perdido credibilidad. La de la patria potestad la usaron antes. El pueblo no se las toma en serio. Donde eso podría prender, por tanto anunciar catástrofes sin resultado alguno, de tanto anunciar al lobo, comienzan a hacerse los desentendidos.

 Cuando se intentó por vez primera dentro de este proceso modificar la Ley de Educación, la oposición lanzó aquella cursi, pero dañina consigna, “Con mis hijos no te metas”. Que luego usaron para expresar cualquier protesta. “Con mis…….no te metas”, la han usado para todo. Luego, momentáneamente, le cambiaron por otra tan absurda como aquella. ¡No es NO!, apareció para negarse a discutir y abandonar la escena después de retar al contrincante

 El opositor, en todo espacio, discursea libremente contra el gobierno, si uno intenta responderle, en ejercicio de su derecho, la respuesta es, ¡ah, no señor, con usted no voy a discutir! ¡No es No!

 Incluso, la vez anterior cuando se inició la discusión del contrato petrolero, hubo trabajadores de PDVSA quienes usaron la consigna “Con mi contrato no te metas”. Uno nunca supo quiénes mezclaron la lucha salarial con una consigna que va mucho más allá de eso. Es obvio que, al economicismo, mucho sindicalista disfrazado, sigue sacándole provecho.

 No deja de llamar la atención que esa consigna la agitasen trabajadores de una industria que fue centro de una profunda confrontación y donde se cree el gobierno goza de amplio respaldo.

  Al parecer, ahora aquella de “Con mis hijos….” la vinculan a la bola que están haciendo correr, según la cual, al modificar la Ley de Educación, ni siquiera el Código Civil, la Asamblea Nacional otorgará la patria potestad de todos los menores al Estado.

 Pero también están hablando de una pronta visita inmobiliaria de la guardia nacional. Ella sería por aquella monserga ya usada anteriormente aquí, en el Chile de Allende, etc., de averiguar detalles sobre la vivienda y el número de personas que la habitan. Se trata de aquel cuento chino según el cual, en tu casa meterán a vivir otras personas contigo y los tuyos. En este caso gritarán “con mi casa no te metas”.

 Por supuesto, la consigna anterior envuelve el asunto todo relativo a la propiedad, que en una oportunidad expresaron mediante la artimaña publicitaria de la carnicería, en la cual un presunto funcionario anuncia al propietario que en breve el Estado se apropiaría de ella. En situaciones como esta la consigna podría ser, como la canción llanera, de la hembra que defiende su macho, “con lo mío, mío, no te metas”.

 Por ese predicar mentiras, engaños, quienes les creen, que cada día menos son afortunadamente, sufren; no obstante ya bastante han dañado.

damas.eligio@gmail.com




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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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